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Vatel, o entregar la vida a la perfección

Gérard Depardieu, como François Vatel

Vatel, o la entrega a la perfección. Aun a riesgo de perder la vida. Y me pregunto qué hace aquí un relato – una película, en este caso – que no es nueva, y que tampoco puede considerarse un clásico. Pues, probablemente, que el filme tiene fuerza – y mucha – y no debe caer en el olvido. Porque, a mi modo de ver, contiene elementos que son de rabiosa actualidad, como veremos más tarde.

            Vatel es una película del 2000, diriga por Roland Joffé (Los Gritos del Silencio, La Misión y la especialísima Encontrarás Dragones). Ahí asistiremos a un duelo interpretativo entre Uma Thurman y Gérard Depardieu.

            Está inspirada y – en lo que puede – fielmente adaptada a un hecho real: las fiestas celebradas en el Castillo de Chantilly del 21 al 24 de abril de 1671 por el Principe de Condé con el fin de agasajar a toda la corte de Luis XIV. Tras caer en desgracia, aquel se hallaba arruinado. Con estos fastos pretendía volver a ganarse el favor real y – de paso – sanear sus cuentas.

Vatel
Gérard Depardieu frente a Uma Thurman

            Podemos ver la película según el ojo de cada cual. Podríamos centrarnos en el amor imposible de una cortesana (Thurman) con el maestro de ceremonias de Condé (Dépardieu). La imposibilidad radica en que este no pasa de sirviente distinguido y que aquella aspira al lecho real, donde podría desplazar a la poderosa Madame de Montespan. Sin embargo, este es el componente de ficción de la historia.

Julian Sands, como Luis XIV

            Con el perdón del lector, prefiero centrarme en la disección que el cineasta realiza de la monarquía borbónica, de los fastos, de la grandeur versallesca trasladada a Chantilly donde un enjambre de nobles empolvados bajo pelucas ridículas se divierten y pasan el tiempo a expensas de una multitud de obreros, campesinos y sirvientes que se desloman – e incluso mueren – a su servicio.

            Vatel-Depardieu comanda a este ejército, dirige, trabaja, suda, improvisa, inventa, se multiplica, e incluso tiene tiempo para enamorarse de una cortesana que, por un momento, se da cuenta de lo podrido del mundo al que pertenece, y de los valores del mundo de “abajo”, encarnados por François Vatel.

            Es magistral la descripción de la algarabía de estas cocinas donde trabajan cientos de operarios sin descanso, donde todo falta y todo se sustituye de inmediato, y donde se inventa la crema Chantilly porque se les han podrido los huevos. En su agotamiento, Vatel se da cuenta qué poco significa la vida del obrero que muere accidentalmente en la representación de la segunda noche, cuyo cadáver se retira en silencio mientras “los de arriba” no notan absolutamente nada.

            Nada puede con la abnegación y la entrega de Vatel. Su señor, el Príncipe de Condé, le ha encargado la organización de unos fastos de los que depende su salvación de la ruina, y ahí entrega Vatel salud y sueño; nada puede salir mal…

            …Hasta que su amante le hace saber algo que le hará replantear esta relación de fidelidad hasta la extenuación. Claro que me guardaré de desvelar nudo y desenlace. Es algo que hay que ver.

            Mi impresión personal es que «Vatel» no es solo un relato del siglo XVII en la corte de Luis XIV. Cambia Chantilly por una gran empresa y aterrizamos en el siglo XXI. Y allí, un determinado cargo en horas bajas podría optar a volver a la confianza del CEO, mediante un proyecto ambicioso que exige dedicación siete días a la semana por veinticuatro horas al día. Y los subordinados del cargo en cuestión se implican por pura lealtad, sin saber que lo recíproco no se da, que se va a prescindir de ellos al acabar el proyecto.

Federico Relimpio

Firmado: Federico Relimpio

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2 thoughts on “Vatel, o entregar la vida a la perfección

  1. concha_ea says:

    Estupenda descripción anatómica de una gran película que, aunque no reciente, conserva intacto el mensaje que pretende transmitir. Enhorabuena por el comentario y, sobre todo, por el traslado de su contenido de fondo a la realidad de hoy.

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