El Seíta. Dudo que alguien de menos de cuarenta tenga una idea concreta al respecto. Se trata del apodo cariñoso que muchos le dimos al Seat 600. Para la inmensa clase obrera de los sesenta, poco menos que la concreción de un milagro. Cuatro ruedas y un volante, más que tuyos, para llevar a los tuyos a la playa o la montaña. Lo del Seíta viene a cuento. Porque, a la par que el añorado


https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-agresiones-medicos-y-enfermeros-sevilla-crecen-casi-40-ciento-seis-meses-201907210810_noticia.html
Mucho pide usted, con este plan
Realmente, tan solo es continuar el camino emprendido
https://www.diariodesevilla.es/sevilla/agresiones-medicos-repuntan-Sevilla_0_1374762649.html
Camino difícil, a tenor de los comentarios de los “usuarios”. Lea, lea… Que si “niñatas”, que si “maltrato” de los profesionales… La gente, señor mío, creo que no quiere saber la verdad. Les da igual. Y cualquier intento de explicar se entiende como “milonga”. Su camino es pedregoso, repleto de espinos… Y probablemente con un fin en ninguna parte.
No, el usuario ya no es el paciente, es el enemigo. Del que hay que defenderse. Del que como no le des lo que pide, o demanda/denuncia/patada en los morros. Del que espera la mínima para denunciar. Sus métodos, aunque loables, se me antojan demasiado ingenuos. La realidad es la realidad. Y la realidad es que el respeto se ha perdido, la relación clásica médico-paciente se ha perdido y el rol del médico ha cambiado, de forma irremisible. El contrato social se ha roto. No se le puede explicar nada a quien nada quiere entender. Ningún político va a tomar medidas efectivas ¿impopulares? que impliquen perder votos para resolver la situación. El colectivo sanitario está solo, aislado y a merced de las masas… Esto va a ir a peor.
El sistema es perverso. Malévolo. Y cobarde. Perverso, porque tiene objetivos de empresa privada, con recursos de empresa pública, y con medios antediluvianos. Malévolo, porque no tiene en cuenta ni a profesionales ni a usuarios; obliga a infinidad de trámites, favorece la inseguridad laboral, aunque se sea interino/a, porque da igual que el colapso de Urgencias sea ya crónico… Es culpa del profesional. Y eso me lleva a lo de cobarde: porque no da la cara, pone la de los médicos/as, enfermeros/as, administrativos/as… Para que se la partan los “sufridos” usuarios. El plan perfecto, maquiavélico si me lo permite.
Dicho esto, vamo al meollo del asunto. Los usuarios parecen estar contentos con el seíta, aunque el consuctor sea Fernando Alonso, el mantenimiento lo hace un chapuzas; y al conductor, los ocupantes del asiento de atrás le pinchan las ruedas o le tuercen el retrovisor, o le hacen cisco el carburador. Les importa un rábano que reviente, ilusos de ellos, piensan que si revienta les pondrán un mercedes, o que todo seguirá igual. Y no, lo que van a ponerles es el modelo americano. A eso vamos, no le quepa duda. Siguen en una fantasía, la fantasía de Felipe el prestidigitador, el de la OTAN. Y los tiempos han cambiado. Ya no es el “no descansaré hasta ver a los médicos en alpargatas”. Ya vamos en alpargatas, y eso el que tiene suerte. Pero los usuarios siguen diciendo que cobramos mucho. Que tenemos que cobrar lo que un jardinero (Palabras textuales que me han espetado a la cara). Claro, un paciente es lo mismo que un clavel, ¿No? Acostumbrados ya incluso a que la mano de obra médica sea baratísima, aún exigen más. No es un seíta, es un jamelgo ajado, escuálido y sobreexplotado.
Digamos la verdad a la gente. Todos los días un poco. Sin cansarnos nunca.