fbpx

Viejos, Enfermos, Desasistidos y Sin Gobierno.

Hilo tres tuits, de hoy mismo, y me surge la necesidad de pegar un blogazo. Y si me pasé de catastrofista, me llaman al orden. Tal vez sea la canícula, que me derritió algún mecanismo neuronal clave. Pero que no les hago perder el tiempo, vamos del tirón a la primera cucharada del guiso:

Primero, Demografía. Debo advertirles que la cuestión me apasiona desde siempre. World Population Data Sheet del 2016, creo que solvente – que para perder el tiempo, a buscar pokémons -. En 2053, 10000 millones de humanos sobre el planeta. Y nuestro país perderá 3.5 millones de habitantes. Véanlo ustedes mismos. ¿Agorero? Puede. Los del estudio son gente seria, y la proyección es muy compatible con las tasas de natalidad que estamos teniendo. Una España más clarita, vamos. Si vivo para contarlo, tendré 88 eneros. A ver de qué calidad, y si me río leyendo estas notas.

Segundo, Salud. Si lo de antes me apasionaba, lo de ahora, además, es mi profesión. Y, por si fuera poco, vamos a hablar de mi especialidad, la obesidad y la diabetes. Si les digo que la prevalencia de obesidad y sobrepeso – y, especialmente, de obesidad infantil – siguen en nuestro país una carrera meteórica no le revelo nada a nadie. Por su complejidad y por requerir medidas especiales, la obesidad mórbida tributaria de cirugía bariátrica va a dar mucho que hablar en los años venideros – no me extiendo ahora, que quiero ser breve -. Lo mismo digo de los fármacos especialmente dirigidos a diabetes y obesidad, que están demostrando eficacia e impacto significativo en puntos clave cardiovascular – al menos, en subgrupos especialmente afectos -. Dejar aquí que la evolución del problema puede poner nerviosos a los responsables de las finanzas del Sistema de Salud. Máxime cuando la demografía – véase primer párrafo – parece tocada y lentamente hundida. En esas se espera una profesión médica haciendo crónicamente de Oskar Schindler y seleccionando tú sí, tú no, tú estás más grave, tú puedes esperar, con el cañón de la pistola del gerente – figuradamente – apuntando a la nuca de uno. Plantillas cortas, presupuestos cortos. Medios escasos y necesidades infinitas. El eterno dilema de la gestión, sobre las estrechas espaldas de uno. O de una, dada la feminización de la profesión.

Pero me fui del tema, cómo no. Que yo dejé El País y me fui a La Vanguardia, de Madrid a Barcelona, que me da igual si la fuente es buena. La mejor: la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, que dice que el sobrepeso y la obesidad se asocia a una variedad de cánceres cuyo vínculo no se había demostrado hasta ahora. Lo que faltaba. No sólo son enfermedades metabólicas, cardiovasculares y músculo-esqueléticas – y más que no se me vienen a la cabeza -. Es el mismo cáncer, y de varias maneras. Los cánceres, que dicen los oncólogos, que cada uno tiene un pronóstico diferente y exige un abordaje individualizado. Pero la obesidad, detrás.

Población que se acorta. Población que envejece. Población más enferma. Por gorda y por vieja. Acabo de apuntar – párrafo dos – lo limitado de las soluciones puramente médicas – quirúrgicas o farmacológicas -. Me voy al tercer tuit, del tirón, que no es científico, sino periodístico, y no viene a calentar la diada, sino a reflejar una realidad, acallada convenientemente por la prensa de otros lares:

A ver si lo digo: que la profesión está contra las cuerdas, no le pidan mucho más. No les chillen, ni les insulten, que los responsables están en otra parte. Pero no abundo sobre lo machacado. Salto de inmediato al cuarto tuit: dice mi compañero y amigo Vicente Matas estar de acuerdo – en parte y por una vez – con el FMI: que España necesita más médicos. Aconsejo la lectura completa de su columna.

Puede que no sea LA solución. Ni siquiera UNA de las soluciones. Pero que, visto lo visto, es la solución a uno de los bujeros – como decimos en Andalucía – más evidentes del Sistema.

A todos se nos antoja que LA solución es más compleja, de más calado, y exige pensamiento concreto, y gobierno – buen gobierno, se entiende -. Apunto una – lo hice hace meses -: la solución no está ya en el consultorio, sino en el trazado de las ciudades. La construcción de ambientes que invitan a la actividad física – por ejemplo, desplazarse caminando o en bicicleta -, ha demostrado un impacto beneficioso sobre la obesidad y la diabetes. Y ello sólo es el principio.

Viejos, enfermos, desasistidos y sin gobierno digno de ese nombre. Dejaítos de la mano de Dios, que se dice en mi tierra.

@frelimpio

3 thoughts on “Viejos, Enfermos, Desasistidos y Sin Gobierno.

  1. Anónimo says:

    Hacen falta médicos. Y también hace falta educación. Educación sanitaria, se entiende. Y dejar de tratar, tanto la administración como la ciudadanía, que también tienen toda la culpa, a los médicos como p**** por rastrojo.

  2. Federico Relimpio says:

    Le estoy agradecido por partida triple. Primero por estar ahí, y leer. Segundo, por participar. Y tercero, por un comentario tan atinado. El blogazo fue consecuencia de de varios tuits. Y estos, de trabajos o artículos, que en esta no tuvieron en cuenta el aspecto que usted subraya. Lo tengo muy en cuenta – lo pueden ver en la presentación "¿Sabes lo que comes?", aquí a la vera, sin ir más lejos -. Pero, siempre cuento con gente como usted que me complementa los puntos de vista. De nuevo, gracias por tres. Seguimos en contacto

  3. Antonio Escolar Pujolar says:

    Sigo con atención su blog y aprecio sus comentarios. En esta entrada se le olvido considerar el filtro social, que nos permite evaluar las desigualdades sociales en salud. Desgraciadamente nada extraordinario, aunque científicamente reprochable. Los determinantes sociales de la salud existen y son para multitud de enfermedades mucho más poderosos etiológicamente que la hipercolesterolemia o la hemoglobina glicoxilada. Dada su especialidad me gustaría compartir con Vd. y sus lectores unos datos (elaboración propia). El riesgo de muerte por Diabetes Mellitus en Andalucía en el período 2002-2013 (Cohorte Censal-2001. BDLPA-IECA) en personas (ambos sexos) analfabetas es 3.05 (ic95%:2.74-3.39) mayor que el de las personas con estudios universitarios (estimación para muertes producidas en personas de 30 y más años, y ajustada por edad, situación laboral, propiedad de la vivienda y provincia de residencia). En mujeres la desigualdad es mucho más alta (5.47). No podemos seguir ignorando a las desigualdades (crecientes en los socio-económico)en salud, pues vejez, enfermedad y asistencia sanitaria no es igual para los empobrecidos (con pensiones miseras) que para los privilegiados. Un gobierno digno debe ser medido por la desigualdad que generan o no sus políticas.
    Saludos cordiales.

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde