https://federicorelimpio.com/Ladridos en la NocheEscapar del ParaísoK.O.L. Líder de Opinión

Acceso a la Historia Clínica con la Firma Digital

Me acabo de enterar por la prensa. Mi consejera de Salud, la doctora Montero, ha anunciado que l@s andaluces y andaluzas tendrán acceso a su historial clínico con la firma digital (http://www.diariodesevilla.es/article/andalucia/1039261/los/pacientes/podran/descargarse/su/historial/clinico/con/la/firma/digital.html). Algo ha debido aprender en el 2º Congreso de la Blogosfera Sanitaria de Junio. Enhorabuena. 
No me opongo al cambio, lo aplaudo. Bendita transparencia. Venga: el paciente dueño de sus datos, de su historia clínica. Es el meollo del concepto Salud 2.0, lo he dicho en otras entradas: no es una forma de relacionarnos entre los profesionales, ni entre los profesionales y los responsables de la gestión, es fundamentalmente eso, un modo nuevo y ágil de relacionarse el paciente con todos y cada uno de los integrantes del Sistema. A tiempo real y sin ataduras de espacio.
Pero la doctora Montero tiene que asumir que Salud 2.0 es doble o nada, es la caja de Pandora: una vez abierta no admite la vuelta atrás y va a impulsar una revolución del Sistema Sanitario Público cuyas consecuencias no creo que se haya parado a imaginar. Y si las ha imaginado, ole tus c…
He ahí de bruces el esqueleto, el ladrillo, el enfosque y el azulejo del paciente empoderado. Informes, analíticas completas llenas de incomodísimos asteriscos (anormalidades). Dictámenes. Opiniones, a veces peregrinas, que haremos bien en limar, claro. Y ahora, dale todo ese volumen de información al que tiene derecho porque son sus datos o los datos de sus seres queridos. Y que llegue a casa. Y que intente leer algo. Y que se inquiete. Y que se desasosiegue. Y que entre en redes sociales. Y en páginas web especializadas. Y en foros de pacientes. Y que le llegue información espuria o interesada – en internet hay de todo – con frecuencia promovida por la Industria Farmacéutica, que quiere promover su última molécula milagrosa. Y que acumule información. E imprima y gaste tóner. O mejor, lo lleve en el pincho (versión castiza del pen-drive, para despistad@s).
Desde luego este paciente es todo un reto y esta en franca alza. Para empezar, sépase que exige al médico de Atención Primaria casi de inmediato la derivación al especialista. Quiere saber pelos y detalles de una tiroestimulante de 4.39 microUI/ml o de una glucemia 112 mg/dl. Cuando cae por Especializada, prepara tiempo, paciencia y que no te caigan dos empoderados el mismo día. Nadie te salva de un acto médico de menos de cuarenta y tres minutos, sea a expensas de lo que sea. Va a preguntar acerca de cada nimia anormalidad de sus doce últimos análisis y quiere discutir contigo acerca de las ocultas razones que explican que en el control ecográfico de su bocio haya aparecido una imagen nodular nueva de 4 mm, respecto del control precedente. Pide que le expliques todo acerca de la regulación de la función tiroidea y del carácter y naturaleza de la enfermedad tiroidea autoinmune, pero sin utilizar tecnicismos incomprensibles. Plantea que es preciso un nuevo control ecográfico en tres meses, por ejemplo, para ver qué tal y cree que se lo quiero escatimar por efecto de los recortes o de la gestión sanitaria, que me lo incentiva. Y quiere iniciar ya el tratamiento de una prediabetes con un medicamento novedoso del que ha leído todas las bondades imaginables en tal o cual página promocional del laboratorio. Y, lógicamente, insiste en meter el pincho en el ordenador de mi consulta para que repasemos tranquilamente todos los documentos que él / ella me trae y que demuestran sin ningún género de dudas su postura respecto a sus problemas de salud. Evidentemente, el que siga leyendo a estas alturas sabe que soy endocrinólogo. Bravo Sherlock.
No se puede manipular a este tipo de pacientes. No hay mano izquierda que valga. No hay sonrisa seductora ni vaciamiento asintótico de la agresividad. Está empoderado. Tiene sus datos en una mano y a internet en la dos, que dice todo lo que hay que saber acerca de sus datos. Sólo viene a ti a solucionar cuatro trámites: que le des la medicina que él / ella ha seleccionado previamente, que le hagas los controles que él / ella cree necesarios y que lo / la cites cuando él / ella crea conveniente, sin olvidarte de darle el teléfono de la consulta, por si se le ocurre alguna duda entre cita y cita. 
¿Que exagero? ¿Que me opongo al cambio? ¿Que soy un reaccionario? ¿Que prefiero el modelo antiguo – el de hasta ahora -? En modo alguno. Sólo digo lo siguiente: el que así me considere, que me diga antes si realiza o no actividad clínica en la actualidad.
Este tipo de paciente es el presente –  aún en un pequeño porcentaje – y, con o sin las medidas anunciadas por la doctora Montero, el futuro. Y sólo hay una vía: asumir el reto. Escuchar con atención, sonreír, explicar un poco de qué va internet, que no todo el monte es orégano, que hay fuentes fiables y otras que no y entablar una relación basada en la confianza. Lo digo porque lo he hecho y lo hago con frecuencia. En cierto momento de la entrevista, mi locuaz – y suspicaz – paciente deja de insistirme en que examine sus documentos y escuche sus prolijas razones y empieza a mirarme y escuchar las mías. Desde luego que es complejo. Pero no hay otra en la actualidad.
Sólo que, visto lo visto y conociendo como voy conociendo estas cuestiones, si mi querida consejera de Salud se plantea emprender decididamente un rumbo hacia la modernidad y hacia Salud 2.0, tal y como lo concebimos, se me ocurren varias posibilidades:
1.- Limitarme el número de paciente a 12 ó 14 al día. Yo, encantado. Voy a echar el mismo número de horas, se lo aseguro.
2.- Mantenerme el número actual de pacientes, pero ampliarme el horario. Al menos tres horas más al día. Con franja para atención telefónica y contestación de correo electrónico. Si quiere también habilito página en Facebook con posibilidad de chat. Claro que supongo que me lo compensará económicamente… ¿No?
3.- Dejarme como estoy y obligarme asumir el cambio, ante lo cual puedo optar por desarrollar en breve un serio cuadro de ansiedad, acompañada de fibromialgia y/o colon irritable, o bien prolongar voluntariamente mi horario sin compensación y volver mohíno a casa a intentar soportar una mirada burlona en el espejo y terminar con lo mismo: la autoestima por los suelos, la fibromialgia y el colon irritable. 
En fin, señora consejera, que estoy por la modernidad, pero esté usted también por mis placas de ateroma, que deben estar a punto de decir aquí estoy yo.


Puedes seguirme en twitter, si quieres: @frelimpio

2 thoughts on “Acceso a la Historia Clínica con la Firma Digital

  1. Federico says:

    Me encanta la idea del "despido interior". La adopto. Gracias por el comentario.

  2. Frederic Llordachs says:

    Estamos de acuerdo: en el paradigma actual, lo del empoderamiento para todos es ilusorio. Alternativas? Quizá la sanidad pública deba cambiar y mucho. Si no será como intentar ir a la Luna en 600, como en una película de Toni Leblanc y veremos la proliferación de profesionales que escojan el "despido interior". Otra idea es definir una sanidad pública de mínimos, y atender las dolencias del ciudadano, pero no sus dudas. Pero el concepto "minimo" y la política (sobre todo la local) son una pareja imposible… Recuerdos desde Una de medicos!

Comments are closed.

error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde