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Sanitario con plaza: ¿Rémora anacrónica o garantía para el ciudadano?

Hace unos días les escribía unas líneas acerca de las tensiones existentes en nuestro Sistema Sanitario Público. Tensiones de modelo, que son tensiones filosóficas, de orientación y de mucho más. Pero hoy no voy a eso. No toca. Toca una llaga más profunda y dolorosa. Dicen los del modelo madrileño – valenciano que juran y perjuran que el sistema permanece público, pero que quieren hacer una gestión privada – ¿Y eso qué es, por cierto? -. Contra eso, dice el purismo sanitario soviético del sur aquello del «¡No pasarán! ¡Despeñaperros será la tumba del capitalismo internacional y de las privatizaciones sanitarias!«

Pero yo digo que hay cosas en la que están pero que muy de acuerdo. Tanto el broker sanitario pepero de Wallstreet como el alto dirigente del politburó de la consejería del SAS recelan del sanitario con plaza en propiedad. No les tiene miedo o tiene menos miedo. Es menos manejable. Se le tose menos. Tiene una irrefrenable tendencia a la desobediencia civil o al corte de mangas – expresos o subliminales – a la autoridad competente en la materia. Esto, como todo, es un arma de doble filo. Un blindaje funcionarial ampara a un vago o a una desalmada. A alguien que no merece su sueldo y que quita posibilidades a gente con otras energías. Pero, como tuvieron que admitirme el otro día en un excelente debate en twitter algunos entusiastas anti-blindaje, un funcionario blindado es la garantía que tiene el ciudadano de que sus derechos serán respetados – y defendidos – por un cuerpo técnico dotado de algún arma para resistir las presiones de las banderías políticas – y económicas – de arriba. Hablando en plata: sin médicos con plaza en propiedad, a ver quién es el guapo – o la guapa – que se niega a seguir estrictamente las órdenes emanadas del gosplan moscovita o del frío balance de resultados de la entidad aseguradora a quien se encomiende la explotación del negocio sanitario. Puta calle, carretera y manta. Y además chitón. Y sonriendo. Y este blog no existe. Y si existe, es para loar las bondades del sistema y del camarada.

Somos una democracia a medio hacer, a medio hervir. Un país primitivo, en medio del Mediterráneo. Una zona relativamente pobre, a medio industrializar. El que no tiene padrino, no se bautiza. ¡Ay del que no milite en partido, facción o camarilla! ¿Les suenan estas antiquísimas expresiones? Son de lo más españolas. El funcionariado por oposición, el antipatiquísimo blindaje no es un capricho de la historia y no ha estado ahí toda la vida. Hace poco más de un siglo no existía. Cada vez que un partido se hacía con el poder, la extensa red nepotista y clientelar se ponía en funcionamiento y ocupaba todos los cargos estatales. Hasta el de cartero. Los tristes ocupantes previos iban directamente a la calle, al hambre. Se les llamaba cesantes. Pasaban situaciones de verdadera miseria. Hasta que su partido volvía al poder y era al contrario, claro. Alguien me dijo que fue en tiempos de Alfonso XIII en que algún ministro se resolvió a arreglar todo esto y dotar al país con un cuerpo de técnicos, elegidos en condiciones limpias (igualdad, mérito y capacidad) para garantizar al país que su funcionamiento (funcionarios) continuaría  por encima de las banderías políticas. Ello continuó durante los años de plomo del franquismo. Hasta ahora claro.

Que el PP quiera desmontarlo puede tener su explicación en el modelo thatcherista-norteamericano que le sirve de inspiración. ¿Pero el PSOE? Pues sí, señor. Y lo saben pocos, fuera del cortijo. Pero menester es que lo vaya sabiendo todo el mundo. La república soviética sanitaria socialista fue minando gradualmente los antes mencionados principios de igualdad, mérito y capacidad. No le sirven. Sólo sirven para llenar los hospitales de empolloncitos autosuficientes, gentes con independencia de criterio. No valen. Así que, manos a la obra. Primero, voy espaciando las oposiciones. Cada vez fueron con menos frecuencia, con la entusiasta colaboración de los sindicatos de clase, bien instalados en el clientelismo e igual recelo hacia empollones individualistas. Voy creando largos interinatos. ¿El acceso? Variado, como todo. A veces del tirón. Otras, creo la famosa bolsa, con sus respectivos méritos. Una vez conseguida la interinidad, a esperar. A ganar puntos. A la eterna espera de la consolidación en un engendro llamado concurso – oposición. ¿Engendro? En su cuarta acepción, la RAE define engendro como plan, designio u obra intelectual mal concebidos. En realidad, es un plan de diseño perfecto, si se examina con curiosidad. 

Punto 1: La Sanidad es cuestión de Estado. Se me lleva la parte del león del presupuesto de la Comunidad Autónoma. Y va a más. Por eso están liando la que están liando en Madrid. Punto 2: No puede estar en manos de empolloncitos blindados con criterio propio. Con independencia del poder. ¡No señor! Punto 3: En Madrid están en el hábil proceso de sustituirlas – y lo digo en femenino porque las profesiones sanitarias son ya mayoritariamente femeninas – por cajeras del Carrefour o azafatas de congreso – dicho sea con todo el respeto a estos colectivos -. Punto 4: En la República Socialista Soviética del Sur, modelo chino: somos comunistas, pero a nuestra manera. Como dijo el pequeño timonel: «gato negro, gato blanco, qué más da si caza ratones«. Pues eso. Una vez terminada la residencia, para el acceso a una interinidad te pongo un perfil. Es decir, saco la convocatoria de contrato – de interino, ¿eh? – describiendo exactamente hasta el aliento de la persona que ya tengo en mente. Sólo falta escribir el sempiterno «absténganse candidatos de fuera», «no osen candidatos que no armonicen políticamente» o alguna lindeza del estilo. Lógicamente, la selección se lleva a cabo sin sorpresas: gana el candidato local. Como luego de lo que se trata es de ganar puntos y lo que prima es la memoria – declaración de amor al régimen; yo hice una, lo confieso – y los años trabajados, de nuevo no hay sorpresas: es como el parto, una vez fuera la cabeza, el cuerpo sale sin problemas. Para los nacidos o formados fuera, se acabó. No hay nada. A menos que tengan un especial interés por ti, claro. Que vengas a hacerle esta técnica o la otra; algo que no se haga por aquí. Y nos vamos olvidando del concurso de traslado: «¿Me vas a encasquetar a esa tía a estas alturas? ¿Y qué hago con ella?»

Sigan rodando y se encuentran con el mismo esquema para la provisión de cargos intermedios. Lealtad al régimen y dedo, mucho dedo. Tú aquí y tú aquí. A ver cómo te portas y qué tal se te da. Éste que se trae a su amigo y compañero, o a su amiga y compañera. Porque debajo de la ideología cabe todo, imagínense, claro está. El concepto de la transparencia y la democracia de la extinta Consejería de Empleo. Porque son los mismos. Y el Estado es suyo. Para eso los hemos votado. ¿Qué se esperaban? Bueno sí, esperaban los otros en las puertas. A que cambiasen las escrituras y los dueños del cortijo. Para hacer lo mismo, más o menos. 

Después de todo esto… ¿Siguen pensando que es deseable quitar oposiciones y blindajes? ¿En este país y esta época? Yo es para saberlo. Pa’ apuntá a mis hijos donde haya que apuntarlos. Al PSOE, al PP o a la mafia de los taxistas del aeropuerto. Porque ya dije que en la España de Larra y su «Vuelva Usted Mañana», el que no tié padrino no se bautiza, y hay que pertenecer a un partido, facción o camarilla. Y desde luego, en mi generación, ni soñar de ver un cambio. 
P.D. No te pierdas la última crítica recibida de K.O.L. (Líder de Opinión). A corazón abierto.

2 thoughts on “Sanitario con plaza: ¿Rémora anacrónica o garantía para el ciudadano?

  1. Anónimo says:

    No hay que desanimarse. Como dice Juan Luis Cano, de Gomaespuma: "CON INTERNET, LOS MALOS LO TIENEN MÁS DIFÍCIL".
    Para combatir la corrupción, lo único efectivo es DENUNCIARLA, en todos los foros posibles. Cuanto más transparente todo, mejor. Cuanta más gente se entere de las prácticas corruptas, mejor. Cuantos más ventiladores, mejor.
    Y no sólo denunciar en foros. Los que podéis, lease sanitarios con plaza asociados, tenéis la posibilidad de denunciar en los juzgados. Los sindicatos nos abocan a huelgas para perderlas y luego recoger la ganancia de pescadores. Las huelgas no sirven, lo ha demostrado la experiencia, y es lógico: ellos tienen la sartén por el mango.
    Con tu permiso, quiero pedir ayuda a tus lectores. Se trata de completar un trabajo de investigación. Se llamaría: ENCHUFISMO BASADO EN LA EVIDENCIA. A PROPOSITO DE CIENTOS DE CASOS EN EL SAS
    INTRODUCCIÓN
    El enchufismo es la práctica habitual de conceder cargos o beneficios a través de influencias o recomendaciones, desatendiendo a los méritos propios de los candidatos.
    Actualmente la contratación de personal eventual en el SAS se realiza según establece la Resolución de 21 de junio de 2010, (BOJA núm 137 de 14 de julio de 2010), que es el texto refundido de la primera Resolución publicada en BOJA 211 de 28-10-2005, fecha de entrada en vigor de la BOLSA ÚNICA del SAS.
    Hemos analizado la información proporcionada por el propio SAS en su página web de información de Bolsa Única, que permite consultar la nota de corte de los facultativos especialistas adjuntos contratados con carácter eventual en los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena en los últimos 5 años.
    OBJETIVO
    Realizar un seguimiento de la utilidad del sistema de Bolsa Única para la contratación de facultativos en los hospitales de Sevilla
    MATERIAL Y MÉTODO
    Población diana: Facultativos especialistas adjuntos contratados en los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena con carácter eventual en los últimos 5 años.
    Método: 1.- Rastreo, en dicha página web, especialidad por especialidad, de la nota de corte de los facultativos llamados por teléfono de Bolsa para los contratos de corta duración por turno libre.
    2.- Búsqueda sistematizada en la página web del SAS de los contratos ofertados de larga duración en ambos hospitales
    Página web para ver nota de corte de los contratos, http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/principal/documentosAcc.asp?pagina=pr_seleccion_comunicados554
    Web de Bolsa para ver oferta de contratos de larga duración: http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/empleo/index.php?vIdBolsa=40221244440880
    RESULTADOS

    CONCLUSIÓN

    Auguro grandes sorpresas a los que se aventuren a consultar las webs, sobretodo si se comparan con hospitales "periféricos".
    Gracias

  2. Anónimo says:

    Ay Federico… Con el sempiterno tópico del funcionario hemos topado. Durante 30 años, al funcionario se lo ha descrito como prácticamente casi un parásito, que trabaja poco y con desgana, con sueldo fijo asegurado. Ahí entran también los médicos: que si trabajan mal en la pública y luego en la privada se forran, que si llegan a las tantas y se van corriendo, que si mandan al "pasante" y se van a la privada a cobrar de lo lindo… Le puedes preguntar a cualquier portera o cualquier pensionista que pesques en la calle: te lo asegurará con un convencimiento rayano en el sectarismo o el fanatismo. ¿Y por qué? Porque de tanto repetir una mentira, acaba convirtiéndose en una verdad (Seguro que te suena. Y mucho). La gente de a pie negará los sueldos irrisorios. Negará la precariedad, y negará las miserias del sistema, o culpabilizará de todo al médico, como tienen aleccionado en los "Derechos" (Al parecer eso incluye insultar al profesional y vilipendiarlo, poniéndolo en la picota para escarnio público). Y además, dando gracias de que a uno no lo pongan de "protagonista" de cualquier "acto de fe" por pensar diferente, cortesía del Santo Oficio (Que lo quemen a uno en la plaza por hereje, vamos)…
    Mientras el invento funcione, aquí no pasa nada, y si pasa es culpa de los médicos, enfermeros, celadores, administrativos… Nunca de los "líderes" o "responsables". Da igual las condiciones y lo que cueste. No preguntes de dónde viene el maná… No vaya a ser que descubras el arbeitlager.
    Pero ¡Ah! En Madrid ya han pasado directamente a la Endlösung der Artzfrague… Aquí pronto aplicarán las purgas del Красная Армия. Y al mendrugo a repartir entre cinco. De un plumazo, obligarán a ver a quien no quiere ver. Vendrá el Untergang de la Sanidad como la conocemos. Será una caida durísima, y un despertar de la sociedad aún más duro. Y entonces, sólo entonces, la sociedad se enterará de todas las atrocidades y tropelías cometidas en favor del "Bien Supremo". Y verán si los funcionarios eran o no necesarios. Puede que mi visión sea pesimista, pero el futuro se presenta aciago.

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