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Alma Máter, Áurea Mediócritas!

Tiene gracia la noticia que estoy leyendo en El País. Poco más o menos que alguien ha demostrado, científicamente, que la movilidad penaliza al aspirante a una plaza a profesor universitario.

En plata. Usted termina su licenciatura y tiene dos caminos, básicamente. El occidental y el español – ignoro si el español también se ha adoptado en otros países, dadas sus evidentes bondades -. ¿El occidental? Irse a un departamento que medio merezca la pena dentro del solar degradado en que se ha convertido la investigación y la docencia superior en este país. Catapultarse luego con una beca o un como sea – sirviendo copas, por ejemplo – a un departamento de prestigio en un campus extranjero, a convivir con eso llamado mérito, esfuerzo y excelencia y meterse el inglés de las narices ahí, justamente, detrás de las narices. Eso es lo normal para un alemán. Pero Spain is different, como nos vendió Franco por ahí fuera hace tantas décadas. El estudio demuestra que el sistema de formación y desarrollo personal que acabo de describir es un verdadero lastre personal. El sistema elegido por nuestro país is different, y cualquier intento de ir contracorriente es estrellarse contra un muro.

De una forma metodológicamente respetable, se ha demostrado que el “sistema A” aquí no funciona. Les traigo una frase del artículo de prensa: Es decir, predomina un sistema en el que va entrando el que más tiempo lleva en la cola, al que le toca.”

El estudio es impecable. Necesario. Pero no aporta nada sorprendente o novedoso. La Universidad en nuestro país equivale – con excepciones – a los términos casta, peloteo, endogamia, oposición amañada, tribunal concertado, espíritu de familia, mediocridad, tribu, jerarquía… Mala era en los tiempos de Franco y a peor fue en la democracia. Entonces, el tipo de Barcelona acordaba con el de Sevilla a quien tenía que votar en un tribunal en Sevilla para que éste hiciera lo propio cuando le tocara en el tribunal allí. Ni una voz disonante. Con el desarrollo autonómico y las taifas, peor, mucho peor. Aliñen la misma legislación, más o menos, con la LRU, el tapón generacional, la política… Imposible la vuelta de la intelligentsia que tan bien nos vendría, bien formada en las universidades extranjeras – ¡Volaría nuestro delicado ecosistema! ¡Pondría en evidencia que nuestro prócer local, don Ramiro, no es tan maravilloso como él vende! -. No hay solución para la Universidad Española. Sólo volarla y reedificarla desde cero, con cimientos nuevos, otra edificación y otro personal. Y otro espíritu. Algo que sea presentable por ahí fuera. Pero me temo que nos va a costar sustancialmente más de lo que nos viene costando.

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