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Añoranza de “La Casa de la Pradera”

Los nacidos después del 75 no se acuerdan. Pero les afecta. Los de antes nos vamos a poner ñoños, llorones. ¿Quién no recuerda a la familia Ingalls? Otra época, otro país, con una sola tele. Pero, especialmente, otros valores. Y ahí voy.

Habrá quién terminó considerándolos cargantes, melifluos. Algún malintencionado habrá también que los considerara típicos representantes de los Estados Unidos profundos, del “cinturón de la biblia” de la ultraderecha americana. Recordados a distancia, los encuentro más que tiernos. Primero, eran la exaltación de los valores familiares, sí, pero también del trabajo, la honradez, la solidaridad y el afecto. Ridiculizaban a conciencia la pequeñez mental y provinciana de la familia vecina enriquecida con la que convivían. No creo que se enalteciera ahí el valor del individualismo y el dinero, no. Podemos encontrarlos ingenuos, pero nada más. Posiblemente, producto intelectual de una época en que ésos eran los valores predominantes en los Estados Unidos y también en Europa.

De ellos, recuerdo tantas cosas… La madre ejerciendo de maestra y haciendo una ortesis para corregir la cojera de un chiquillo y que le permitiera correr, como los demás… Una de las hijas que enferma y el padre tiene que emigrar a una cantera para pagar los gastos del doctor; el vecino de la granja vecina se va con él, a ayudar.

Una época, unos valores. Los valores ñoños de Heidi, en los dibujos animados, ayudando a rehabilitarse a Clara en las montañas Suizas. O los de Marco, yendo con su mono Amedio de los Apeninos a los Andes a la búsqueda de su madre. Una generación crecimos y nos formamos pensando que aquello era lo adecuado, que así había que ser. Que hay que ser buenos.

Personajes que modelan a los actores o actores que dan la impronta a unos personajes, porque la trayectoria del precozmente desaparecido Michael Landon / Charles Ingalls, hasta donde yo sé, pareció adaptarse a los personajes que representaba.

Claro que luego cambiaron las cosas, los gustos, los valores. Este mundo de “La Casa de La Pradera” pasó de moda, creció y dio paso a “Dallas” con su J.R. (Larry Hagman, recientemente fallecido) o a “Falcon Crest” con su Ángela Channing (Jane Wyman). El culto a la malalechitis y al dinero se subía a su pedestal y el tren se ponía a punto para coger velocidad y llevarnos justito a donde estamos. De esos polvos, estos lodos. Directos a “Gandía Shore”. Que lo disfruten.

4 thoughts on “Añoranza de “La Casa de la Pradera”

  1. Federico Relimpio says:

    Quizás estos tiempos tengan de bueno el que serán vacuna del poder desmedido del dinero y la desregulación. La 2ª Guerra Mundial nos vacunaron de muchas cosas: ultranacionalismo, racismo, bomba atómica, guerra mundial y un largo etcétera.

  2. Anónimo says:

    Los tiempos han cambiado. Como cambian siempre. En la Navidad de 1914, al margen de los mandos (Y pese a su ira monumental), las fuerzas de los Imperios Centrales y de la Entente, de motu propio, hicieron una tregua en Navidad. Soldados alemanes y franceses compartieron vino francés y embutido alemán, cantaron juntos y confraternizaron de una forma que jamás volverá a verse. Al final de la contienda, esos valores se habían esfumado, sometiendo a los perdedores a condiciones infames (El tratado de Versalles). Germen de la Segunda Guerra Mundial. Pero la Gran Guerra también tuvo aspectos positivos: sufragio femenino, incorporación de la mujer al mercado laboral, reestructuración de la sociedad… Lo importante es cambiar conservando los valores adecuados y no desechándolos en favor de otros valores que nos hacen cada vez menos humanos (Los desahucios salvajes, el dinero por encima de todo pase lo que pase, autoridad suprema, "faraonismos" y "mesianismos", supremacías raciales…).

  3. Federico Relimpio says:

    Creo que como Heidi, Marco, Bonanza y un largo etcétera. Mejor guardarlo en la memoria y evocarlo de este modo. Yo no me encuentro en este mundo mediático. No me reconozco. Gracias por el interés y por compartir los recuerdos. Ya digo, otra época, otros valores. En estos espacios de internet, en libertad, podemos encontrarnos.

  4. Consu Martinez says:

    Tienes toda la razón, como hemos cambiado!!. Solo me la perdía los días de guardia. Con mis hermanos, mis padres, la disfrutábamos todos. Cuando finalizo, la echábamos de menos. Una gran serie. Nunca se ha repuesto, verdad?

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