
3ª semana de huelga. Es obvio decirlo: no ha habido acuerdo con el ministerio. Ni aproximación de posturas. Nada. Sorprende, además: hasta lo de Irán es menos difícil de encauzar. ¿Qué pedimos los médicos, que es tan imposible para el ministerio de Mónica García?
Ese es el problema: Mónica García. No es la persona, sino el cargo: ministra de Sanidad. Dicho ministerio tiene un carácter simbólico, vacío hace tiempo de competencias, cedidas casi todas a las Comunidades Autónomas (CCAA). Un cargo, pues, de escasa entidad, empleado para compensar a los socios menores de una coalición de gobierno.
¿Por qué el problema justo ahora? Porque la buena mujer, poco consciente de su irrelevancia política, de su impotencia de gestión y del polvorín sociosanitario que pisa, se pone a reverdecer el obsoleto «Estatuto Marco de las Profesiones Sanitarias» (todos los menesteres, desde celador a médico, pasando por administrativo) en un marco de negociación que ignora, diluye y orilla la problemática de la profesión médica en la Sanidad Pública de este país.
¿Y en qué consiste dicha problemática? Lo he comentado en otros artículos: es una derivada de la señera Ley General de Sanidad (LGS), que justo ahora cumple sus 40 años. Una ley que, pese a los avances y desarrollos en otros campos, mostró su peor flaqueza en el terreno de los recursos humanos (RRHH). Y de modo especial en lo relacionado con la profesión médica. Un punto crucial en la asistencia sanitaria, con el debido respeto a todas las demás categorías profesionales.
La ley se promulgó en una época de «vacas gordas», en cuanto que España disfrutaba de un filón de facultativos en paro. Toda una generación de directivos en todas las CCAA aprendieron su oficio sobre la base de que siempre habría gente de la que tirar, de todas las especialidades: «como tú, tengo a cinco en la puerta». En ese sentido, es comprensible que los desarrollos de la LGS no contemplaran la cuestión RRHH. Y que ello generara un terreno particularmente hostil para los médicos de las distintas CCAA.
Pero España ha cambiado. La profesión médica también. Somos un país envejecido, repleto de pacientes crónicos, que tienen que ser atendidos por una Sanidad pensada para casos agudos y que, por tanto, ha generado unas terribles colas de frustración ante una nueva hornada de profesionales sometidos en tantas ocasiones a destajos agotadores.
Los médicos de hoy soportan mal, muy mal, el ingreso a los 25 en una Sanidad Pública que les impone semanas laborales de ochenta o más horas. «Si somos como los demás, que se nos apliquen las 35 horas semanales, como a todo el mundo».
Pero así no hay quien organice una asistencia 24x7x365. De este modo, las CCAA imponen, sí o sí y solo a los médicos, una «jornada complementaria» (eufemismo administrativo que alude a las guardias médicas) de realización obligatoria hasta los 55 años en la mayor parte de las especialidades, pagadas por debajo de la remuneración de la hora ordinaria, sin que conlleve los beneficios habituales de la nocturnidad y sin que tampoco dé derecho a una jubilación anticipada sin merma de ingresos. Y lo de las guardias es solo uno de los problemas.
No se trata de un conflicto aislado entre los médicos y el ministerio. Es un problema de las Sanidad Pública de todos los españoles. Y, por tanto, de sus gobiernos central y autonómicos. Afecta no solo a la cuestión sanitaria, sino también a la legislación/normativa en cuanto que los médicos son trabajadores públicos. Sanidad, Administraciones Públicas, Hacienda, Seguridad Social y Política Territorial. Un nudo dificilísimo de resolver, ya lo ven.
Firmado: doctor Federico Relimpio Astolfi, médico y escritor. Delegado del Sindicato Médico de Sevilla. Un sindicato para una profesión. ¡Afíliate!
Y ahora, ¡Ponte los auriculares y pon el sonido a tope!
«Sin Resuello», novela negra de Federico Relimpio. Papel y eBook en Amazon. ¿Quieres saber más? Haz clic AQUÍ.