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Médicos a la fuga. Los datos están claros: 1671 certificados de idoneidad expedidos por la Organización Médica Colegial para iniciar los trámites para salir de España, tan solo en los siete primeros meses de 2019. Motivo principal: trabajo, 65,7% de los casos. Tendencia, además, creciente: incremento anual del 17.6% y en alza progresiva desde 2012. Países destino más importantes: Reino Unido, Francia e Irlanda. Especialidades más frecuentes: Atención Primaria, Anestesia y Pediatría. Por edad: más

¿Y la culpa de quién es? ¿Quién es el responsable? No veo cabezas rodando, Dr. Relimpio. Será que bien poco le importa a la gente, acostumbrada a pisotear a los médicos. En este país de charana y pandereta, una famosilla de tres al cuarto gana millones por ir a una isla cualquiera o decir cuatro chorradas en la tele. Y el tipo que puede potencialmente salvarle a uno el pellejo, dos duros. No veo manifestaciones por ello, no veo a pacientes furibundos por ello, más al contrario, veo más agresiones a los médicos que nunca ¿Lógico? Creo que no. La culpa es de los políticos, indudablemente. Pero también de una sociedad zafia, retrógrada, mezquina e ingrata, que da todo por garantizado. Que se ha malacostumbrado a la vida fácil, al maná del cielo, a no tolerar las frustraciones. Y la cual, aún a riesgo de ser criticado y tachado de políticamente incorrecto, no se merece la sanidad que tiene. No se merece el esfuerzo de los profesionales a los que no reconoce y que patea, no se merece desvelos ni se merece sacrificios. Se merece que el sistema reviente. Se merece un modelo de pago por todo, si no paga no hay sanidad. Y se merece todos los recortes que vengan bien. Puede que me diga usted que entre las labores del médico está velar por la salud, y que la sanidad universal es innegociable… ¿Y por el médico, vela alguien? Ni Dios, oiga. Salud para todos, menos para el médico. Lo ha dicho usted claramente en su alegato final.
Que reviente esto. Que caiga el sistema, que caiga como el Imperio Romano, arda Roma con Santiago si hace falta. Y sobre las cenizas, puede que surja algo mejor, no esta situación de absoluta asimetría y opresión.
No hay culpas, mi amigo. Es un fenómeno complejo, y no exclusivamente español, aunque aquí sea más hiriente. Hubo acá un ajuste terrible desde el 73 y un paro terrible. Desde antes, las clases medias impulsaron a sus hijos hacia la universidad y no había alternativas. Los distintos poderes, década tras década, permitieron la hipertrofia de la clase estudiantil – médica y no médica -, por retirarlos del paro unos años. Era una licenciatura en Medicina devaluada, masificada, sin prácticas. Se generó aquella bolsa histórica de parados chocándose contra un número de plazas MIR raquítico. Se generó una legión de licenciados, y luego, una de especialistas. El paro y el empleo basura médicos se generalizaron en un país donde el paro y el empleo basura eran la tónica. Si gritabas, los izquierdistas te decían: “¡solución para todos, no solo para vosotros!”, aplazando sine die el abordaje del problema. Y, sin idiomas, eso del norte daba miedo. Se apañaba uno con un contrato, el otro y el de más allá. Porque así estaba el país. Y su medicina. La cuestión es que las circunstancias han cambiado radicalmente. Ahí, al norte, hay una oportunidad, a un click. No hay por qué aguantar sueldos de mierda, condiciones de mierda y dos hostias encima.