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De Observatorios Desnortados y Competencias Profesionales.

Querido Fede;

A veces es bueno tener la boca prestá, como decimos en nuestra tierra. Por eso recurro a ti, que tienes un altavoz, para largar alto y claro lo que me pasó el otro día en el edepé. ¿El edepé? Claro, que la gente no sabe de que va. E.D.P.: Evaluación para el Desarrollo Profesional. La auditoría esa que nos hacen todos los años a ver si nos dan dos gordas más por portarnos bien, como tú bien sabes. Ya sé lo que estás pensando y no, no voy por ahí. Que no te escribo para vestir de limpio a mi jefa y que pongas el ventilador. Que no, hombre. Es más gracioso todavía.

Cuando terminamos la evaluación de las narices – de eso hablamos otro día -, me dice mi jefa malhumorada que tenemos que hacer una cosa que se llama G.P.D.I. Es que a la gente de la Consejería les gustan las siglas. Como las SS o el KGB. Más o menos, tú me entiendes. Significa: Gestión de Planes de Desarrollo Individual. Y lo desarrolla una especie de engendro que se llama Observatorio para la Calidad de la Formación en Salud. Sí, tú ríete, canalla. Verás cuando te toque. Tú ya sabes lo que pienso: que detrás de la palabra observatorio se refugia casi siempre un/a jeta bien conectada que no da un palo al agua, pero que huye del olor a humanidad y se dedica a complicarnos la vida a los demás. Pero que chupa del presupuesto.

Mi jefa empezó con el cabreo. Que la obligan. Que no hay más güevos. Que lo exige la stasi. Según parece la maldita aplicación de las narices está desarrollada por un cerebro genial para que el sufrido trabajador clínico – recortado dos veces y casi sin días libres – se dedique en su casa a cumplimentarla. Por bello amor al arte. Lo que te digo. Pero mi jefa, que bien me conoce, me ha trincao en una tarde de ésas que son culpa de Rajoy pero que ha organizado la María Jesús Montero, ha puesto a trabajar a la resistente, que ya no están en huelga, y se pone conmigo con el GDPI porque sabe que, de lo contrario, el GDPI del Observatorio lo rellena Rita la Calentera. Y ahí termina el cabreo y comenzamos a partirnos las dos de la guasa:

Competencia 1: que si administro adecuadamente los recursos económicos y presupuestario. Estuve por mandarle por e-mail el móvil de mi marido al tipo que está detrás de todo esto, para que se lo cuente todo un un pispás. A ver si me administro, con lo que me pagan. Te mete luego la jefa – ¡aviá iba una si tengo que hacerlo solita en casa! – y te abre un desplegable de evidencias en el lado derecho. Lo básico es: conoce el presupuesto asignado y los conceptos claves de gestión económica. ¿Cómorrrr? Mirada entre mi jefa y yo. Sonrisa luego. Carcajada contenida que da lugar a despiporre posterior. ¿Presupuesto yo? ¡Por Dios! Va mi jefa y me pone básico. ¡Pero, mujer! ¡Si en estas cuestiones aún estoy en parvulitas!

Competencia 2: identifica y analiza los focos de tensión y conflictos, Nuevo intento de mandar el móvil de mi marido al grassioso que se ha inventao la cuestión para que le dé pelos y señales de mis habilidades con el tema. O mejor, el móvil de mi hija quinceañera. A ver las evidencias, que se anticipan suculentas. Lo básico: sabe describir y concretar el conflicto y las posibles consecuencias. Está clarito que el ingenioso hidalgo torea de salón. Que tras veinte años metía en un servicio donde cá uno – y cá una – es de su padre y de su madre – y de su migraña, y de su divorcio, y de las notas del niño, y del bollo del coche, y de sus santísimos cojones u ovarios -,  sé mucho, muchísimo de conflictos: a olérmelos y salir pitando. Básico, señora jefa; básico. Descojone mutuo. ¿Quién será el listo a cargo del programa de marras?

***
No sigo Fede, que es tarde. Son quince competencias, cada una con cuatro evidencias o así. Decir que había cosas que verdaderamente me sonaban a chino mandarín. Como la competencia 12: fomenta la prevención de incidentes de seguridad. A estas alturas, de lo que estoy segura es de que se trata de mi marido o mi hija, que han llamao ar gaché que tienen atrincherao en el observatorio tocándose los bemoles,  que hable con mi jefa y alguien me diga que es la cuarta vez que me voy pitando al curro dejándome la vitro encendida. Es que si no, no me lo explico. ¿Incidentes de seguridad? Como no sea que el edificio cumpla la normativa antiincendios y tengamos al segurata cerca por si la lía el drogata… A ver, las evidencias: lo más elemental es si conozco la estrategia de seguridad del SSPA. Respuesta: vuelta al primer día de parvulitas con la cartilla. ¿Hay estrategia de seguridad en el SSPA? Que a lo mejor sí la había y no me había dado cuenta. Tirón de orejas, por mala, y al rincón. 
Total, concluye el despiporre – el rato fue genial, te lo juro -; vino gente de la consulta de al lado a ver de qué coño nos reíamos. Que dice mi jefa que si yo me descojono de esta mierda, que me imagine ella, que se la tiene que pasar a unos pocos. Que esto ya no se lo cree nadie. El responsable de todo este berenjenal está metío en un despacho – o mejor, en un búnker a 200 metros bajo tierra – y no se entera de . Lo que se dice de . Que sus pantallitas sirven de purito cachondeo. 
Mi jefa no me lo quiere confesar, pero estoy segura de que piensa que esta panda son el residuo de hace unos años, de las vacas gordas, en que se creyeron algo. Pero son de ellos, de la cuerdaadhesión inquebrantable. Ahorita mismo, arriba, por encima del ilustre autor del utilísimo invento, están cambiando las cosas. Ni nos pueden machacar tanto a nosotros, los que arreglamos problemas, ni saben que hacer con ellos, que sólo sirven para crearlos. Sólo que son material no reciclable, no sirven para otra cosa. Demasiado viejos para reinventarse y demasiado jóvenes para jubilarse. Pero juraron fidelidad hasta la muerte al régimen, y éste se duele de hacerles un ERE sanguinario en el que un@ que supiera más de la cuenta sacara algún papel de algún archivo olvidado que pusiera en dificultades – todavía más – a una administración eterna, acostumbrada a moverse en la Junta como la Curia en el Vaticano. En fin, Fede, te dejo con una de tus frases favoritas: Franco se murió y el muro de Berlín se cayó – o lo tiraron -. Y ambas cosas parecían del todo imposibles. Así que, si te apetece, saca esta carta en tu blog y si no, haz lo que te dé la gana; que de seguro es lo que lo vas a hacer. Que si hay cerve el viernes, que es lo que importa.  
Abrazos,
XXXXXXXXX

12 thoughts on “De Observatorios Desnortados y Competencias Profesionales.

  1. María José says:

    Estimado Federico: en tu comentario haces varias afirmaciones que para mí son clave: que el problema es que han convertido la Sanidad Pública en arma política, el convencimiento de que lo que hacemos en alguna medida (gran medida) es por amor al arte y buena voluntad, que es necesario devolver a nuestros cargos intermedios que así NO y que queremos un debate organizativo y hablar de todo, un verdadero foro profesional INTRAINSTITUCIÓN. Somos muchos los que pensamos exactamente eso. Pretendemos agruparnos en una plataforma regional libre de colores partidistas para que sirva de cauce de propuestas constructivas y a la vez de medio donde manifestar nuestra disconformidad con las medidas de ajuste aplicadas y "chorraditas tocanarices" como tú dices que no tienen sentido. Una especie de resistencia activa, pacífica y responsable que reclama esa comunicación hacia arriba que parece no existir. La plataforma se presenta con los resultados de la encuesta a los profesionales el día 9/3/12 a las 12h en el complejo educativo Pino Montano (antigua casa cuna). Sería estupendo encontrarte allí de nuevo(fui residente en el Morato durante los mismos años que tú)
    Un saludo

  2. Anónimo says:

    Por comentar algo fuera del propio SAS, resulta cuando menos inquietante, por la noticia de que, por fín 10 años después, el Alto Tribunal Constitucional se ha pronunciado a favor de la Colegiación Obligatoria de los Profesionales, y por tanto en contra de la Ley Andaluza que permite a los profesionales en exclusiva de la Sanidad Pública a no estar colegiados.
    Digo, que tras el pronunciamiento del Constitucional, ¿quién pagará ahora las cuotas pendientes de pago en el Colegio?, ¿el profesional que escudándose en la Ley andaluza solicitó la baja de su Colegio?, ¿la Administración Andaluza que le dijo que no era necesario que estuviera colegiado?, ¿nadie?, y por otra parte ¿qué va a hacer el Colegio correspondiente ahora?, ¿hará lo mismo el Colegio de Médicos que el Colegio de Enfermería, o el de Veterinarios o Farmacéuticos?, ¿lo mismo el Colegio de Sevilla, que el de Cádiz, Granada, o Malaga?.
    El presidente del Colegio de Sevilla está bajo investigación judicial por denuncia de posible apropiación indebida, ¿tendrá lo que hace falta para pedir a los que no han pagado cuotas colegiales que paguen ahora sus atrasos?.
    Bueno creo que he hecho demasiadas preguntas en este escrito, aunque son una pequeña parte de las que tengo.
    Así es que … continuará…

  3. Federico Relimpio says:

    En primer lugar gracias por el interés y la participación, que no te las di antes. La pregunta que haces es oportuna, porque yo la he formulado así antes. Colaboracionista es un término propio de las dictaduras, de alguien que acepta gustosamente sus órdenes o disposiciones por mor de ganarse en ellas una posición de mayor comodidad, prestigio o relevancia. El problema es más profundo. El problema es haber convertido a la Sanidad Pública en arma política, descuartizando el sistema en 17 subsistemas autonómicos – algo ya reconocidos por todos los consultores de prestigio -. Después, encubiertamente, haber querido que funcione con las herramientas de gestión interna de "El Corte Inglés", cuando somos estatutarios – todavía -, y lo que hacemos, lo hacemos en alguna medida por amor al arte y buena voluntad. El uso de estas herramientas dio un toque autoritario a los usos y costumbres de nuestra empresa, asemejándola a un ejército, y metiendo un aire de miedo que era nuevo – ¿miedo a qué, por otra parte? -. Eres un no colaborador, un felón, un traidor… Todo, para no tener una buena comunicación vertical, algo que permita a los mandos conocer la moral y los medios de las tropas, si el terreno estaba enfangado o minado. Es por eso por lo que estamos discutiendo aquí, en lugar de discutir en un foro dentro del SAS. Porque no sé, no conozco que existan estos foros. El primer paso es devolver a nuestros cargos intermedios que no hay sonrisa. Que no. Que no estamos dispuestos a pasar los diez, veinte o treinta años de vida profesional que nos queden sujetos a vuelta de tuerca tras vuelta de tuerca, objetivo tras objetivo y ahí te las apañes. Que queremos abrir el melón del debate organizativo buscando el modelo danés o sueco, tal vez de nuevo el británico. Incluso podrían ser posible otros modelos. Hablaremos de todo. Pero que, recortados dos veces, sin la paga extra de Navidad, sin los moscosos – sea de quien sea la culpa – lo mínimo que podrían hacer es silenciar o retrasar las chorraditas de los observatorios tocanarices. Al menos, aprender un poco el principio de oportunidad. Y crear un cauce de comunicación vertical, un verdadero foro de profesionales intrainstitución. Gracias y buenos días.

  4. Federico Relimpio says:

    Resppuesta: porque probablemente creen que esto del GPDI son pequeñeces que no son tan horribles, caprichos o disfunciones del sistema a mejorar lentamente desde dentro. Ellos creen que lo verdaderamente importante, lo imprescindible es su labor organizativa, lo que vertebra el sistema. Hay una parte de razón en ello. Pero también hay una de sinrazón: no se les ve o no dan la impresión de transmitir hacia arriba. De decir a los cargos superiores, a los que tienen acceso, que la confianza y el poder otorgados a ciertas estructuras o sistemas son verdaderos elementos de distorsión o disfunción, que les enmaraña su labor como jefes de unidad – que podría ser mucho más fluida -. Son ellos los que deben decir a gerencias y SSCC hasta aquí hemos llegado.

  5. Juanjo says:

    El primer paso, que ya lo debimos dar hace tiempo, es dejar de ser colaboracionistas (y todos sabemos a qué nos referimos) para que a cuatro g…. publiciten unos falsos resultados (falsos)…

  6. Juanjo says:

    Y, si los cargos intermedios no se lo creen, ¿qué hacen ahí, enganchados al sistemita…?

  7. Federico Relimpio says:

    En primer lugar gracias por el interés y la participación. En segundo lugar, la pregunta es de lo más pertinente: ¿Entonces qué? Posiblemente el lenguaje del post me ha salido fuerte, radical, como lo manejamos en el día a día cuando nos enfrentamos a este tipo de cosas. Las personas que hacen este tipo de cosas probablemente creen en lo que hacen. La enfermedad está más arriba, en los que les mandan y les dejan hacer, y transmiten hacia abajo sin darse cuenta del terrible malestar que se cuece en la primera línea del frente. Porque este sistema no tiene o no quiere tener cauces eficaces para detectar y procesar estos malestares. Si los tuviera, no estaríamos teniendo este debate a la luz píblica, sino en un grupo de trabajo, con un foro abierto. Pero no lo hay, que yo sepa. ¿Usted lo conoce? ¿Lo conoce alguien?

  8. Anónimo says:

    Y digo yo que además de descojonarnos de estos granujas, qué mas hacemos?
    Negarse a ser cómplices de estas golfadas es una posibilidad….

  9. Federico Relimpio says:

    Lo más gracioso es que ni los cargos intermedios se lo creen ya. Se rellena de pura guasa, para cubrir el expediente. A ver si arriba del tó se dan cuenta, cierran la oficina de dar por saco y ponen al susodicho a visar recetas o en atención al usuario

  10. Anónimo says:

    Tan real como la vida misma. Primero crean el organismo, después lo llenan de personal y al final le dan contenido, para el cual deciden que seamos los profesionales los que les hagamos el trabajo, nos lo ponen como objetivo y todos a justificar la existencia de tal o cual Agencia. Y al final todo al servicio del manteniendo de ella.

  11. Anónimo says:

    Genial, Fede. Simple y llanamente genial. Pero desde el principio, desde lo de el resistente dándole al callo mientras la susodicha hace el ganso con la jefa, hasta el punto final. Efectivamente, cada vez retratas mejor (O das voz a quien retrata) a esta Famiglia que se aferra a la Ley del Silencio. A este diálogo de besugos, a esta mala excusa de comedia barata. A esta mole de cartón-piedra, en la que todo es apariencia, y los resultados, aire; la supervisión al residente, un efímero sueño; el bienestar del empleado una quimera; la investigación, mera ilusión; y el afán por el ahorro a toda costa, pase lo que pase, una férrea disciplina inquebrantable. Lleno de guerras entre señores feudales, con intrigas y traiciones. Y ya se sabe quién pierde en todas las guerras: el soldado de a pie. NOSOTROS.

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