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MIR: Carne de Cañón

Hagan la cuenta: ¿Qué nota le hace falta a una chavala para entrar en Medicina? Ya he perdido la cuenta – reiteración -, con los nuevos sistemas de puntuación. En mi época era del 0 al 10. Ahora parece que llega al catorce. Y si no tienes trece y pico, te dan con la puerta en las narices.

En esto la vida está como hace treinta años. Recuerdo la angustia personal y familiar cuando llegó el númerus clausus y la gente empezó a quedarse en la calle. Pero la vocación era más fuerte, muchas veces. Perdían un año y hacían otra cosa. Y se volvían a presentar. Con dos cojones. O con dos ovarios. Y luego a aguantar carros y carretas en una facultad en la que, con númerus clausus o sin él, eres poco menos que una mierda. En los tiempos del carro de diapos o en los del powerpoint. Que fue mi experiencia y es la que me siguen contando los chavales. Una puta mierda, oiga, y perdonen que sea tan soez. Que a veces sólo se le oye a uno si eructa. Pues voy a eructar sobre esto, sí. Porque lo merece; es clave. A esta sociedad adormecida le importa un carajo la formación pregrado en Medicina; la ha convertido poco menos que en una academia de MIR. Porque sabe que el titulillo no sirve pá ná. Ya se encarga luego de curtir a la carne de cañón atemorizada en las puertas de urgencias a base de gritos. Ahí es donde aprenden de verdad. Por la cuenta que les trae.

Pero yo no voy a eso hoy. Hoy estoy haciendo cuentas. Contaba antes el trece y pico que le piden a la chavala más estudiosa del instituto por meter la cabeza y los codos en una facultad de mierda a consumir sus ilusiones. Y las ilusiones de su padre y de su madre, que la han criado como a usted y como a mí, con lo del estudia y el trabaja, el porvenir y la honradez, la ilusión de hacer algo decente en esta vida tan achuchá en este país tan esquinao entre Europa y África.

Pues la chavala se acaba de licenciar – o de graduar, como dicen ahora – y se enfrenta a lo del MIR. Les doy un link, para que sigan haciendo cuentas.12199 ilusiones. 12199 familias. 12199 proyectos. Ahí anduve yo un día de diciembre de 1988 (el quince, creo). Y no se me olvida, oiga. Aquí lo llevo marcaíto. A éstos de ahora no los veo como algo lejano, con displicencia, como hacen tantos otros de mis compañeros. Al revés: leo de esto y me parece estar presentándome. Entonces, todo era posible. Era la España de Felipe – ¡Qué vergüenza de ilusiones destrozadas! – y acabábamos de entrar en Europa. Uno se creía que las cosas tenían que cambiar. Que Francia, Inglaterra y Alemania estaban ahí, al alcance de la mano. Y un mojón pá uno. Y así de gordo, oiga.

Pero seguimos con la cuenta de la vieja, que es la que vale. 12199 solicitudes de lo mejón de la Tierra Media para 6102 plazas. Como reza el titular: una para cada dos. Pero no se sonría con sarcasmo, que ya le veo. Que estas plazas no son una oposición a plaza en propiedad, para toda la vida. A ver si nos entendemos: son plazas para un período de aprendiz, que le van a permitir disponer de un título que sí valga para ejercer, tras nueve a diez años de formación. Como lo oye. Esta criatura es lo que se va a encontrar a las cuatro de la mañana un sábado en una Puerta de Urgencias, temblando de miedo. Y se lo digo con conocimiento de causa: todavía tengo el miedo en el cuerpo. Ese miedo te acompaña toda la vida – hace casi dos décadas que no hago guardias -.

Pues siguiendo con las cuentas, tras el trece y pico y superar la oposición del uno a dos, después de un largo peregrinar de diez años de formación, te espera el paro. Nada. Conjunto vacío.

En un país tan acostumbrado al desempleo cualificado como al sol o al aceite de oliva, nos hemos habituado a que un chiquillo de estas características salga de un larguísimo peregrinar y se queme en el primer instante. Pero nos importa un carajo. Hay de sobra. Para dar y regalar. Te reciclas en lo que te salga de los huevos, chaval. Como si te quieres hacer fotógrafa de modas. O quedarte en casa a criar a tus niñas. Lo que te salga. Eres prescindible, nena. Y si te hacen falta las pelas, te metes en la bolsa del paro con buenas tragaderas. Con una sonrisa complaciente. Como si de una profesional del sexo se tratase. Al fin y al cabo, son cosas que se dan sobre todo en países pobres, cálidos y sureños, ¿No? Pues venga. Calladita y al trabajo. Y que no haya quejas. A renovar por meses, si no por días. Y si no, ya te llamamos. Y ay de ti si no respondes.

¿Quién gana? Los ingleses. Supercontentos, ellos. Ellos sí que nos contratan a nuestras chicas. Pregunten en los colegios médicos por la cantidad de certificados que se emiten cada año para currar en tierra extraña, como cantaba la Piquer. El manso. Y allí van muchas, echando de menos el sol, la playa, las familia, las amigotas y la tortilla. Pero encontrándose otras cosas. Como la seriedad y el respeto profesional. Y un sueldo, oigan. Que no es poco.

¿Que exagero? Busque, compare y si encuentra una información que me desmienta la mayor, me la mete en comentarios. Va sin censura previa. Es la marca de la casa. Sólo digo una cosa para terminar el post: han pasado veintisiete años desde que me presenté al MIR de los cojones. Y veo a los chavales presentarse y me siguen dando retortijones de tripas: #yosoyellos.

(¡Qué será de los que sobrevivieron a un campo de concentración!… Definitivamente, la vida no es para los blandengues)

@frelimpio

19 thoughts on “MIR: Carne de Cañón

  1. Anónimo says:

    No puedo rebatir nada de lo que has escrito. Y mira que yo lo rebato todo o casi todo.

  2. Anónimo says:

    Le ruego que me disculpe por mi anonimato: no estoy muy habituado al funcionamiento de los blogs (llegué aquí por un enlace de un colega a través de una red social). Por ahora puede llamarme Jose, cirujano a sueldo del Sergas. Investigaré las opciones de cuenta que da la página para identificarme y crearé una, ya que lo que he leído me parece muy interesante. Y me convence de que no soy yo solo el que ve con pesimismo el futuro de la profesión. Un saludo y nuevamente, mis disculpas por la falta de cortesía que he cometido.

  3. Federico Relimpio says:

    Lo que estás diciendo remacha una y otra vez elementos de razón y exasperación – que comparto – para traer a la atención de todos la necesidad de un nuevo contrato social para la medicina pública. Es una profesión para masoquistas, ya viene siendo vox populi. Y, por cierto, aprovecho la oportunidad para recalcar que sería necesario que aquéllos que por el sistema de comentarios queden como "anónimos" valoraran la conveniencia de presentarse. Éste es un excelente lugar para conocer gente.

  4. Anónimo says:

    Igual me he pasado de crítico con el sistema, cuando escribí la ráfaga de comentarios acababa de pasar visita, porque estoy de guardia. El sistema también tiene cosas muy buenas, empezando por los profesionales que lo componen. Ovejas negras hay en todos los colectivos, y nosotros somos un colectivo muy grande, así que también tenemos nuestra cuota, pero en general creo que incluso menos que otros gremios o que la población general. También he conocido a buenos residentes y he ayudado a formar a algunos, aunque cada vez parece que pasa más tiempo entre la aparición de uno de ellos en mi servicio. Lo peor es que luego ves a esos buenos residentes, que ahora son excelentes profesionales, mendigando contratos a las puertas de la gerencia, esto es: un MÉDICO con mayúsculas, a merced de los caprichos de un político con título de médico. Vergonzoso. Indignante.
    Si me tiene que encuadrar en una de esas "esferas", póngame en la trinchera, entre la fiel infantería. Incluso mi especialidad, Cirugía General, es de las que tienen poco glamour, y me paso las noches entre Urgencias haciendo ingresos y el quirófano operando. No quiero ser jefe de sección, ni jefe de servicio, ni mucho menos pisar moqueta y pasar al "lado oscuro" de las direcciones o las gerencias. Me jubilaré de adjunto raso. Sólo pido que me dejen hacer mi trabajo en paz, sin ponerme trabas, sin obligarme a cubrir una docena de papeles por cada acto que hago para complacer a una legión de burócratas y chupatintas que generan estadísticas, estancias medias, gastos por proceso y otros "indicadores de calidad". Quiero tener además cierta calidad de vida, poder dedicar tiempo a mi familia. Me dolió mucho más perder los "moscosos", los días libres, que la paga extra. Y quiero, por último (pero no lo tendré con los malos vientos que soplan desde Berlín), una remuneración acorde a mis horas de trabajo y mi responsabilidad. ¿Qué sociedad acepta que un famosete cobre 50.000€ a la semana por salir en un reality-show, pero paga poco más por todo un año de trabajo, guardias incluidas, a los profesionales que velan por su salud? Estamos enfermos. Y sí, hay que ponerse en pie y decir "basta". No podemos permitir que esto se deteriore más, o quizá dentro de 20 años cuando me jubile no sean las notas de 13 y pico en Selectividad las que soliciten Medicina. Total, ¿para qué? ¿Para ser un pringado que se pasa dos meses al año durmiendo fuera de casa por cuatro perras, sin prestigio social, ni vida familiar, ni ingresos acordes? Dos meses al año, y no exagero. En mi caso, una guardia cada seis días, o sea, sesenta guardias al año. Hay que ser muy masoquista para aguantar eso si no hay una recompensa acorde. ¿Despertaremos algún día? No lo sé. Espero verlo…

  5. Federico Relimpio says:

    Creo que hay alguno más que comparte una visión crítica del Sistema – de la Faculta a la jubilación -como para que alguien empiece a valorar la posibilidad de que esto no aguanta mucho más con el simple voluntarismo o la fe del carbonero. Por decir cosas parecidas a las que acaba de decir el compañero, se me tacha con frecuencia de "negativo". Está por ver si los "negativos" somos como el niño del cuento que se atrevió a decir a la multitud que el rey iba desnudo. Claro que se puede ser todo menos un aguafiestas, como ha escrito recientemente Muñoz Molina. Y en la tuitosfera sanitaria hay un exceso de ángelosfera de despacho que vive lo que se dice de puta madre sin dar un palo al agua. Ya es hora de que la voz de la guerrillosfera sanitaria – o trincherosfera sanitaria – se abra paso y ocupe su lugar a la luz del día. Para ver mejor los conceptos, ir al siguiente enlace: http://tontosantajusta.blogspot.com.es/2012/01/tuitosfera-sanitaria-espanola-las.html

  6. Anónimo says:

    En resumen, que necesitamos alguien que sepa lo que hace en el Ministerio y en las Consejerías. Y desde que yo estoy en este gremio, nunca lo ha habido (¿Leire Pajín? ¿Ana Mato? ¡Eso son insultos a la Sanidad Pública!).
    Si no pasase ya bien los 40 años, no tuviera hijos y padres ancianos, y no fuese bastante negado para los idiomas extranjeros, yo hoy no estaría aquí. Estaría en Reino Unido, o en los países escandinavos, tendría más prestigio, más sueldo y me sentiría más realizado en mi trabajo. Ahora estoy amarrado al banco de una galera que hace aguas (porque el capitán y los oficiales son incompetentes para mandarla), y me toca seguir remando hasta que se salgan con la suya y se hunda. En cuanto a esos miles de ilusionados aspirantes a especialistas, mi consejo es que si les dejan un rato libre durante el MIR, se matriculen en la Escuela de Idiomas: inglés, alemán, danés… Que cojan lo que puedan de aquí y se vayan a donde realmente podrán desarrollarse como especialistas, con respeto y una remuneración digna. (y fin!)

  7. Anónimo says:

    En cuanto a la profesión, en mi actual hospital veo aproximarse el desastre, las nubes negras en el horizonte, pero ni mi jefe ni la gerencia las ve. El servicio está manifiestamente envejecido, la pirámide de población tiene forma de seta, pero de las de tallo delgado y sombrero gordo. En 8-10 años habrá jubilaciones masivas, pero no estamos formando a nadie para tomar el relevo. Hay unidades cuyos miembros se jubilarán todos en un periodo de 3 -4 años a contar a partir de 2020 o así, y eso sin que nadie tenga un accidente de coche, infarte o le diagnostiquen una enfermedad grave. Si alguien cree que en menos de 4 años van a formar al relevo que mantenga en nivel asistencial y científico de esa unidad, que es en el fondo una super-especialidad, va de culo. Pero, ¿a quién le va a importar? Los gerentes van y vienen. Los gerentes son TODOS desertores de la medicina (igual que los sindicalistas, que lo son pero con el carnet del partido equivocado), personas con título de médico (me resisto a llamarles médicos) que un buen día descubrieron que no les gusta trasnochar, que el pus huele y la sangre mancha, y se brujulearon una salida cómoda. Todos quieren trepar, el subdirector a director, el director a gerente, el gerente a consejero de Sanidad. Nadie tiene verdadero compromiso con el hospital que dirige, porque es un puesto temporal. Algo a lo que sacarle todo el jugo y luego dejar a quien herede. ¿Que en 5 años no habrá nadie capacitado para hacer colon por laparoscopia? ¿Y a mí que? Si ganan los míos, yo estaré en la Consejería, o incluso en el Ministerio. Ese será el problema de otro que esté aquí, no el mío… Mientras tanto, yo no contrato a nadie "joven", ahorro (que es lo que importa), el Consejero me da una palmadita en el hombro en el próximo congreso del partido y me dice que "me tiene muy presente" para más altas responsabilidades…
    En España tenemos que ponernos de acuerdo en cuántos médicos y especialistas necesitamos. En plena "sociedad de la información" no puedo creer que alguien, dándole a una tecla en el ordenador adecuado, no pueda saber exactamente cuántos cardiólogos, o cirujanos, o dermatólogos tenemos, y su pirámide de edad. Lo que no tiene sentido es formar a gente en especialidades para luego enviarlos al paro, o regalárselos a los ingleses o a los noruegos (a pesar de todas las carencias que he enumerado, el sistema MIR español cuenta con suficiente prestigio internacional y nuestros especialistas son bienvenidos en toda Europa). Ni tampoco, como pasó hace algunos años, dejar a las puertas del MIR a miles de licenciados para luego traer especialistas de América Latina o de países del Este porque nadie supo ver la avalancha de jubilaciones que se avecinaba. (Fin parte 4, sigue…)

  8. Anónimo says:

    El MIR es una oposición, quizá no de las más duras pero oposición al fin y al cabo, pero que no te da una plaza fija. Te da el derecho a recibir una formación, y eso tampoco se da en muchos casos. En mi hospital, los adjuntos y jefes de sección realmente consideraban al residente como un siervo, algo que Dios les había concedido por ser tan grandes, guapos y buenos, al que mandar pasar visita, consulta, ver pacientes ectópicos, responder interconsultas, hacer informes… Un jefe de sección, si no tenía quirófano ni consulta, podía fácilmente llegar a las 10, desayunar con calma, leer la prensa, haraganear un poco y a eso de las 12 irse a tomar el aperitivo. Nadie controlaba la calidad de la docencia. Ni de la asistencia, porque al tener residentes-siervos, cuando no les apetecía ir a su consulta o salían de guardia mandaban al más pringado a pasarla, y he visto pacientes oncológicos en los que, en los dos años previos, no había ni una sola anotación con letra de adjunto, todo era letra de mis residentes mayores. Pasando consulta sin supervisión desde R-1. Y hablo de uno de los "grandes hospitales" del país, con programa de transplantes y todo. Recibes formación de algún staff al que le has caído en gracia, y de tus residentes mayores principalmente. Y lo que tú quieras estudiar, claro. (fin parte 3, sigue…)

  9. Anónimo says:

    Ahora que soy especialista, propietario y además tutor de residentes, me desconcierta que lo que a mí me llega sea, en teoría, la flor y nata de nuestro Bachillerato. Son inmaduros, muchos llegan pensando que esto son una especie de prácticas remuneradas, y no un trabajo en formación con grados de responsabilidad crecientes. En mi caso, una cirugía, creen que todo se reduce a entrar a quirófano, operar, operar y operar, y hasta actuar como ayudantes les parece humillante, cuando un buen cirujano se curte tirando mucho de valva y viendo a quien sabe hacer las cosas, antes de hacerlas. Y además, un buen ayudante vale su peso en oro. No quieren ser evaluados o examinados, para no quedar en evidencia por su ignorancia (le tienen alergia a los libros o las publicaciones médicas). Alguno ha llegado a quirófano con una cirugía programada a su nombre sin haberse siquiera leído la técnica que iba a realizar. ¡Y pretendía hacerla, conmigo "dictando" desde el otro lado! Por no hablar ya de los conocimientos culturales más básicos. Sus historias clínicas dan pena, cometen errores sintácticos y ortográficos graves, utilizan una ensalada de abreviaturas personales, algunas de difícil comprensión, y son incapaces de escribir correctamente los nombres de algunos fármacos o los epónimos de enfermedades, intervenciones o materiales quirúrgicos. Eso pasa también cuando tienen que presentar algo en un congreso, por ejemplo, aunque les insista hasta la náusea que incluso la mejor presentación pierde credibilidad cuando contiene errores ortográficos, o el nombre de la enfermedad de la que hablas, que la descubrió un aleman, está flagrantemente mal escrito. ¿De verdad estos son los alumnos de 13,80 puntos en la Selectividad? ¿Cómo serán el resto?
    En todo caso, cuando llegas al hospital y eres el R-1 eres lo más bajo de la escala social, un paria al que todo el mundo puede mangonear, gritar o ignorar. Los errores que cometas en R-1 muchas veces te marcarán de por vida, porque te puede caer una etiqueta negativa ("es vago", "es un borrico", "no tiene mano"…) que te perseguirá toda tu residencia, y hasta tu vida como adjunto si sobrevives. (Fin parte 2, sigue…)

  10. Anónimo says:

    Por lo que leo, las cosas eran iguales antes de que yo aprobase el MIR (aquel del año 95 que se hizo a principios de 96 porque se inventaron el "MIR de Familia" por exigencias europeas), y siguen igual años después. La enseñanza en la Facultad de Medicina es una verdadera mierda. He tenido unos pocos buenos profesores, y muchos malos, y algunos realmente nefastos (la parte de Digestivo de Patología Médica la tuve que estudiar por los apuntes del profesor de Quirúrgica). Amparados en la "libertad de cátedra", media docena de psicópatas campaban a sus anchas, unos dando clases magistrales sobre sus investigaciones de los canales de membrana celular, otros enorgulleciéndose de un nivel de suspensos del 80% o más, y de que muchos alumnos huían a otra facultad antes de gastar su última convocatoria de una asignatura, otros instalados en la rutina y proyectando diapositivas heredades de su padre, también catedrático y de la misma materia (¿endogamia en la Universidad? ¡Qué sorpresa!). ¿Las prácticas? Laboratorios y salas de disección saturadas en las preclínicas, y completa indiferencia en las clínicas. Tres o cuatro alumnos en la misma consulta de un especialista que, con una lista de 40 pacientes para ver, no tenía ni tiempo ni ganas de enseñarte a hacer una buena anamnesis, una exploración, de discutir los diagnósticos diferenciales o las opciones de tratamiento… Algunos te recibían directamente con un "si no vienes a las prácticas, te pongo un Notable". Salí con mi flamante título y la clarísima sensación de que ni de coña podía considerarme médico. No pasa nada, nunca pensé en ejercer directamente, quería una especialidad, y como dice el autor del blog, allí sabía que me desbravarían.
    Veo que eso ha ido a peor y que muchas Universidades son simples macroacademias de preparación MIR, menos interesadas en que sus alumnos aprendan medicina que en que el número uno del MIR de cada año salga de sus filas. (Fin parte 1, sigue)

  11. Federico Relimpio says:

    Acabas de ir a la clave que he tocado en uno de mis posts recientes:
    http://tontosantajusta.blogspot.com.es/2014/10/profesion-sin-remedio.html
    La amplia disponibilidad que tiene y ha tenido la sociedad española de profesionales médicos les ha restado valor y, en un país de nuestras peculiaridades, ha repercutido negativamente en el trato. Nosotros tampoco hemos estado a la altura muchas veces, todo hay que decirlo. La situación tiene tres vertientes evolutivas: la primera es demográfica. En quince años muchos-muchos nos jubilaremos y el sistema va a adelgazar significativamente. El reemplazo en lugares de cobertura difícil – primaria sobre todo – no está garantizado. Por otra parte, los chicos de ahora son bilingües cada vez más y se están acostumbrando a emigrar, bien transitoria bien definitivamente. Ello redimensiona el problema y añade una vertiente más: la juventud busca y compara, y la ecuación española NO es precisamente ventajosa. Y la andaluza aún peor. En un futuro menos primitivo, la fidelización de plantillas será una necesidad, o esto se irá más al carajo todavía – siempre podemos ir a peor -. Cuidado con proseguir con el director de Unidad chulesco y el contrato basura. Y, por último, la profesión lleva cuarenta años a los pies de los caballos, en un sentido u otro. Argumentos como la profesionalidad o la vocación empiezan a perder valor – sobre todo en la boca de los que nos machacan con el BOE o el BOJA – y se ve la necesidad de un nuevo contrato social en el que se sopese la formación y la responsabilidad por un lado, y las condiciones laborales y la remuneración por el otro. Sin chantajes emocionales ni hostias. Para ONGs se va uno a Haití, y hemos acabado. Que se lo digan a un francés, por ejemplo.

  12. Anónimo says:

    No comprendo la obsesion por conseguir una plaza fija de los medicos jovenes….Quizas crean que van a tener las mismas condiciones laborales de los medicos que llevan 10-15 años con plaza…luego llegan alli y se encuentran con la triste realidad: 40 pacientes al dia , 1 o 2 visitas a domicilios y todo eso por 15 euros la hora como mucho…

    Quizas la gente deberia enfocarse un poco mas en conseguir mejoras laborales que en conseguir plazas fijas, pero no es algo que este bien visto en este pais (si un medico demanda mejoras no es nada raro que se le tache de mercenario)

    Quizas el estado deberia reducir las plazas de medicina, viendo la creciente sobreabundancia, pero no creo que interese, pues asi se genera mucha mano de obra barata y facilmente intersustituible…No es nada raro que no dejen postergar la jubilacion a medicos veteranos con buenas condiciones laborales, interesa retirarlos y sustituirlos por medicos jovenes, dociles y "baratos"

    Quizas los sindicatos medicos deberian organizar una iniciativa nacional para mejorar esta situacion, en vez de estar pasivamente callados o solo promover movilizaciones regionales o locales…Esta pasividad es intencionada? Quien la instiga y a cambio de que?

    Quizas los medicos deberiamos aprender de una vez que la sociedad y el estado ha cambiado su concepto sobre nosotros: Salvo los casos de especialistas veteranos ya consagrados de reconocido prestigio, el resto de los facultativos, sobre todo los jovenes, somos piezas de repuesto….
    Eso nos deja solo dos caminos(en mi opinion): seguir formandonos otros 2-4 años para superespecialiciarnos en algo y asi conseguir, tras 18 años de sacrificio(instituto-facultad-mir-especialidad-superespecialidad) unas buenas condiciones laborales o bien ROMPER LA BARAJA Y EMPEZAR A ACTUAR COMO OTROS GREMIOS, QUE CON TAL DE CONSEGUIR SUS MEJORAS ACEPTAN QUE PASE LO QUE TENGA QUE PASAR, PUES SI EL ESTADO Y EL SISTEMA NO CUIDA DE UNO…¿POR QUE DEBERIA EL FACULTATIVO PREOCUPARSE DEL SISTEMA MAS QUE DE SI MISMO?

  13. JOSE IGNACIO MARTINEZ MARTIN says:

    Y TODOS COMO BORREGUTOS A SEGUIRLE EL JUEGO A UNA ADMINISTRACIÓN DE GESTORES INÚTILES , CORRUPTOS Y SINVERGÚENZAS CON ALGÚN LADRÓN QUE OTRO . HAY QUE EMIGRAR SI SE QUIERE PROSPERAR FUERA DE ESTE PAIS QUE HAN TRANSFOMADO ESTOS " HDLGP " EN CACA ( SIN PERDÓN ) … DONDE EL I + D + I ES UNA FALACIA , DONDE SIGUE SIENDO VÁLIDO QUE EL INVESTIGAR ES CASI MORIRSE DE HAMBRE Y DONDE PARA INTENTAR EJERCER DE MÉDICO CON UN SALARIO MISERABLE , EN UN PUEBLO PERDIDO DE LA SERRANÍA DEJADO DE LA MANO DE DIOS , EN ALGUNOS CASOS Y LOS QUE TENGAN SUERTE , HACE FALTA 10 DUROS AÑOS DE SACRIFICIO Y FORMACIÓN … SEÑORES Y SEÑORAS AL EXTRANJERO , A PAISES COMO NORUEGA , SUECIA , GRAN BRETAÑA , ALEMANIA … DONDE AL MENOS HAY RSPETO Y UNA ADECUADA REMUNERACIÓN Y AQUÍ QUEDAREMOS LOS QUE YA ESTAMOS EN VIAS DE EXTINCÍON , PROXIMOS A LA JUBULACIÓN Y SIN GANAS DE MÁS LUCHA Y MÁS SACRIFICIO . Y UDS DE VUELTA DE VACACIONES A GASTAR DINERO Y A DISFRUTAR DEL CLIMA Y LA GASTRONOMÍA … ¿ Dónde están los grandes maestros que hacían escuela y grandes discípulos y continuadores de su sabiduría y buen hacer ? … SE ME OCURREN ALGUNOS NOMBRES ILUSTRES COMO … Santiago Ramón y Cajal , Gregorio Marañón , Carlos Jiménesz Díaz …. Faltam maestos , grandes maestros , ilustres mestros , GRANDES ESCUELAS , ILUSTRES ESCUELAS , … SOBRAN IMBÉCILES , GILIPOLLAS Y POLÍTICOS EN ESTE NUESTRO QUERIDO PAÍS LLAMADO ESPAÑA . SUERTE Y SALUD A TODOS LOS MIRES .

  14. Federico Relimpio says:

    Por tanto creo que, dadas las cosas, la juventud debe tomar conciencia, adquirir una buena formación, que siempre es un buen activo, pero olvidarse de entrar en la merienda competitiva del charquito de pirañas donde les quieren meter esa gentuza – con una serie de honrosas excepciones – que tienen encima. Que aprendan buena medicina, que se puede, pero que no le besen el culo a nadie. El mundo es grande. Enorme. Y mucho más agradecido. Un consejo: ¡Aprended idiomas!

  15. Anónimo says:

    Carne fresca para la trinchera, Federico, carne fresca… A la cual explotar para que hagan el trabajo sucio y ahorrarle al sistema dinerales. Para que hagan trabajo científico y "otros" se coloquen medallas. Para verse en la calle al final (A menos que se tenga padrino o madrina, claro), sujeto a que los tiburones (Clínicas privadas o el sistema ¿¿Público?? de salud) te coman y descuarticen a placer, por cuatro perras… O volver a presentarte al MIR, volver a la guerra, porque por lo menos tenías rancho asegurado. Te digo una cosa, Federico: O esto cambia, o tal y como están las cosas… "Lasciate ogni speranza voi ch'entrate"!!!

  16. Federico Relimpio says:

    Es preciso menear la cuestión y llevarla a la portada del debate público. Porque somos YA una sociedad de ancianos agolpados ante puertas de urgencias atestadas. Una sociedad de pensiones pequeñinas – y bajando, dado que las generaciones que vienen no habrán podido cotizar -.

  17. ALAS says:

    Y actualmente, ante esa realidad laboral siniestra, la mejor opción para los que terminan su formación MIR, es volver a presentarse para realizar una formacion especializada mas, que les garantice entre tres y cinco años mas de trabajo con continuidad y un mínimo de respeto profesional…así se han puesto las cosas…este es el estado de cosas en el que vivimos…en esta convulsa épocaen donde los poderes eeconómicos y políticos confluyen para la desmantelación de la Sanidad Publica que consagraba la Ley y ía Constituciin, cuando acabe mi formacion y que ahora veo desmironarse impotente tras la vida de varias generaciones de profesionales luchando por ella para la población…muy penoso…

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