Puta Agenda, ahora que estoy dentro del post y no me castra el algoritmo de corrección política de las redes sociales. Puta agenda, y ustedes me disculpan por la vulgaridad. Porque podría haber escrito maldita agenda, o agenda del demonio. O agenda asquerosa, si ustedes lo permiten. El castellano es una lengua llena de acepciones y matices; me encanta. Le di mil vueltas, intentando evitar el eructo lingüístico; ustedes se merecen otro trato. Pero luego


El problema no es la agenda. Es, simplemente, haber montado un modelo cuasi-esclavista de bajo coste, mein Herr Friedrich. Consentido por la población, por otro lado, e incluso jaleado. La “Vocación”, exprimida hasta lo indecible, ya no da para más. Las direcciones de cualquier índole, cegadas por la “numerosis” (O patología de sólo ver números fríos, torturados a veces hasta límites insospechados para dar apariencia de normalidad), han perdido la noción de la realidad. ¿Que las primeras veces han subido un 300%? ¡Pues que vean uno más! El problema, que es la misma respuesta desde hace treinta años, y YA se ven más del 500% de lo que debería ser una consulta “razonable”. El fast-food de la sanidad. “Es que un MIR le cuesta mucho al sistema de formar, debería atársele al sistema al acabar” (Declaraciones de cierta política). Ya. El mismo sistema que le paga una miseria, lo maltrata y le da una patada en el culo al acabar, que lo usa de mano de obra barata y que se ahorra sueldo de adjunto con ellos. Vamos, que es justo al revés. De adjunto, igual o peor. Y con plaza fija, las cosas no cambian mucho, vaya… En definitiva, la agenfa no es sino el reflejo. El reflejo de la podredumbre de un sistema zombi, que los políticos han dejado morir y que ahora se empeñan en mantener con vida pese a todo, porque si se muere… Ellos van detrás.
Cuando en un país se gasta más en políticos que en sanidad… Algo no va bien.
“La agenda no es sino el reflejo…”. Me vale. Puta agenda, reflejando una puta realidad. Danke sehr!