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Las 17:45: no es cansancio; tan sólo un peligro

Señor Alonso, consejero de Salud de Andalucía;
Soy médico de la pública. Trabajo en exclusiva. Llevo haciéndolo desde el 89, en que empecé la residencia en el Virgen del Rocío. Por tanto, no soy lo que se dice un chaval. Me pesan los años y los huesos. Y hago lo posible para que no me empiecen a pesar las coronarias.
Ese Rajoy que nos gobierna – mal batacazo se dé ahora en diciembre – no supo hacer otra cosa que cargarla contra la función pública para evitar la quiebra. O eso nos quiere hacer creer; vaya usted a saber lo que es verdad y lo que es mentira. Hablando de verdades sangrantes: el tipo nos recortó los dineros sobre lo ya recortado por su correligionario Zapatero. Además, nos quitó días de asueto que en su día nos concedió el gobierno de su correligionario Felipe – según se ve, éste no quería o no podía pagarnos de otra manera -. Y, por último, nos prolongó el horario.
Aquí, en el Servicio Andaluz de Salud – que no en otras facetas de la función pública locorregional -, la medida fue desarrollada de un modo de lo más particular, como usted debe saber. Sin entrar en juicios de valor, la consejería entonces dirigida por María Jesús Montero, y la gerencia del SAS, entonces dirigida por José Luis Gutiérrez, deciden agrupar este exceso de jornada en “paquetes”. Es decir, que los profesionales no variaríamos nuestro horario habitual, pero un par de días al mes prolongaríamos jornada para cubrir lo dispuesto por el gobierno central.  
Ésta ha sido nuestra realidad desde el 2012. Cuando nos quejábamos, los entusiastas del régimen del Sur, que tanto pululan por la mesocracia sanitaria – descrita en la segunda parte de “K.O.L. Líder de Opinión” -, hablaban de “tardes marianas”, atribuyendo toda la responsabilidad al presidente del gobierno – que tiene mucha, sin lugar a dudas -.
Pero no, Aquilino. La medida es ilegal. Y digo “su” medida. La de la Junta. “Su” Junta. La de ustedes. La del régimen que gobierna Andalucía desde hace treinta y tantos años – con el voto de los andaluces, vaya eso por delante -. Lo de la ilegalidad lo dijo el TSJA y ustedes – cómo no – se negaron a admitir lo obvio – la Montero, como la Maleni; antes partía que doblá -, y le pegaron una patada adelante, al Supremo. Creo que el Supremo ha hecho lo lógico: inhibirse, devolver la pelota al consejo de gobierno. Y ahí sigue. Esperando. A ver si algún día figura en sus prioridades. Pero yo no voy a lo negligente de su acción de gobierno. Ni al desprecio de la legalidad. Ni a la hipocresía mayúscula que supone reconocer en el anteproyecto de Ley de Sostenibilidad que hemos soportado la mayor de la crisis, para ahora negarnos el pan y la sal de lo elemental de la Justicia. Nada de eso. Hoy voy a otra cosa. Voy a que las disposiciones de ese Rajoy, desarrolladas en su día por esa Montero y ese Gutiérrez, y mantenidas por ese usted sin despeinarse ni disculparse, suponen un peligro para la salud de los ciudadanos de Andalucía. Y me explico.
Póngase a pasar consulta, Aquilino. Hágalo un día, aunque sea para variar. Atienda a un público, una hora tras otra. Sepa usted de qué va la cosa. Sepa usted de qué va el diraya, y por qué le llamamos canalla. Qué se hace cuando se nos cuelga el ordenador o se bloquea la impresora. Y la señora, enfrente. Tratando de contarte mil problemas. Con sus palabras. Las que tiene. En su orden. El que tiene. A borbotones. Como su vida. Como le va viniendo. Al alma y a la memoria. Que ella no sabe de nombres de medicamentos, ni de precisiones diagnósticas. Y que, a la hora de intentar aclarar cuándo sucedió esto o lo otro, lo confunde todo en un vago “hace tiempo”. Y ahora meta usted a un señor de China, que apenas farfulla cuatro palabras de español. Y luego, a un señor de aquí, que se empeña en contarte una historia de agravios administrativo-sanitarios. Empéñate en aclarar incompatibilidades medicamentosas o contraindicaciones. Juicios clínicos o antecedentes personales. Y luego, explica al paciente lo que tiene. En un lenguaje asequible. Y luego, ofrécele posibilidades y que el paciente opte, y opine, y se implique, y todo eso – toma compartida de decisiones -. Y otro. Y otro más. Y uno nuevo, que viene enfadado, porque lleva una hora esperando, y le ha cumplido la zona azul, a ver si le van a multar. Que sí, hombre, que de esto y de más va el menester, que de esto no se queja uno.
Le expongo que, prolongado todo esto desde las 8:30 a la tarde, cuando entra el de las 17:45, le pides a lo más sagrado que sea cosa fácil, faena de aliño. Pero no, no lo querrá el cielo: un buen toro de Miura, un marrón de narices, un caso enrevesado o una tragedia personal, algo terrible y no demorable, un problemón que colea desde hace meses y que ha hecho noventa kilómetros para verte. Una profusión de informes y pruebas, y una persona confusa, que mezcla lo que fue al principio y lo que vino después. Y, en un escalofrío, te das cuenta de que te has convertido en un peligro para la Sanidad Pública: por no estar a la altura, por cansancio, por cierta rigidez de los dedos al teclado, por falta de acomodación a la pantalla, por falta de paciencia cuando justamente el ordenador elige este momento para colgarse de nuevo, por falta de palabras para explicarte, por falta de fluidez mental para aclarar prioridades y estrategias, por sentirte culpable de no poder más, de no hacer un diagnóstico correcto, ni para el paciente en cuestión ni para lo que te está pasando, que no soy yo, que es usted y su sistema, Aquilino, un sistema cínico, de un país desalmado, de una Andalucía hipócrita y cínica, que desarrolla normativas cínicas, que además de ilegales son inmorales, pero que al final son las que son, así, encima tuya, encima del paciente, que si pasa algo, será culpa de uno, que nadie hará otro diagnóstico ni otra precisión, nadie notará tu dolor de nuca, la rigidez de tus dedos, el balbuceo de tus palabras…
-Por cierto, ¿El paciente es el último?
-Aún quedan dos más, Dr. Relimpio…

P.D.: Vicio antiguo es asesinar al mensajero, propio de déspotas orientales o malos gobernantes, llevados de la cólera o la impotencia.
@frelimpio

13 thoughts on “Las 17:45: no es cansancio; tan sólo un peligro

  1. rafael jimenez says:

    Tambien estoy de acuerdo. Harto de la resignacion ante los recortes savajes que afectan a pacientes y profesionales. Necesitamos ya una marea blanca, si no un cambio de régimen

  2. Federico Relimpio says:

    La situación en este momento es muy delicada, no lo puedo negar. Me gustaría poder ser más explícito, pero no es prudente. Pásate por aquí dentro de una semana.

  3. Cristian Fayos Molet says:

    También desde las trincheras de la Primaria, como la colega anterior, totalmente de acuerdo.
    Es cierto que te han pedido que te retractes? Que señoritos son!
    Y si, me parece una actitud cínica excusarse parapetandose en que la medida viene de Madrid, cuando el SAS lleva años implementado cambios en la misma dirección. En privado aún se estarán frotando las manos.
    No, una consulta de medicina no se puede subir de vueltas sin consecuencias.

  4. Federico Relimpio says:

    Digan por favor si esto les parece bien y si están de acuerdo. Digan que suscriben – o no -, si están de acuerdo – o no – si describo una realidad – o no – si exagero – o no – si esto es agitación demagógica – o no -. Escribo en conciencia hablando de lo que considero realidades y vivencias. Pero necesito el apoyo de todos los que están a ese lado.

  5. Axarquiamillon says:

    Ni sobra ni falta nada. Aunque quizás, si. Cuando se pasa consulta en rural, además de las interminables listas de problemas, cuelgues de Diraya y todo lo que has relatado… puedes encontrarte con un crítico y sin ambulancia… que pidas una medicalizada por prioridad 1 y a lo 30 min. Te digan que sólo hay una con conductor y que el ewuipo de urgencias eres tú mismo… y tras volver del traslado seguirás con tu consulta. Los que queden y los sin número… en fin. Que la historia hay que vivirla día a día.
    Muchas gracias por tus aportaciones.

  6. Unknown says:

    Cuando un problema no tiene solución deja de ser problema para convertirse en un IMPOSIBLE . ¿ TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS ? …

  7. Federico Relimpio says:

    Gracias!! Pero el paciente es mi vida profesional. O sea una gran parte de mi vida. Y es más, mañana seré paciente. El paciente o el futuro paciente – o sea, todos – deben saber qué son y quiénes son. Y preparar una papeleta. Porque eso sí que les duele.

  8. Anónima says:

    Le leo desde hace tiempo y me identifico con sus sentimientos hacia esta empresa nuestra.

    Ni Aquílino ni otro parecido se sentará en su consulta ni se pondrá en su piel, porque sabe y ha comprobado en múltiples ocasiones de la madera que está usted hecho y otros tantos como usted (no todos…por supuesto). Él sabe, que aunque balbucee o la rigidez de los dedos le enlentezca, ese paciente tiene para usted una prioridad que dista mucho de la importancia que para ellos tienen. Felicidades por su blog.

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