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AP: Quemada en el NHS – Tuve que tirar la toalla


“Mi receta para el Sistema Público es que los médicos necesitan una gestión adecuada y descansos estructurados.”

Post de Jessican Buchan, aparecido en The Guardian el 15 de septiembre de 2014

Texto original en Ingles:

Traducido del inglés por Federico Relimpio Astolfi @frelimpio con permiso expreso de la autora.
Tengo 40 años. Soy médico. Soy madre. Me estoy recuperando de un mal típicamente británico – el ataque de nervios silente -. Había ejercido diez años como médico de AP en el NHS cuando tuve la oportunidad de tomarme un año sabático. A mi marido se le ofreció un nuevo empleo y, mientras acomodaba a mi familia en el extranjero, me embarcaría en un proyecto para el que no había tenido tiempo antes. La ruptura con la clínica ha significado abandonar a mis pacientes; todavía me siento culpable. No es porque piense que sea indispensable, sino que ahora puedo ver, al volver la vista atrás, que al igual que muchos de mis sufridos compañeros, una iba de cabeza al burnout.
Se nos dice que tenemos la obligación profesional de pedir ayuda si no podemos aguantar; pero la escalofriante verdad es que no me di cuenta a tiempo. Siento el remordimiento de haber estado luchando contra una presión cada vez más mayor. Ahora veo que ofrecía más y más de mí misma en el trabajo y que perdía toda perspectiva. Por ello, ya no puedo acompañar al hombre que me estrechaba la mano y cuyos ojos me imploraban que expulsara a la muerte del dormitorio mientras la veía mostrándole sus dedos por la almohada. Ya no doy consuelo a la joven mamá para que pueda llorar por la injusticia de su diagnóstico terminal – es tan desesperado seguir dando amor y cuidados a sus niños -. Y no estoy ayudando a reconstruir la vida de la chica de 14 años que se presenta con acné, pero que me descubre su historia de abusos por parte de su padrastro. Diez minutos por paciente, al menos cuarenta veces al día. El papeleo había empezado a notarse como las invitaciones de Harry Potter para ir a Hogwarts: cartas fluyendo por los pasillos, filtrándose bajo el marco de las ventanas. Amenazaban con ahogarnos en peticiones para buscar resultados, ofrecer diagnósticos, realizar derivaciones, o decirnos que no había más que ofrecer.
Solía yacer en la cama en la oscuridad tras una jornada de doce horas, esperando que el descanso fuera tan reparador como el sueño. Sin embargo, los pensamientos batían en mi cabeza. Volvía a escuchar las conversaciones del día: ¿Había dicho yo lo correcto? ¿Podría haber hecho más? ¿Debería haberlo hecho de otro modo? ¿Qué estaba pasando en la pierna de aquel hombre? – la resonancia no mostraba problemas, ¿Qué se me estaba pasando? – Me había acordado de… Vaya, lo había olvidado. Podía saltar del lecho a encender el portátil para comprobar algo que podría esperar, en el hipotético caso de que al día siguiente hubiese algo de tiempo. Me deslizaba de nuevo al lado de mi marido disculpándome por despertarlo, sabiendo sin embargo que no se había dormido. Estaba preocupado por mí, sin saber qué hacer.
“Ya no quiero esto. Nunca más…” Susurré.
Él me abrazó, atravesando mi soledad.
“Esto no puede seguir así “, dijo. “Voy a aceptar el empleo.”
Hicimos planes para largarnos.
No busco compasión. Los médicos sabemos mejor que nadie que hay muchos otros bastante peor de lo que nosotros jamás estaremos, pero esto es justamente lo que hace tan difícil protegerte personalmente. Me creí mi propio cuento de tomarme unos meses para otra cosa, y me quedé más sorprendida que nadie al verme hundida una vez que logré parar de trabajar. Un gran número de médicos de AP hablan de sus planes de retirarse precozmente o de emigrar, y yo me horrorizo porque sólo ahora me doy cuenta de la magnitud de las bajas. También sé que soy una de ellas; retirarme del NHS me ha costado dinero, emocionalmente y y en términos de mi carrera.
Se nos echará toda la culpa a los médicos por no hacer más para salvar al NHS. ¿Pero cómo alzar la voz y cambiar un sistema si estamos exhaustos y apagando fuegos? El consejo anti burnout en medicina se enfoca sobre el reconocimiento de síntomas individuales y en la búsqueda de ayuda. Esto es una completa estupidez. En el ejército es el mando el que conoce a la tropa y cuida del cansancio en la batalla. Los soldados tienen permisos regulares del frente con la expectativa de volver. Leí que la Madre Teresa de Calcuta creía que cada pocos años sus monjas debían de tomarse un año de retiro para poder reponerse de sus trabajos. Mi receta para un nuevo NHS serían permisos de carrera estructurados; los médicos podrían recolocarse en la docencia, la política, la investigación o la gestión; allá donde sus habilidades y su experiencia pudiesen enriquecer el Sistema de Salud del Reino Unido. Al volver a la clínica tendrían una nueva perspectiva y una ligazón real con lo que hubiesen ayudado a construir. Los médicos también necesitan un liderazgo y una gestión adecuada; ya es hora de abandonar viejo adagio que reza: “dirigir a los médicos es como pastorear gatos.” No somos infalibles; la gestión de grandes grupos no va de ejercer el mando o imponer una reestructuración infinita, sino debería consistir en reconocer habilidades, promover la innovación y saber cuándo y cómo apoyar tu mejor plantilla del frente de batalla..

8 thoughts on “AP: Quemada en el NHS – Tuve que tirar la toalla

  1. Federico Relimpio says:

    No es ninguna tontería lo que estás diciendo, amigo anónimo. De hecho, preparo un post acerca del asunto. No hace falta hacer una huelga a la japonesa. Ni siquiera – creo – ponernos de acuerdo. Creo no equivocarme si digo que parte del funcionamiento de nuestra Sanidad Pública se ha basado en nuestra complacencia con la disfunción. Hemos aceptado durante décadas un "esto es lo que hay". Y teníamos una especie de miedo terrible al poder. Por no querer meternos en problemas hemos llevado y llevamos una vida indigna. Hemos firmado altas apresuradas, hemos aligerado nuestros interrogatorios y anamnesis, hemos recortado los protocolos diagnósticos e infratratado muchas cosas. Hemos aceptado agendas de trabajo inaceptables y protocolos ciertos sólo en el papel. No haría falta movilizaciones, sólo una toma de conciencia, un ejercicio progresivamente coherente y una sola voz, al ser llamados al orden: "yo sólo respondo ante mi conciencia profesional." Gracias por el interés. Tu participación no cae en saco roto.

  2. Anónimo says:

    Creo que uno de los pilares del sistema de atencion primaria actual es la precarizacion progresiva de las condiciones laborales y los salarios de los medicos

    No hay perspectivas, al menos en mi comunidad, de mejorias salariales ni de reduccion de las progresivas obligaciones y sobrecargas asistenciales a nuestra ya apretada agenda

    Me temo que nadie ajeno a nuestro colectivo va a remediar la situacion por nosotros, siendo los propios medicos los que debemos tomar accion:

    -Las protestas publicas antre los directivos sanitarios solo producen respuestas "politicas": del estilo "Estamos viendo que puede hacerse"
    -Las huelgas basadas en servicios minimos son ineficaces, pues los servicios minimos equivalen a los servicios ordinarios

    La unica solucion, por supuesto desde mi limitado punto de vista, es la a menudo mal interpretada "huelga japonesa": aplicacion exhaustiva de protocolos hasta para la patologia mas banal, extension del tiempo de anamnesis y de observacion por alta que sea la presion asistencial, peticion de todas y cada una de las pruebas complementarias protocolizadas y peticion de todas las interconsultas que sean necesarias

    Si esta manera de trabajo se consiguiese aplicar a nivel nacional, para lo cual necesitaria de una coordinacion solo abordable por sindicatos medicos de implantacion provincial o autonomica (todos sabemos cuales son estos sindicatos, lo que desconozco es si les interesaria poner en marcha este curso de accion).Una vez logrado esto se podria negociar con los directivos sanitarios desde una posicion de fuerza para lograr mejorar las condiciones laborales o, al menos, la retribucion de nuestra bastante minusvalorada profesion

    Creo que el unico problema moral de mi propuesta es la incomodidad que supondria para los pacientes la aplicacion de esta manera de trabajar por nuestra parte hasta conseguir mejoras en nuestras condiciones laborales, pero creo que podria justificarse asi: "Nosotros, como medicos de familia, creemos que el sistema actual se basa en la explotacion de nuestro colectivo hasta niveles excesivos, por lo que no seguiremos arriesgando nuestra seguridad fisica, psiquica y juridica hasta que se atiendan nuestras justas demandas de mejoras en nuestra situacion"

    Solo es mi opinion

    Saludos

  3. Federico Relimpio says:

    Creo que aún queda bastante desinformación. Medicina sigue liderando el ranking de nota para entrada, pese a que hay lo que hay. Y los estudiantes de Medicina aún no saben de qué va la realidad de MFyC. Luego rotan conmigo. Y el sentimiento es común: dejarlo o repetir residencia luego, de otra cosa. El otro día, reunión de radiólogos y yo. Varios habían hecho antes MFyC. No se habla lo suficiente del problema. El twitter sanitario está ocupado por la "angelosfera sanitaria", gentes que evitan "el discurso negativo". Gentes que están en despachos, sin otra cosa que hacer que más estar haciendo "propuestas constructivas". Son los que ocupan el centro de la plaza. Y los que terminan poniéndote los objetivos de gestión, con una sonrisa seráfica. Hay mucho por hacer, querido anónimo. Y por cierto, de lo de los residentes, ahí va algo: http://tontosantajusta.blogspot.com.es/2012/10/con-ellos-un-bombardeo.html Octubre 2012. Es de mis posts más leídos. Don't give up!

  4. Anónimo says:

    Si al final va a ser que es sólo en estos lares donde al médico de Atención Primaria se le trata peor que a un perro…

  5. Anónimo says:

    El problema ESTÁ diagnosticado desde hace muchísimos años. Hablar, se habla de él con toda la libertad… Que a uno/a le dejan o le permiten. Oidos hay en todas partes, y a veces determinadas palabras atraen la mala suerte dependiendo del que las oiga. Como turnos todos los domingos teniendo que pasar consulta los lunes o tener encima que cubrir en el saliente una consulta (Perdón, que eso no pasa…). ¿Ocupar el centro de la plaza pública?¿No hicieron eso los residentes hace un par de años, o es que me falla la memoria (Ya estoy mayor para estas cosas, sabes)? Casi ningún adjunto les respaldó, e incluso bien que los pusieron verdes. Y de los resultados, ni hablemos. No, Federico. Ni a nosotros mismos nos importa que el compañero reviente. Ni les importa a los políticos. Ni al resto de la sociedad. Salvo cuando hay que reclamar por negligencia; sólo entonces se rasgan vestiduras…

  6. Anónimo says:

    Diez minutos por paciente, que suerte. Sólo 40 pacientes, increíble.

  7. Federico Relimpio says:

    Primero, diagnostiquemos el problema. Segundo, hablemos de él con toda la libertad. Ocupemos el centro de la plaza pública, llenándola con nuestras cuitas. Sin ombliguismos. No somos la Sanidad, pero sin nosotros la Sanidad no puede marchar. Ya es hora de poner el descontento en el centro del debate. Una y otra vez. ¿Que no les importa? Ya verás como les termina importando. Todo es sacudirse el victimismo.

  8. Anónimo says:

    ¿Y quién no está quemado con los tiempos que corren? Ingenuo aquel que espere que la bestia, la fiera corrupia que se alimenta de vocaciones, esperanzas e ilusiones y reduce al médico a un simple operario de ordenador o "recetero", vaya a mover un maldito dedo por el bienestar del profesional. A fin de cuentas, ¿Al sistema qué carajo le importa, si los resultados siguen saliendo y las "encuestas de satisfacción" son extraordinarias?. O… ¿Le importa al paciente, que ve al médico no como un profesional que vela por su salud, sino un mero oficinista? ¡NO! ¡Ni lo más mínimo! Mientras tenga lo que ha venido a buscar, le da igual que sea Agamenón o su porquero quien le atienda. O que no haya dormido en 32 horas. Si no está, porque está de arriba para abajo con avisos domiciliarios y teniendo que hacerse cargo de DOS cupos a falta de uno, no va a faltar la viperina o el viperino que suelte el consabido "Estará en el bar, seguro… Estos médicos no trabajan y ni te miran". ¿Le importa a los colegios de médicos? ¡¡¡MENOS!!! Con poner la mano, les vale. ¿Y de los sindicatos? ¡Ni hablemos!. Pero no es un problema únicamente de la sanidad pública. Me consta que en la privada es peor. A fin de cuentas en la pública a final de mes se cobra… En la privada, añádase la incertidumbre de no saber siquiera si se llegará a cobrar… En fin. Que a nadie le importan los médicos ni suu bienestar. Ni siquiera a nosotros mismos.

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