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La Sanidad en USA…. ¿Tan mala?… Ellos dicen que no…

Estadísticas y más estadísticas… Esperanza de vida y mortalidad infantil… El Sistema de Salud (incluso donde no existe como tal) es noticia. Y tal vez eso sea la buena noticia, que hablemos de ello, que nos planteemos cosas: si nos gusta o si no, si es caro o si no, si se atiende bien o si no y si merece lo que pagamos por él o no. O por dónde falla. O por dónde hay que empezar la reparación.
Reconozco que tuve un shock reciente. Era el 36º Congreso de la Sociedad Andaluza de Endocrino y Nutrición y me habían endosado liderar un debate complejo que, para más inri, había propuesto inicialmente yo, por su relevancia: “Envejecimiento Poblacional, Prevalencia de Diabetes, Emergencia de Nuevos Fármacos y Sostenibilidad del Sistema Sanitario.” Un verdadero miura. Ahí va la presentación, para el que le gusten estos temas: http://www.slideshare.net/FedericoAstolfi1/saen-2011-10241355
Pero el shock no vino por ahí. Vino por la entrevista previa al eminente profesor Ralph de Fronzo, fautor de la diabetes que he bebido y que ejerzo, y que hablaba después que yo lo hiciera. El profesor de Fronzo – según me han contado – carga contra el Obamacare y atribuye la falta de cobertura sanitaria de millones de norteamericanos a su propia responsabilidad: su falta de voluntad y determinación para encontrar trabajo, lo que, en Estados Unidos, va unido irremediablemente a la falta de cobertura sanitaria. Mentalidades y conceptos, digo yo, que mudan y se transforman a través del Atlántico.
Hablando de los Estados Unidos, la norteamericanización y la incorporación social de muchas de sus costumbres han permitido – no podía ser de otra manera – aproximar nuestras tasas de sobrepeso y obesidad a las del Imperio de los gordos. Lo mismo viene pasando a nuestros queridos hijos de la Gran Bretaña, como vemos en plazas y playas – cerveza en mano, que no falte -. Como tuve la ocasión de exponer en la presentación arriba mencionada, el disparo de obesidad es particularmente preocupante en nuestros niños y niñas. Y en Canarias, Andalucía y Murcia peor que en otras comunidades. Lo más alarmante o destacable es que la adiposidad en nuestras sociedades va mucho más de la mano de un bajo nivel social, académico y cultural que de la influencia americana de la que hablaba antes. Y si correlacionamos renta disponible con obesidad – infantil o en general -, sus enfermedades relacionadas – hipertensión, diabetes o dislipidemias, entre otras muchas -, o sus enfermedades derivadas – la enfermedad cardiovascular, sobre todo -, el Sur de nuestro país sale bastante mal parado.
Por eso, cuando el doctor Federico Soriguer Escofet – desde aquí mi homenaje a la tenacidad, la dedicación y la coherencia – nos aportó los datos de diabetes en España en general – ¡Un escalofriante 13.8% de la población! -, planteé y planteo la cuestión – ahora en un foro más abierto – de si antes de proceder a sangrientos recortes sanitarios, con despido de interinos y deterioros palpables de la asistencia, los facultativos podríamos revisar punto por punto, capítulo por capítulo, qué aporta exactamente cada novedad terapéutica en cada campo concreto. Hablando de lo que me toca – fármacos para la diabetes -, en un contexto económico adverso – 2008 hasta ahora – y en una comunidad con una gestión medio decente en el gasto farmacéutico como Andalucía, hemos visto un incremento del gasto del 70-80%. Invito a cualquiera a sumarse a un debate abierto acerca de si este cambio de perfil de prescripción aporta beneficios sustanciales o si, por contra, sería prescindible dedicándolo, por ejemplo, a mejorar las instalaciones y servicios sanitarios de utilidad palpable. Todo ello en relación con la salvación de un Sistema Público que siempre he creído que distribuye beneficios para los ciudadanos (aunque les dispense alguna que otra molestia y no esté a la altura de las expectativas de muchos usuarios y profesionales, pero eso otra historia).
Los que no dejan de sorprenderme son los americanos. Acaban de sacar un provocador artículo, cuya lectura recomiendo (http://www.forbes.com/sites/aroy/2011/11/23/the-myth-of-americans-poor-life-expectancy/), que enlaza con lo que me noqueó de mi otrora admirado De Fronzo. Subraya lo ya conocido en todas las escuelas prestigiosas de salud: si quieren evaluar la sanidad de un país, no miren la esperanza de vida u otras macrovariables, que son influidas a su vez por variables de acción mucho más poderosa (como el nivel educativo o de renta) que los cuidados sanitarios. Ese debate es espurio. Fíjense mejor en la tasa de supervivencia tras el diagnóstico de un cáncer, por ejemplo. 
Otro punto de argumentación del articulista es la necesidad, para valorar la calidad de los cuidados sanitarios de un país, de ver qué pasa cuando retiramos de las estadísticas la muerte violenta – criminal o no criminal: un accidente de tráfico, por ejemplo -. A ellos les sale estupenda, véanlo más abajo. 
Aunque parece que los datos están un poco pasados… ¡Ellos pasan del puesto 19º al número uno! Y nosotros, del puesto sexto – acompañados de la infeliz Grecia en el séptimo – al 21º – Grecia pasa, de la manita con nosotros, al 23º -.
Termino, que estoy plasta. Esto no es para dar la razón a los USAnos, ni dar por ciertas sus verdades. Cada uno crea lo que quiera y oponga otras argumentaciones más solventes o mejor fundadas. El artículo ha llamado mi atención en el sentido que contrasta o contraviene verdades tomadas como incuestionables acerca del pensamiento que sostiene a nuestra medicina social y que inspira a nuestros sistemas sanitarios europeos en general, y español en particular. Creo que el debate queda formalmente abierto – lo han abierto ellos -, pido por favor que no ahorquen al mensajero y que recuerden aquello tan castizo de que algo tiene el agua cuando la bendicen. Pues agua bendita es sin dudas nuestro sistema para nosotros – de ahí que lo protejamos -, tanto como el suyo para muchos de ellos – de ahí su alergia manifiesta a cualquier tipo de medicina socializada –.

Enlace relacionado: http://tontosantajusta.blogspot.com/2011/04/copago-recortes-quiebra-sanitaria.html

Y también, por supuesto, mis cosas en twitter: https://twitter.com/#!/frelimpio

3 thoughts on “La Sanidad en USA…. ¿Tan mala?… Ellos dicen que no…

  1. Alfonso Pedrosa says:

    Bueno, doctor, noto un impacto en mi fuselaje, a bote pronto, que te agradezco. El del cuestionamiento de una creencia, la de la bondad absoluta de nuestro SNS, que me parece muy sano: ayuda a pensar y eso es muy importante en estos tiempos de flatline intelectual. Me sirve para ubicar la cuestión en un territorio conceptual más amplio, en el que me muevo con comodidad: el de las referencias móviles, el de lo relativo. Es como si por fin Kepler y sus observaciones del movimiento de los astros pudiesen ser útiles como modelo para otros campos. Es precisamente desde ahí, desde lo relativo, desde donde me posiciono a favor de nuestro SNS: porque es un producto cultural. Quiero decir: tiene mucho que ver con la historia social, política y económica de europa. Es muy elocuente ese post del blog alojado en Forbes y la calificación de sistemas como el nuestro bajo la etiqueta de 'medicina socializada'. Hace algunos años, un clínico español emigrado a USA me decía que en ese país se perciben muchas de nuestras instituciones de protección social como engendros sospechosos de filocomunismo trasnochado que entiende la UE como Euroland, un parque temático del proteccionismo estatal. Creo que lo entiendo, si tengo en cuenta el hecho cultural estadounidense: su Historia, su fe en la responsabilidad individual. Creo que incorporar este punto de vista a nuestras reflexiones puede ayudar a aclararnos. Gracias y seguimos en #saludytweets .

  2. Federico says:

    Muchas gracias, que de eso se trata, de transformar los habitualmente soporíferos congresos médicos en un ameno espacio de debate, abierto a personas de otros campos. Nos lo agradecerán y nos lo agradeceremos.

  3. Ter0n says:

    Simplemente mencionar lo bien que hiciste la presentación, y lo que nos gustó a los asistentes al congreso de la SAEN.

    Enhorabuena 🙂

    Respecto a lo del tío ese (que vaya rollazo soltó en el congreso), sin comentarios.

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