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Profesión sin Remedio

“Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza”

Dante. La Divina Comedia. El Infierno. Canto III. Sentencia 9.

Hay cuestiones que, de lo sempiternas, terminan por ser cansinas. Y una de ellas es, sin lugar a dudas, el tema del salario o el paro de los médicos. No se me vayan, que lo voy a zanjar rápido.

Llevo desde el 89 en el tema, sumado al tiempo escuchando a mi padre, que en paz descanse. Salen varias décadas, ¿Verdad? Son muchos años oyendo gruñidos o lamentos: “mal pagados”. Varias huelgas perdidas, machacados contra la opinión pública, los gobiernos o los medios. Reventados por la heterogeneidad del colectivo, por su falta de unidad y por mil cosas más que puedan achacársele. Sin liderazgos visibles. Destruidos en el tejemaneje de un Sistema de Salud cuarteado en las taifas sanitarias.

Porque, además, está en el acervo – o el inconsciente colectivo cultural – que un médico no debe hablar de dinero. Está feo. Lo de los médicos es vocacional, ya se sabe. Y eso en la Pública, que al menos cobras a fin de mes. Que con las compañías te puede pasar que ni eso. Pero no les aburro más, que es cosa sabida. Vamos a lo práctico.


Que no, que no hay remedio. En este país la medicina funciona – y va a seguir funcionando – porque hay una legión de chavales dispuestos a trabajar donde usted diga por lo que usted les quiera dar. Y si mañana me tuerzo un tobillo, hay tres o cuatro candidatos para mi baja por bastante menos de lo que cuesta mi sueldo. Que, mutatis mutandis, se da un aire a las pelis neorrealistas: el manijero bajaba a la plaza del pueblo, convocaba a los jornaleros y decía, a dedo, hay trabajo para ti y para ti. Y los contestatarios se mordían la vesícula y cogían el autobús de Alemania.

Que no, que no hay remedio (segunda vez). Que, para lo que este país está dispuesto a pagar, tenemos superpoblación médica. A ver si nos queremos enterar. Que a ver si nos olvidamos de los lloriqueos, que poco o nada arreglan. Si quieren hacer algo útil, transmítase a la chavalería en segundo de bachillerato que sorprende la pujanza de la nota en selectividad para coger Medicina. Es una carrera larga, memorística. Te da derecho a las iras del público por retrasarte media hora, por ejemplo. Y al contrato-basura ahí, donde haga falta, y dando las gracias. Consolidando tu situación laboral – en la Pública – allá por los cuarenta o cuarenta y picos. Que si, sabido todo esto, se empecina uno en meterse por esta vía, que luego no se queje. Si uno quiere ser alpinista, que luego no llore si es duro y hace frío. Ya lo sabe antes de subir la pared.

No hay remedio (tercera y última vez). Es la escasez la que proporciona el valor a cualquier cosa. Y por muy virguero que seas haciendo el cateterismo, hay unos pocos más en la puerta, si no te gustan las condiciones. Sepa la chavalería que, por mucho que sepa una de leucemia de células peludas, hasta que sea difícil reemplazar una baja o una jubilación, hasta que los Distritos de Atención Primaria se tengan que pelear por los médicos de familia recién formados, hasta que los directores médicos o de Unidad de Gestión tengan broncazos por llevarse al del cateterismo o la de la leucemia de células peludas, mejor que uno lo sopese delicadamente antes de meter el morro en eso que todavía se llama Facultad de Medicina. A menos que se tenga en la sangre eso de ser como Teresa de Calcuta (dicho sea con el mayor de mis respetos) y se esté dispuesto a vivir unos años de la renta básica – ahora que se habla mucho de ella -.

@frelimpio

12 thoughts on “Profesión sin Remedio

  1. Federico Relimpio says:

    Afortunadamente, ahora nos dan una oportunidad excelente para canalizar el cabreo. El voto de castigo. El 22M hay que votar castigo a los de siempre. Al lenguaje melifluo para pegarte una coz. Que les duela. Que les duela tu dolor. Que empiecen a oír que lo del tic-tac también puede sonar para ellos, tan tranquilos que estaban.

  2. Federico Relimpio says:

    Ahora puedes protestar. Tienes una urna delante el 22-M. Hazlo. Sin miedo. No hace falta estar seguro de nada. Sólo estar seguro de lo que no quieres. De lo que no queremos. Y no queremos más de lo mismo.

  3. Anónimo says:

    Soy médico de familia desde hace unos 3 años, trabajo en un centro hospitalario andaluz firmando contratos precarios de búho al 75%, desde hace algo más de 2 años. Siento náuseas e impotencia cada vez que plasmó mi firma en ellos. Me siento avergonzada de mi misma todas las veces que tengo que agacharme y que aceptar estas condiciones. Pero lo sigo haciendo, y como yo la mayoría. Espero el día y lo anhelo con toda mi alma, en que todo el colectivo se una para decir BASTA! HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO! Solo tengo 31 años y estoy tan achicharrada, que no me puedo imaginar dentro de 10. OJALÁ tenga el coraje de abandonar esta mierda! Pero entonces, vendrán otros… Otros más jóvenes a los que achicharrar hasta hacerlos cenizas de lo que eran, ilusos y comprometidos con una profesión tan bonita. La profesión más bonita del mundo, la que se han cargado!

  4. Anónimo says:

    No tengo madera de líder para mi desgracia, sólo espero una voz que me digan "ven" y protestaré con todas mis fuerzas. Ahora mismo simplemente me niego a contratos de mierda y tiro piedras contra mi propio tejado, y me enfrento a algunos compañeros con "lengua de pasillo". Soy un médico de familia que lleva dos años trabajando y que no quiere irse de su país, porque no quiero que me echen, me iré cuando yo quiera, si quiero. Y no quiero. Pero tampoco voy a admitir que mi trabajo sea basura por culpa de los mismos sanitarios que nos imponen unas condiciones asquerosas. NO, no y no. Ojalá escuche esa voz porque tengo unas ganas locas de protestar, aunque sea desde el paro en el que estoy ahora por negarme a hacer esa mierda de parcheado que quieren esos impresentables.

  5. Federico Relimpio says:

    Los órganos de representación colectiva, como Colegios o Sindicatos, deben esmerarse en la interacción con los medios y transmitir nuestra problemática y nuestras reivindicaciones. Pero para ello debemos tener un acuerdo de mínimos acerca de las cuestiones anteriores. No podemos presentarnos como un colectivo dividido. Elegidos los mínimos que den cohesión al colectivo. Cuidar la presentación para no ser víctimas de las típicas campañas mediáticas que han usado las administraciones contra nosotros.

  6. Anónimo says:

    Felicidades por el articulo, certero y ameno, como siempre

    Una posible piedra de toque para mejorar nuestra situacion podria ser el atrevernos a perder la timidez, generalizada en nuestro colectivo, a la hora de manifestar publicamente el deseo de mejorar nuestras condiciones

    Veo un tremendo miedo en mis compañeros a quejarse sobre nuestra situacion, pues muchos temen que algun demagogo venga a tacharles de "mercenarios" (Pareceria que para estos demagogos el medico debe ser una especie de complaciente misionero al que se puede denunciar sino nos gusta su labor)

    Perdamos ese miedo a decir lo que pensamos!

  7. Federico Relimpio says:

    La respuesta te la da el post: hasta que un clínico sea rara avis. Ni más ni menos. Mientras tanto, somos moneda devaluada. Devaluadísima. Menos que nada. Ponte al reparo de los vientos y vegeta a la espera de tiempos mejores. O de la jubilación. Gracias por tus líneas, sin embargo.

  8. Anónimo says:

    "Lasciate ogni speranza voi ch'entrate"… Y yo me pregunto: ¿Hasta cuando?¿Hasta cuando vamos a permitir manijeros, a permitir enchufismos, a permitir que se nos pise hasta el hartazgo?¿Hasta cuando vamos a aguantar este negrísimo futuro? ¿Hasta cuando vamos a permitir que la flor y nata de nuestros residentes tenga que largarse por no poder sobrevivir en este Hades?¿Hasta cuando vamos a dejar que un eventual haga el trabajo de tres por el precio de uno? No veo mareas blancas en Andalucía. No veo a los especialistas en la calle defendiendo lo suyo. No veo a profesionales negándose a cumplir unos "objetivos" de gasto sanitario y de consumo de fármacos inasumibles (Cambiar un fármaco por otro, no por criterio clínico o médico y en base a la mejor evidencia científica disponible, sino sólo por cuestiones de precio). Te digo, Federico, que efectivamente esto ya no tiene arreglo. El infierno en el que se encuentra la medicina nos lo hemos buscado nosotros. Y los demonios que lo manejan son asimismo médicos.

  9. Federico Relimpio says:

    Un futuro con un "modelo americano"… Desde luego, se apunta en el horizonte un sistema bimodal, "americano" y lo que hay, empobrecido, una especie de beneficencia.

  10. Anónimo says:

    Toda la razón, Federico. Y te quedas muy, pero que muy corto. Los sufridos jornaleros del campo sanitario, esperando en la plaza a que el Señorito Andaluz se digne llamarlos por un sueldo mísero en condiciones leoninas, no tenemos a nadie, NADIE, que nos defienda. Somos muchos, sí, pero desunidos; los sindicatos, vendidos al Señorito o al Clero (véanse agencias de calidad o escuelas de salud variadas, me dá igual si de confesión monteriana o de otra ralea, para el caso son los mismos). Maniatados además por la ley. Y de los "colegios" mejor no hablar: entes políticos que viven en una nube por encima de los muy negros humos que exhalan sus colegiados. ¿Y a la sociedad le importa? NO. Para nada. Es más, con la que está cayendo, a mí el otro día una "señora" me espetó en mis narices que "los médicos no tendrían que cobrar las guardias". Esto ya no hay quien lo arregle, desde luego… Y posiblemente la medicina final que acabe con los estertores sea un MODELO AMERICANO. Duro pero así es. Si se maltrata demasiado al pollino de carga… Posiblemente no te merezcas en absoluto tener ese pollino. Llorarán amargamente las masas que ahora con palos y piedras nos tratan.

  11. MANUEL MARIA ORTEGA MARLASCA says:

    Toda la razón….lo que más nos abunda son los ESPECIALISTAS EN EL LAMENTO Y LENGUETAZO. Pocos conozco que planteen demandas judiciales, por comodidad y afectos del mal de la SANGRE DE HORCHATA…..

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