fbpx

Tiempo y Libertad

Si uno escribe otro post de Atención Primaria, es lógico que cualquiera pregunte que quién demonios soy yo, y qué porras sé acerca del tema. Que por qué tengo esta maldita obsesión y cuáles son los avales que uno tiene para traer el tema a colación, una vez y otra.
Podía salir uno por peteneras, por la teórica y la filosófica, y subrayar mil cosas acerca de Sistemas de Salud, de eficiencia y estructura, de niveles y organización, de integración y mil zarandajas. Lo dejo para los entendidos, que soy hombre llano, de andar por casa. A mí, lo de la Primaria me llamaba la atención porque, como endocrino, mis pacientes de la Primaria vienen, y a la Primaria van. Sin la Primaria no se entienden. Mi tiempo se ocupa por los compañeros de Primaria, y mis pacientes acaban todos, antes o después – o mientras tanto –, en manos de su médico de cabecera. Son gente próxima, los compañeros de Primaria. Me llaman, los conozco. Hablamos. Gente llana, normal, de sus pacientes. Participo en la formación de Medicina Familiar y Comunitaria: chavales – bueno, mejor dicho chavalas – majas, trabajadoras, listas, ilusionás, con ganas de hacer cosas, con ese entusiasmo que se tiene a los ventimuchos, y que las cornás de la vida profesional te va quitando, poquito a poco. Que de la teoría sé poco, y de la realidad, lo que expongo. Pero mucho respeto y aprecio, a falta de mejores luces. Pero basta ya, que para escribirles una declaración de amor, mejor se calla uno y se espera al catorce de febrero. Que yo iba a otra cosa.
De todos mis resis – de familia o no –, me preocupa la pérdida de la ilusión, de las ganas, la carbonización prematura. A ello contribuye el terminar y ser basura, la precariedad, el no tener nada o casi no tenerlo, el sistema de contratos tan español, tan de aquí, el ponte ahí y da las gracias, niño, que mañana no sabemos. Que eso no es de ahora, es ya secular, lo sufrí en mis carnes, casi -¡uff¡ -, me escapé por poco, asumimos todos que es así, que tiene que serlo – por cierto, ¿Por qué ley del destino? -, como estar tirao en la puerta de Urgencias, más solo que la una – asunto para otro post, sin lugar a dudas -. Pero MFyC tiene varios datos más a tener en cuenta: es de las especialidades menos elegida, de las más abandonadas a medio camino y, una vez concluida – los que la concluyen -, tiene un elevado riesgo de que el susodicho o susodicha se presente de nuevo a realizar otra. Quiero decir que, al panorama general – que no es precisamente para tirar cohetes -, MFyC añade sus nubarrones propios, espesos y oscuros.
Pero a nadie le importa un comino. Los responsables políticos no cesan de proclamar la importancia de Primaria como espina vertebral del Sistema, como “joya de la corona” (término importado de otros países, me acabo de enterar). Pero contrastan las palabras rimbombantes con las hueras realidades. O con lo documentado de la eficiencia de un Sistema articulado en torno a una Primaria engrasada y dotada. Le preguntaba yo a una resi de familia que conmigo venía rotando – y que acusaba ya desgaste acelerado – qué le pediría a los responsables políticos para un correcto ejercicio de la especialidad. La respuesta fue escueta. La desnudez de lo bello. Simple y tremenda: tiempo y libertad. Más tiempo para atender correctamente a mis pacientes – pacientes de Atención Primaria, se entiende -. Y libertad, por favor. Menos asfixia. No tener encima todo el peso de una organización mastodóntica empeñada en amarrarte antes de que se te ocurra esta iniciativa o la otra.
Y es curioso. Porque no es nada raro. Ni nada nuevo. Hace pocos días ha ocupado portada en The Guardian– diario serio donde los haya – el estado calamitoso de la Primaria británica, en comparación con otros países avanzados – tranquilos, nuestro país no se tomaba en consideración -. Por no extenderme, les doy algunos motivos de alarma en ese país, cuyo Sistema de Salud en mucho se parece al nuestro: por ejemplo, que el 92% de los 1001 médicos de Atención Primaria entrevistados dijeron que invertían menos de 15 minutos en las visitas -”hablando con los pacientes” -, mientras que internacionalmente solo el 27% empleaba menos de ese tiempo. O que solo el 26% de los médicos de Atención Primaria británicos opinaban que su tiempo asistencial era suficiente, mientras que internacionamente la cifra al respecto es el 59%. En relación con estos datos, aproximadamente un 29% de los médicos británicos entrevistados planeaban abandonar Atención Primaria en el plazo de cinco años, de un modo u otro. En un momento en que el envejecimiento poblacional, la cronicidad y la de por si escasa plantilla nacional obligan a un gran esfuerzo financiero, con la intención de incrementarla considerablemente para 2020.
Nuestra realidad es diferente. A peor, a mucho peor – ¿O lo discutimos? -. Nuestros actos médicos en Primaria son de escasos minutos, corre que te corre, y nuestros profesionales viven igual de agobiados, si no más. Las autoridades han tenido que legislar – tarde, y probablemente de modo insuficiente – ante una avalancha de agresiones que amenazaba con hacer imposible el ejercicio profesional. Pero los responsables solo están atentos a la sostenibilidad – y por tanto a la represión del gasto y derivaciones -, sin considerar hasta qué punto nuestros médicos de Atención Primaria quieren desempeñar sus funciones con dignidad justamente para eso, para defender lo que queda del componente asistencial de la Salud poblacional – que es más importante para la sostenibilidad que lo otro, entendido a largo plazo -. Y en la deriva represiva, autoritaria, “esto es lo que hay”, “tú te las apañas”, y demás lindezas de viejo cuño, contribuyen a perpetuar un ejercicio profesional desanimado, bajo de autoestima, falto de hálito, a cuarto de gas, arrastrando los pies, amarga la sonrisa ante la necesidad de convivir con la hipocresía y el cinismo, ante la ironía de escuchar la sempiterna idiotez de “la joya de la corona” y recibir la cotidiana patada en la boca.
¿Otro post para llorar? Mucho me temo. Sorprendente, el estado de la columna vertebral de uno de los sistemas más ejemplares del mundo. Caben dos: la primera, la cínica. Que no arreglamos tanto como nos creemos, y que la gente se las apaña bien. Pasa como con los políticos, que se creen imprescindibles hasta que un país está sin gobierno muchos meses, sin consecuencias apreciables. La otra, la terrible. La triste historia de una casa pobre que funcionaba con dos perras por una madre abnegada que curraba de sol a sol, sin conocer el derecho al resuello. Todos comían y todos se encontraban con la ropa interior limpia y en su sitio. Pero un buen día, a la buena señora se la lleva un ictus fulminante. Imagínense cómo lloraron a la difunta. Le propinaron los piropos que nadie le dijo en vida.

@frelimpio

4 thoughts on “Tiempo y Libertad

  1. Federico Relimpio says:

    Gracias, Avelino. Recuerda que, en el fondo, ya no hay soluciones "técnicas". Todas son "políticas", de un modo u otro.

  2. Federico Relimpio says:

    Están locos, estos romanos… Gracias, Pepe. No han entendido nada. Nada de nada. No es el ahorro, es el gasto eficiente. El sano vive a espaldas del Sistema – a Dios gracias, bien por él -. El enfermo no sabe adónde ir. Pero, en el fondo, son ellos, los de la incertidumbre. Sobre todo, porque fuera del despacho, son humo, nada, éter, contrato-programa, unidad acreditada…

  3. Anónimo says:

    Tendríamos que implicarnos más los profesionales, en la exigencia de las soluciones a los problemas por todos conocidos. Pero soluciones "técnicas" y no "políticas", de cara al cartel electoral.
    Te agradezco tu reflexión, compañero Federico, y un abrazo.
    Avelino Écija. Médico de Primaria.

  4. Anónimo says:

    Federico, mi experiencia es muy parecida a la tuya, y estoy muy de acuerdo con tu visión de las cosas en este asunto. Hace poco unos amigos me pasaron el anteproyecto de ley de Garantías y Sostenibilidad del SSPA, para que hiciera sugerencias. Copio el párrafo acerca de las relaciones Primaria-Hospitalaria. "1.Dicotomía primaria-hospitalaria. El texto sacraliza de forma implícita esa dicotomía, o no propone nada para su superación. (“La centralidad de la atención primaria de salud como elemento clave de la calidad y sostenibilidad del SSPA”, se dice en el Artículo 4, página 17). De manera simplista, la atención primaria previene y ahorra, mientras que la hospitalaria gasta y derrocha, "tecnología" y otros recursos, cuando el problema reside en que la atención primaria se dirige a enfermos y a sanos, y la hospitalaria solo a enfermos. La Primaria tiene que manejar la incertidumbre y la hospitalaria no puede moverse en ella. No son contrapuestas, son complementarias, no debe propiciarse su confrontación, sino su colaboración. No encuentro nada en el texto que vaya en esta dirección." Con frecuencia se adivina en la administración un ánimo de fomentar la confrontación estéril, un ánimo de "divido y venzo", en el que a veces picamos. Pepe Maestre. Neurólogo.

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde