fbpx

Tarde de Toros en la Macarena

La verdad es que no sé cómo empezar esta crónica; mi manejo de los términos de la tauromaquia no es que sea muy deficiente, es que es de absoluto analfabetismo. Y ello pese a que forma parte del acervo cultural popular, le gusten a uno los toros o no… ¿O no ha cogido nunca uno un cabreo de narices porque éste o aquél le ha dado una larga cambiada?

Empezaré por el principio, que es como se cuentan bien las cosas: yo del dr. Rubén Ángeles sabía poco hasta ayer por la mañana. Pertenece – pertenecía – a otro hospital; aunque ya somos el mismo,  o por lo menos eso creo. Y se dedica don Rubén – y ello no admite pasado; continúa en la brecha – a la oftalmología, a la vista de sus conciudadanos. Pero, pese a todos esos peses, algún que otro caso hemos compartido: bastantes pacientes comparten los endocrinólogos y los oftalmólogos. Yo conocía su voz, ya que tuve la ocasión de hablar con él por teléfono en alguna que otra ocasión, para coordinar cuidados acerca de esta paciente o la otra. Pero poco más.

Tuvo que ser mi prima, la doctora Relimpio López, la que tuviese que ponerme al día acerca de las virtudes de su maestro. Porque no de otra cosa se trata. Persona humilde, trabajador, resolutivo, querido por sus discípulos, compañeros, colaboradores y pacientes. Y extraño a los oropeles de los congresos y los simposios. Y a los vericuetos de los despachos con poder, que tan maligna atracción parecen efectuar en la medicina clínica. O eso se me transmitía.

Se jubilaba el maestro – se jubilaba en el Servicio Andaluz de Salud, quiero decir -, y como maestro salía por la Puerta Grande. Porque, como ven, nuestro maestro es apasionado del arte de Cúchares. Y en este su lance definitivo, ha salido por la Puerta del Príncipe, montado a hombros de sus discípulos y premiado con el rabo y las dos orejas por la mejor faena. La faena de toda una vida. Y si uno – por no saber, por vivir en una Sevilla que nada sabe de la mejor gente y que todo lo confía a cuatro vainas que ni saben donde están – pudo por un momento pensar que todo lo que se le contaba eran cosas de la prima oculista, fue al menos a la misma plaza a la hora punta a toparse de bruces con un público entregado. Porque este maestro no sabe de espantás ni de toros afeitaos. No es torero figuritas, sino torero abnegao, voluntarioso, comiéndose los morlacos que mejores figuras no quisieron comerse, arrimándose y sufriendo el revolcón. Y llevándose las consecuentes cogidas. Las peores; las que da la medicina. Las que sólo soporta un profesional de una pieza.

Y que dice uno que, saliendo todos los días en prensa los figuras, figuritas y figurines hablando de esto y de aquello, de toreo de salón y del Cossio aprendío de memoria, que bien podrían invertir media página a ver qué nos dice el dr. Rubén Ángeles de esta larguísima faena, tan bien rematada, que finaliza cortándose la coleta en esta plaza – sólo en esta plaza, ojo -.

Yo, que quieren que les diga. Que encantao, oigan. Encantao de calentarme la sangre de las venas en esta gélida tarde de un veinte de noviembre en Sevilla viendo que hay gente que no necesita homenajes oficiales. Se los da su gente, y eso vale un Potosí – de donde vino él, por cierto, a curarnos los ojos -. Así que, dándole la razón a mi prima, cambiamos la efemérides: el veinte de noviembre nunca más será lo que históricamente ha significado. Se grabará en la memoria como el día en que el gran maestro Rubén Ángeles salió a hombros por la Puerta Grande de su plaza, el Hospital Universitario Virgen Macarena

Y, desde hoy… ¡Lo que usted quiera, maestro! Que la vida le depara sin duda muchas tardes que lidiar…

@frelimpioa

Galería de imágenes para una tarde memorable: http://www.flickr.com/photos/federicorelimpio/sets/72157637884460365/

7 thoughts on “Tarde de Toros en la Macarena

  1. Federico Relimpio says:

    Es que lo tuyo el la técnica… oftalmológica. Bueno, ya sabes el camino, ya puedes poner lo que te dé la gana. El único problema es que puede que te estén leyendo… ¡En Perú!

  2. isabel relimpio says:

    Socooorrooooo donde estan mis comentarios q estoy escribiendo mas q quevedo!!!!!!y no encuentro!!!!tu prima.bss

  3. Federico Relimpio says:

    Es que lo normal es irse así, de forma impersonal y fría. Por ello, cuando me enteré de que para Rubén sería diferente, me dije: "lo tiene que saber todo el mundo". Para la gente buena, hay otro modo de hacer las cosas y tiene que retumbar en toda la ciudad.

  4. Anónimo says:

    Y pienso que tanta gente grande se ha ido del hospital de forma tan impersonal y fría.. Valga este día para recompensar a todos ellos!!

  5. Anónimo says:

    Fue algo grande, muy grande. Lo sacaron a hombros, le dieron la montera y el capote, le llevaron a un grupo de mariachis para cantarle…jamás nadie se había ido tan a lo grande como él.

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde