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Hipertensión arterial: aprobar la asignatura de una puñetera vez

Creo que esta semana es obligado comentar algo del problema que da título a la columna. En primer lugar, por la reciente publicación de los resultados del estudio SPRINT y, para ponerlo en contexto, otro artículo reciente de The New England Journal of Medicine denominado “El Futuro de la Salud Pública”.
De éste último, en primer lugar, la pirámide de impacto sanitario. La salud poblacional, sensu amplio, es un concepto cuya medición se antoja compleja. Si, después de todo, nos arriesgamos a dar el salto mortal sin perdernos en la maraña y elegimos una sarta de variables mayores (mortalidad, esperanza de vida al nacer, etc.), veremos que los determinantes mayores no son sanitarios, sino factores socioeconómicos. Pero ello es tan obvio, que no merece una sola letra más. Al artículo me remito. Voy a cosas menos elementales.
Dentro de lo estrictamente sanitario, para un país como el nuestro, lo más efectivo que podemos hacer en términos de Salud Pública es el control efectivo de la hipertensión arterial. Excede al propósito de esta nota explicar por qué y para qué. Por obvio y por documentado hasta la saciedad. Herramientas terapéuticas tenemos como para reducir los casos de HTA refractaria o con sospecha de secundaria a un número muy reducido. Por otra parte, los estudios disponibles muestran que, en las últimas dos décadas, el porcentaje de control de la población hipertensa viene mostrando una evolución lentamente favorable.
Y sin embargo…
Y sin embargo, para la importancia del problema y nuestro grado de conocimiento del mismo, para nuestra disponibilidad de fármacos y de recursos a nuestro alcance, existen todavía una serie de fronteras de difícil superación.
a) Nuestro país envejece, como lo hacen todos los países de nuestro entorno. Y ello arroja una proporción creciente de la población en riesgo de padecer el problema. Controles, analíticas, medicamentos, complicaciones…
b) La hipertensión no es un problema aislado. Viene en un contexto, del cual la edad poblacional, ya reseñada, es uno de los elementos. Pero también tenemos el sobrepeso y la obesidad, cuya evolución poblacional – desde la infancia – es alarmante. Podemos citar el sedentarismo, el consumo de sal, de alcohol, el estrés psicosocial o la presencia de condiciones comórbidas, como la diabetes. La evolución y el impacto de cada uno de ellos condicionará el de la hipertensión, y todos juntos el impacto final en salud, sea el que sea. Y detrás, ya lo vemos, el desempleo y la pobreza como determinantes iniciales. Ya constaba en la pirámide. Por algo en los mapas epidemiológicos de España se calca la menor renta con la mayor prevalencia de obesidad, diabetes, hipertensión y mortalidad cardiovascular.
c) Pero no nos salgamos del guión. Que tenemos otro problema. Medir la presión arterial. A los presuntamente sanos y a los rematadamente enfermos. ¿Quién mide la presión arterial en España, fuera de los tensiómetros que uno se compra y de las farmacias donde uno paga? ¿Y están calibrados y validados estos sistemas? Y en los lugares – clínicos – donde se hace… ¿Con qué frecuencia se hace? ¿A quiénes? ¿Se calibran los aparatos? ¿Se lleva un registro? ¿Se advierte a la población de riesgo de la necesidad de evaluarse con cierta frecuencia?
En este país hay una Atención Primaria accesible; se me contestará que en algunas partes sí, por supuesto, y en otras partes habrá dificultades.
d) Pero no abandonemos la trama. Controlar bien al hipertenso. Que resulta que tiene muchas más cosas, además de la hipertensión. Que tiene diabetes, dislipidemia, depresión, artrosis y tantas otras cosas que el buen señor querrá comentar, antes que entrar en esa tensión de 172/96 que apenas le preocupa. Pues sí, señor, sépase ya: el hipertenso normalmente es un paciente complejo, polimedicado, que no se despacha en cinco minutos, ni en diez, que no se presta a lucimientos diagnósticos ni a malabarismos terapéuticos, sino a labores pacientes y calladas, no reconocidas en los ámbitos de decisión, muy pendientes – hoy por hoy – a los calendarios electorales.
Que sorprende que la Primaria, que es el caldero donde se cocina este guiso de Salud, esté tan desatendida y tan desmotivada. Al modo de la cocinera de una casa de postín, cuyas cenas son famosas por lo suculentas, pero cuyo nombre nadie conoce salvo cuando enferma o muere. Es por ello por lo que MFyC se queda al final en el MIR, y por lo que muchos chicos dejan la residencia, o hacen otra especialidad al terminarla. Sin saber – quizás -, que son el principal vector de Salud poblacional en lo que a la asistencia se refiere.
Jo, que yo estaba hablando de hipertensión… La edad, que no perdona…

@frelimpio

P.D. Por algo Rosario, la paciente que me hace de hilo conductor en K.O.L. Líder de Opinión, es hipertensa. Afición que le tengo al tema.

3 thoughts on “Hipertensión arterial: aprobar la asignatura de una puñetera vez

  1. Unknown says:

    Fe de erratas :

    Donde dice – debe decir

    dejamn dejan
    pondgan pongan
    aprender emprender

  2. Unknown says:

    Los chicos que hoy por hoy dejamn la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria y hacen otra especialidad , es entre otros motivos posibles , debido a la desconsideración por parte de la administración -gestión , de los propios pacientes , de esta socidad desvalorizada . Para ser Médico de Familia a parte de la tan consabida y alegada " VOCACIÓN " , hoy por hoy , son cecesarios 10 años de estudio y preparación y luego toda la vida de contínua formación , con los miseros sueldos , que tenemos , al menos en Andalucía , no se si compensa tanto esfuerzo y sacrificio . Mencionemos contratos basura , a tiempo parcial , con una explotacíón del trabajador sanitario que nos remonta a tiempos anteriores a Abraham Lincolm ( padre de la abolición de la esclavitud en USA -EEUU ) , etc . Ante esta panorámica , esfuerzo , salarial , maltrato del gestor y del usurio , que no entiende de racionalizaciones , recortes y uso adecuado de un sistema que " paga " , y " cotiza " , no es de extrañar que algunos cerebros privilegiados , se pondgan en funcionamiento y decidan hacer de nuevo el MIR , para ver si consiguen otra especialidad que no los suma casi en la indigencia , u opten por aprender una aventura similar a la de Colón y decidan irse al extranjero a probar suerte .

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