«La Lista de Schinder» Si empiezo con «La Lista de Schindler», muchos se me van a desorientar. ¿Esto va de cine o de medicina pública, Relimpio? Y tengo que responder que de los dos, desgraciadamente, y no se trata de una hipérbole siniestra. Lo argumentaré en los párrafos que vienen, y les ruego que se queden conmigo. Me equivoco al asumir que todos vieron en su día la magistral «Lista de Schindler». Por lo


Como siempre, Herr Friedrich, certero. Un sistema obsoleto, infradotado y que se sostiene, milagrosamente y en contra de todas las leyes de la física, a base de tozudez. De la tozudez de miles de sanitarios, que intentan hacer lo mejor que se puede en condiciones de guerra, en territorio hostil. Hostil por los mandos, hostil por el medio, hostil porque la población descarga su ira contra el sistema en el infeliz de turno.
– Los mandos: Completamente ajenos a la realidad. NO quieren verla. Ni de lejos. Porque reconocer la realidad es reconocer que la guerra se ha perdido, y por su culpa. ¿El chivo expiatorio? Efectivamente, quien puede imaginar.
– El medio: Un medio burocratizado hasta lo indecible. Un sistema perverso, en el que el imperio de los números es la ley. Frío. Carente de todo atisbo de humanidad, o de humanización, ésa que se pretende implementar por lo visto por el propio sistema. El zorro guardando las gallinas. Un sistema que aplasta, de forma sistemática, al sanitario. De mil maneras. Ya sea de forma directa o velada. De nuevo, pierde el de siempre, más la población rehén, que aquí también pierde.
– La población hostil. Tal vez la principal diferencia con los integrantes de la lista de Schindler. Lapidados por los mismos a los que se quiere salvar, tras ser señalados por los culpables de que haya que “salvar” a la población en primer lugar. Ironías de la vida, y un ejemplo magistral, si se me permite la palabra, de manipulación
¿Puede, pues, sorprender la debacle a la que vamos abocados sin remedio?
Leben sie wohl