fbpx

Dolencia grave, pócima cara.

Como muchos otros, asisto estupefacto a la crisis sanitaria y mediática desatada recientemente en torno a los nuevos tratamientos antihepatitis C. Parto de que no es mi campo y no tengo una perspectiva del asunto. Completé la licenciatura e Medicina cuando la hepatitis se clasificaba en A, B y no A no B. Ni siquiera estaba descrito el VIH, enfermedad muy relacionada. Los azares de la vida me llevaron a colaborar con los compañeros que investigaban estas cuestiones en mi hospital en los noventa. Luego anduve ligado a la Comisión de Farmacia y Terapéutica. Mi punto de vista es, pues, más de marco y de trayectoria que la del experto en la materia. A ellos me remito. Por mi parte, me gustaría dar una opinión acerca del contexto en el que se sitúa el problema.
Creo que es posible afirmar que en los últimos decenios los avances en distintos campos – oncología, virología, enfermedades sistémicas y otras – han permitido la incorporación de fármacos particularmente caros. Carísimos. Todo ello se ha venido pagando sin chistar – o chistando poco – con cargo a los impuestos de todos sobre una especie de fundamentos que comentaré brevemente.
1.  Las enfermedades que tratan – o pretenden tratar – son mortales o muy graves. Es el caso de cualquier variedad de cáncer, por ejemplo. Crea un si o un no sobre la vida del paciente y, por tanto, una terrible angustia. Con dicho argumento encima de la mesa, la presión para que la Sanidad Pública haga el desembolso es lógicamente insoslayable. Vaya, pues, mi solidaridad con los pacientes y sus familias. Como médico y como persona. Lo que viene a continuación es menos importante.
2. Es preciso subrayar que la documentación científica aportada para defender el medicamento es variopinta. Como variopinta es la solvencia científica de sus defensores. Me explicaré mejor con un simple ejemplo: he visto defender un quimioterápico de última generación sobre la base de un ábstract en un congreso internacional – antes de cualquier publicación -. También es verdad (y mucho más frecuente) lo contrario: he visto revisiones impecables de la literatura acerca del valor de tal o cual medicamento. En cualquier caso, la perentoriedad con la que se exponía la falta de alternativas o la terrible gravedad de la cuestión venía a veces a matizar algún fallo en el rigor de la documentación. Otras veces, la documentación era rigurosa y bien asentada, pero adolecía de problemas de perspectiva: he visto ensayos aleatorios randomizados en los que la rama del nuevo tratamiento proporcionaba una mejora estadísticamente significativa en cuanto a la supervivencia de tal o cual tipo de cáncer… de un par de meses. Hace poco leí que un reputado oncólogo reconoció este aspecto en una especie de mea culpa; disculpen que la referencia no me venga a la mano. En cualquier caso era sólo su opinión, como este post es la mía, y hoy no voy a centrarme en la oncología, voy a algo más general. Podemos unir a todo ello la sospecha que se viene instalando que el conflicto de interés ronda toda la cadena de la génesis de la evidencia, desde el diseño del ensayo y su publicación, hasta su difusión hasta el último rincón por los líderes de opinión a sueldo de la Industria Farmacéutica. Entiéndase bien que ésta es enfermedad sistémica que afecta a unos fármacos, compañías y ponentes más que a otros. Del mismo modo que en política, la corrupción no puede darse por generalizada sin cometer una injusticia. Pero unas cuotas concretas terminan por comprometer la credibilidad del sistema.
3. La fragmentación de nuestro Sistema Sanitario Público (las conocidas taifas, de signo político variado, y frecuentemente enfrentadas) no ayuda precisamente. La falta de una política unívoca de Estado a propósito de un problema clínico enturbia y confunde a la ciudadanía. Trasladar el debate a la arena política inmediata queriendo presentarse continuamente como el valedor de tal o cual colectivo que precise tal o cual tratamiento lo aleja de la serenidad de la que se beneficia la reflexión enfocada al problema.
4. Como han señalado muchos acertadamente, está al fin el problema de las patentes. No está nada claro que los medicamentos tengan que ser tan caros ni que la Industria Farmacéutica haya desarrollado una inversión tan bestial para desarrollarlos. Según las líneas de pensamiento y análisis expuestas por gente de una lucidez tan contrastada como Marcia Angell, la labor de la Industria Farmacéutica, en muchos casos, es aprovechar y rentabilizar líneas de investigación pública institucional y sacarles punta. El problema es quién les permite el chantaje y por qué. Es más que probable que la acción a este nivel supere el marco nacional y se enmarque mejor en el de las instituciones europeas, a las que pertenecemos.

Conclusión: una sociedad compleja y sustancialmente mejor informada de lo que éramos hace unos años exige ante todo unos mecanismos rigurosos de evaluación y control para asegurarnos a todos:

1) Que vamos a intentar que nuestros enfermos dispongan de los medicamentos que prueben avances sustanciales en sus enfermedades.
2) Que vamos a ver si esos medicamentos son realmente tan eficaces como proclaman.
3) Que negociaremos céntimo a céntimo con sus vendedores para abaratarlos en la medida de lo posible y razonable.
4) Que desarrollaremos los cambios legislativos y normativos para comportarnos como una sociedad avanzada y dejar la batalla política fuera de las comisiones de evaluación y control.
5) Que todo esto se hará con la mayor celeridad, sabiendo que del punto uno al quinto las enfermedades de nuestros pacientes siguen evolucionando y matando.

@frelimpio

10 thoughts on “Dolencia grave, pócima cara.

  1. Federico Relimpio says:

    Cuando el mismo profesor está en el desarrollo de la molécula, tiene acciones o participaciones en la compañía, da charlas o conferencias para explicarnos las bondades de la molécula o fármaco, escribe las Guías de Práctica Clínica de uso mundial donde se preconiza el empleo de dicha molécula y habla en comités para que los gobiernos sean más permisivos con dicha molécula o fármaco, cuando dicho líder de opinión convierte ello en un rentable modo de vida sin que sea posible contrapesar su opinión de otro modo, digamos que el Sistema Científico Médico Occidental comienza a estar desequilibrado. Es la opinión de mucha gente muy formada. Pero claro, es una opinión.

  2. Anónimo says:

    Si alguien que recibe ayuda privada a la investigación para probablemente un equipo de 30 ó 40 personas es sospechoso?
    Si alguien da un curso subvencionado, es sospechoso?
    Si alguien es asesor en alguna linea de investigación, en la monitorización de un estudio o en la presentación de un resultado es sospechoso?

    Los líderes de opinión (KOLs como los llamas con el acrónimo inglés) son necesarios. Y como en bótica los hay muy valiosos, muy honrados, muy jetas, muy cuentistas y muy peseteros. Lo fácil es hacer tabla rasa y poner a parir a todos y a la industria que investiga.

    Yo también sé algo de todo esto.

  3. Federico Relimpio says:

    Más allá, mucho más allá. Mira a los internacionales. Son lo que se dice K.O.L. o líderes de opinión. "Pertenece al comité científico… [] Recibió subvenciones a la investigación… [] Es asesor o conferenciante de []" Es un estilo de vida, muy lucrativo por cierto. Lo conozco bien; yo comencé esa carrera y la abandoné a tiempo. Es la base de mi primera novela: http://www.slideshare.net/FedericoAstolfi1/kol-lder-de-opinin-41586460
    Gente muy reputada ha comentado en público que no tiene nada de exagerada.

  4. Anónimo says:

    "La mayoría de miembros del Comité para la Hepatitis C tiene conflictos de intereses con GILEAD" (Nueva España)
    Hombre…. que los médicos que mas saben de Hepatitis C (falta alguno, por cierto) participen en cursos patrocinados por Gilead, es lógico. No van a llamar a Cristiano Ronaldo y a Messi a hablar de la Hepatitis C!. Que a eso, un periódico lo llame "conflicto de intereses" me parece hilar muy fino…
    Comento lo que he leído, nada mas

  5. Federico Relimpio says:

    Uno de los pilares de todo lo que pienso y escribo es la argumentación y la fundamentación en el trabajo de gente solvente. Quiero compartir estos argumentos y estas fuentes con todo el que me pregunte, porque son las bases de una corriente de opinión en Salud – y más allá -. Por eso agradezco siempre la participación y la estimulo y, como verás, los comentarios carecen de censura previa. Es el espíritu del blog.

  6. Anónimo says:

    Gracias Federico por las aclaraciones y los links. Los leeré con detenimiento.
    Una aclaración: me respondes las dos veces defendiéndote de ser demagógico. En ningún momento he usado esa palabra contra ti, y si contra el Sr Pablo Iglesias. Quizá no tenía no que haberlo mencionado, pues como dices, es bastante insustancial… y demagogo. 🙂

  7. Federico Relimpio says:

    Gracias por la aclaración. Creo que en todo esto el señor Iglesias – todavía – es insustancial. Me remito a lo que hablamos. Lo de comportamientos mafiosos deriva del ensayo de Gotzsche, un señor con una trayectoria respetable. Se puede estar de acuerdo con él o no, o sólo en parte: http://www.lavanguardia.com/salud/20140908/54414794791/experto-danes-alerta-medicamentos-tercera-causa-muerte.html En concreto en este caso, el conflicto de interés parece estar ya en los papeles: la mayor parte de los expertos que forman el comité para la hepatitis C en España está vinculado con Gilead: http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/comite-sesgado-y-plagado-conflictos-interes/20150114133541111242.html Claro que la información podría matizarse o desmentirse. Me veo en la obligación de insistir en mis cuatro puntos: que es grave, que la evidencia debe analizarse en detalle teniendo en cuenta el conflicto de interés, que debemos evitar la batalla política de las taifas sanitarias y que deberíamos promover o acordar una acción europea para revisar lo de las patentes y, en consecuencia, lo del precio. Creo que es poco demagógico, lo que estoy diciendo.

  8. Anónimo says:

    Creo que ha habido un error (mío) en la escritura.
    Este párrafo va dirigido al líder de Podemos, releyendo, me da la sensación de que igual piensa que va dirigido a usted.

    Párrafo: Señor Pablo Iglesias no quiera sacar tajada, debería saber que una cosa es que el medicamento de marras esté financiado y otra que se le aplique la coletilla "gratuito y universal". Simplemente, no aplica. No sabe usted casi nada de medicina.

    Por lo demás, que me hable de "áreas de abiertas polémicas" "conflictos de intereses" o "comportamientos mafiosos" me parecen lugares comunes. CASO: Laboratorio Gilead-Sovaldi-Hepatitis C. Ve usted alguna de estas cosas en el caso? Si es así, las podría comentar con algo de detalle. Lo digo desde el desconocimiento.
    Muchas gracias

  9. Federico Relimpio says:

    Buenos días, anónimo. Gracias por el interés y la participación. Lo del #1 es un juicio de valor y una impresión personal. No creo que merezca contestación. #2 y #3 no es demagogia. EMA, FDA, locales, etc están ahora bajo el ojo del conflicto de interés, que afecta a unos componentes más que otros. Sólo tiene que ver los escritos de gente con la perspectiva y trayectoria de Marcia Angell. Lo de que "no sabe casi nada de medicina" es otra apreciación que no merece otro comentario. Y lo de que el precio es demostrable es un área de abierta polémica, como son las patentes. Y si usted sabe tanto como para afearnos a los que no sabemos -según usted – debería saber más acerca de lo que son comportamientos mafiosos protegidos por redes perfectamente legales. Que no se trata de demagogia, sino de líneas de opinión. Claro que es más fácil descalificar un argumento que rebatirlo.

  10. Anónimo says:

    Buenos días Federico
    sin ánimo de polemizar…
    En #1 te falta alguna palabra, parece que dices que los enfermos deben disponer de medicamentos que los liquiden cuanto antes
    En cuanto a #2 y #3 creo que la eficacia y eficiencia de un medicamento se prueba sobradamente en los organismos de EMA, FDA, Locales etc Otra cosa es la mezcla de política y demagogia (cuando la hay) que obliga a que el Estado subvencione un tratamiento a todos los pacientes, por el mero hecho de ser paciente. Cada paciente es un mundo y la historia de la enfermedad en cada uno es diferente. Aquí si me refiero a la Hepatitis C, y por ejemplo al líder de Podemos. Señor Pablo Iglesias no quiera sacar tajada, debería saber que una cosa es que el medicamento de marras esté financiado y otra que se le aplique la coletilla "gratuito y universal". Simplemente, no aplica. No sabe usted casi nada de medicina.
    En cuanto al precio, el coste es demostrable, como es demostrable el coste de construir un puente o una autopista. No veo zonas obscuras. Si las fases del desarrollo son claras (en el desarrollo de una molécula, son clarísimas) el coste debe ser igualmente claro. Ya me gustaría a mi que el coste derivado en cualquier inversión pública fuese tan claro como el de un medicamento. Muchos políticos se quedaban sin "mojar"…

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde