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El Saucejo – Sevilla: 109 kilómétros

Hoy la cuestión va de Geografía íntima de Andalucía. Un Andalusian Susanian Geographics. O, mejor dicho, Geografía Médico Social de la Andalucía profunda. Y no se me escape a la primera, porque le afecta. Nos afecta a todos.
El verano pasado tuve la ocasión de hacer un viaje a la provincia de Cádiz, vía Montellano, por carreteras secundarias. Y, conforme pasaba los desvíos, me di cuenta de las distancias que recorren muchos de mis pacientes para hacerme visitas de escasos minutos. No he podido dejar de pensar en el tema. Porque no son ni uno ni dos. Son varios, todas las semanas. Ayer vi a uno de El Saucejo. Un hombre simpático, agradable. Se había levantado de madrugada, y me contó el periplo para llegar a esto que llamamos Sevilla capital, Villa y Corte de Su Majestad la Reina de Andalucía – ruego que la chanza no se me tenga en cuenta -. El asunto es que no localizaba yo dónde quedaba El Saucejo. Y ahí que me lancé, a gúgel maps, y ahí arriba que tienen el resultado: 109 kilómetros. Como el que viene de la playa de Valdelagrana, en El Puerto de Santa María – pero sin pagar peaje, a Dios gracias -.
Me planteé yo que, con mucha frecuencia, me veo en el deber profesional de atender a pacientes de El Saucejo, de Osuna, de Écija o de Lantejuela. Distancias parecidas todas. Carretera y manta, como se decía antes. Es curiosa, la resignación de mis conciudadanos. Tienen tragado que (¿Para demasiadas cosas?) tienen que trasladarse, sí o sí, montarse en el coche, gastarse la gasolina, hacer kilómetros y la odisea de aparcar. O el periplo del autobús de línea, sus horarios y sus relativas esperas, que de todo podíamos hablar. Pero me da la impresión de que ellos lo tienen más que asumido. Yo no. Por ello escribo este post.
Andalucía es especial en tantas cosas, y en esta no podía ser menos. Es una comunidad extensa en lo territorial, y las distancias son largas. Sin embargo, las autoridades sanitarias se negaron en su día a que la Endocrinología llegase a los comarcales, y esa puerta parece cegada para siempre. Especialidad de lujo, o de medio pelo. O tal fue el trato que se nos dispensó cuando se intentó abordar la cuestión, hace muchos años. Todo sería resuelto por mis compañeros de Primaria o de Medicina Interna – a los que en entradas pasadas he demostrado repetidamente todo el respeto, vaya esto por delante -.
Pero parece que no. Que pese a la profesionalidad y el buen hacer de mis compañeros, los problemas de mis especialidad, especialista quieren. Y que no se trata de rarezas, oiga; es cuestión de todos los días, contingencias comunes.Pero el SAS es jerre que jerre en lo suyo – eso le caracteriza: la razón soy yo, y me pertenece por entero -. Allá que vienen las criaturas en coche o autobús de línea a ajustarse el tiroides, verse las prolactinas, y no digamos nada de las diabetes tipo 1, a hacer kilómetros y kilómetros para visitas de quince o veinte minutos, y vuelta a casa. 
Que vaya por delante que no tengo intereses personales en esto, oiga. Hace veinte años, me decían los malévolos que si el paro de la especialidad o puntos de vista corporativos. Ya hay un sector privado pujante que absorbe a mis residentes sin problemas, y las jubilaciones previstas hará el resto en los próximos años. Que, con esto, sólo me mueve la vergüenza torera, el coraje de que estas gentes tengan asumido el kilometraje como forma de asistencia, cuando en otras comunidades autónomas se organiza de otra manera. Y que si les pican las verdades, no se carguen al mensajero, como acostumbran, y se ponen a pensar y planificar, que sólo hace falta sentarse un poquito, y flexibilizar la mollera.

@frelimpio

13 thoughts on “El Saucejo – Sevilla: 109 kilómétros

  1. Anónimo says:

    Hay acuerdos puntuales, creo. Por ejemplo, una pequeña franja dela frontera con Zamora es atendida en el Hospital de Verín. Pero hasta donde yo sé, nada más. El caso de Valdeorras, donde se derivan pacientes a Ourense, por ejemplo para intervenciones que se prevé que requeriran vigilancia postoperatoria en una unidad de críticos, es paradigmático. Los pacientes se hacen esa hora y media de camino, que en la práctica son dos, tres o cuatro horas de demora en su tratamiento entre que se avisa a la ambulancia, se prepara el traslado, se recibe en el hospital de referencia… Cuando podrían estar en un hospital con UCI a 40 minutos de casa.
    Y luego, otra cosa más. En Galicia el peso demográfico se concentra en el eje Coruña-Santiago-Vigo, o sea en el oeste, paralelo a la costa y más o menos siguiendo el trayecto de la AP-9. Eso significa que en cosa de hora y media podemos pasar por la puerta de TRES servicios de cirugía plástica, torácica o cardíaca, por ejemplo (Coruña, Clínico de Santiago y Vigo) mientras que en el este no hay ni uno. De los que viven en la costa oeste, podríamos decir que casi ningún paciente vive a más de media hora de uno de esos servicios especializados.En cambio en el este, el interior o incluso en el tramo de costa norte de Lugo, el más próximo puede estar a casi dos horas. Nadie asume el coste que es para una familia tener a un familiar operado a 150 kms de un cáncer de pulmón o una válvula cardíaca. Todo repercute en la propia familia. Pero sus cotizaciones a la SS son las mismas que quien vive en A Coruña y va a su consulta con el cirujano cardíaco en bus urbano. Y no hablemos ya si es una cirugía, la carga que supone para la familia el desplazamiento o la estancia en la gran ciudad (hasta donde yo sé no hay ninguna ayuda para eso). ¿Es esto justo? ¿Son la población del interior "ciudadanos de segunda", con iguales obligaciones pero menos derechos? ¿A quién le extraña que estas zonas sin servicios pierdan población? (Jose, del SERGAS)

  2. alfonso pedrosa says:

    Referente al comentario de Jose: la situación que describes, tan real como kafkiana, está solucionada en otros territorios mediante acuerdos entre comunidades autónomas limítrofes. Existen acuerdos, si no me equivoco, Andalucía-Extremadura, Rioja-Euskadi, Madrid-CLM, etc. Por qué no ocurre así entre Galicia y Castilla y León. Pues probablemente porque los ciudadanos-votantes-pagadores del seguro no han introducido ese asunto en la agenda de los responsables de la política sanitaria de ambas comunidades autónomas. Entrar en la agenda política, se puede. A veces a martillazos. Buena suerte.

  3. Federico Relimpio says:

    Es que lo que estás planteando es plenamente coherente con el sentido del post, en lo que toca a lo internacional, entre CCAA y entre provincias. Muy adecuado!!

  4. Anónimo says:

    Si me permite desviar un poco el tema, evidentemente las distancias son un problema, y yo que vivo y ejerzo en la Galicia que no tiene mar lo sé: malas carreteras, mal transporte público, población envejecida y pobre para la que, si no hay un familiar disponible con coche, bajar a la capital en taxi les come media pensión de agricultor… Pero la geografía tiene más trampas que esas. Por ejemplo, las fronteras internas que nos hemos impuesto, a veces más impermeables que las internacionales. Le pongo un ejemplo delirante: el Hospital Comarcal de Valdeorras está situado en la frontera oriental de la provincia de Ourense. Su hospital de referencia es el de la capital, Ourense, a más o menos hora y media en ambulancia (o más en épocas de temporal de nieve). Sin embargo en Ponferrada tiene un hospital bastante bien dotado, de tamaño medio, a media hora de coche, pero ¡ay!, es Castilla y León, es el SACYL, es como si fuera otro mundo. A efectos prácticos casi podría estar en Marte, y no por eso sería más inaccesible. Así que los pacientes y sus familias se hacen esa hora y media de camino hasta Ourense cuando toca. Curiosamente pasan por delante de otro hospital comarcal, Monforte de Lemos, que está a unos 40 minutos de Ourense pero tiene como referencia Lugo, ya que pertenece a esa provincia pero la carretera cruza entre una provincia y otra…
    Entonces, parece que también las líneas trazadas en el mapa por los políticos son sagradas, tabú. Posiblemente es más fácil que un portugués de Montalegre cruce la frontera y sea atendido en el SERGAS, que que un paciente de una comunidad autónoma sea atendido en la de al lado. ¿No sería más lógico crear una red de hospitales bien dotados y con unas isocronas razonables para toda su población, en las especialidades más frecuentes y demandadas? Independientemente de si en aquella demarcación provincial decimonónica o en el mapa de las autonomías pertenecen a esta o a aquella división administrativa. Evidentemente no pretendo que haya cirujanos cardíacos en todos y cada uno de los hospitales, pero sí que haya uno a una distancia razonable de los pacientes a quienes tiene que atender. Porque al final eso genera ciudadanos de primera y de segunda: un paciente de Coruña que se corta en la cara es suturado y tratado por un Cirujano Plástico. Un paciente de Valdeorras es tratado por un Cirujano General. Pero ambos pagan lo mismo de seguro obligatorio…
    No sé… Quizá con tanto nacionalismo y tanto estado de las autonomías se nos está yendo un poco la pinza, ¿no? Ya sé que me he ido un poco "off-topic", pero creo que guarda relación. (Jose, desde el SERGAS)

  5. alfonso pedrosa says:

    Hola. Obvio lo de las chanzas y lo de la historia viejuna de peleas entre especialidades médicas; el primero de los asuntos conduciría al análisis de la justificación del Estado de las Autonomías (equidad en el acercamiento de los recursos públicos a la población), y el segundo… pues los profesionales y sus representantes sabrán mucho más que yo sobre troncalidades y competencias. Me permito centrar el foco de la cuestión en esos pacientes que vienen desde tan lejos y en su propia conciencia de mayoría de edad cívica. Muy someramente: 1. La salud, aunque esté entre las prioridades personales, no está en la agenda social de las dinámicas comunitarias: vale decir, no hay un relato explícito sobre un determinado sistema de aseguramiento que sea la expresión institucional de lo que la sociedad entiende como bien común en el ámbito del cuidado de la salud. Eso, en plata, es participación ciudadana. Y para eso, primero hay que poner en manos de la gente información honesta (algo que intenta, equivocado o no, el autor de este blog, por cierto) y, a partir de ahí, facilitar la activación de la conciencia crítica. Y 2. Creo que asistimos a un hiato reivindicativo que pronto se acabará. Me explico: en el nacimiento del actual hospital de Osuna influyó mucho la movilización política municipal, al igual que ocurrió en otros casos, como Andújar: autobuses de vecinos en la puerta del Parlamento, etcétera. Se reclamaban ladrillos: empleo para el pueblo y un hospital cerquita, en general, sin entrar a detectar necesidades concretas de salud. En el caso de Osuna, recuerdo que el hospital tenía a los pocos años de inaugurarse todo un ala vacía, con unas grandes cristaleras que daban al reconfortante paisaje de la Sierra Sur, en plan sanatorio de La Montaña Mágica de Thomas Mann. Pero lo próximo que se reclamará en esos entornos alejados del mundo urbano no serán ladrillos, sino una cartera de servicios que resuelva (ya se hace tímidamente, de momento pidiendo ambulancias y pediatras); una cartera de servicios que, probablemente, competirá intensamente con otros sistemas de aseguramiento. Gracias. Saludos.

  6. Federico Relimpio says:

    "Pues amarga es la verdad, quiero echarla de la boca…" (Quevedo dixit, y se ganó la cárcel, y luego la muerte)

  7. Anónimo says:

    No es solo la endocrinología; también la reumatología y la neurología están en el saco de especialidades sobre las que alguien lanzó una inexplicable fatwa en Andalucía, esta tierra de maría santísima. En lo que respecta a la neurología, la consejera Montero dijo en sede parlamentaria que los internistas, -que como internistas tienen todos mis respetos-, hacían excelente neurología allá donde no había neurólogos… Y no, no es así, no puede ser así. A la situación de la atención al ictus agudo me remito; donde no hay neurólogos hay pocas trombolisis, o ninguna, y ni se plantean las trombectomías, el fulgurante tratamiento estrella que devuelve la funcionalidad a muchos hemipléjicos en ciernes, y que apenas está disponible en toda esta extensa comunidad con 16.000 ictus al año, y la mayor mortalidad por ictus de toda España. Esa es la dura realidad, que recoge un reciente informe de fiscalización de la Cámara de Cuentas [http://www.ccuentas.es/sector-publico-autonomico]. Allá donde no hay especialistas, los pacientes de esa especialidad van desapareciendo, o porque no se diagnostican, o porque desaparecen. No hay corporativismo en esto; a mí me quedan cuatro calles, y nuestros residentes ya están resignados a buscarse la vida o, si se quieren quedar en este sur a reciclarse en otras especialidades mejor vistas por esta administración, si es que queda alguna… Pepe Maestre. Neurólogo.

  8. Federico Relimpio says:

    Es que ya lo digo, de lo resignados que son, es para hacerles un monumento: monumento a la paciencia sociosanitaria del ciudadano andaluz.

  9. Isabel Relimpio says:

    No tenia ni idea!q barbaridad!
    Tengo enmarcada la cita del primer paciente q vi en mi vida profesional como adjunto y era de Alanis de la Sierra, dos horas y nedia de viaje con una parte de curvas tremenda!
    La gente es maravillosa pues ni siquiera se quejan…

  10. Isabel Relimpio says:

    No tenia ni idea!q barbaridad!
    Tengo enmarcada la cita del primer paciente q vi en mi vida profesional como adjunto y era de Alanis de la Sierra, dos horas y nedia de viaje con una parte de curvas tremenda!
    La gente es maravillosa pues ni siquiera se quejan…

  11. Federico Relimpio says:

    Y además, acabas de decir una cosa interesante "un servicio básico". Me da la impresión de que en el SAS no lo interpretan así. O interpretan que es básico, tal vez, a distancia, mediatizado por otros. Gestionado de alguna manera. Algo replanteable, digo yo.

  12. Anónimo says:

    Curioso que en el resto de España SÍ haya endocrinología en los Hospitales comarcales. Curioso que sólo aquí se le niegue un servicio básico a los pacientes. Y curioso que NADIE abra el pico para protestar.

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