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¿Quién se ha llevado a mi médico?

-Entonces, ¿La próxima vez va a ser usted quien nos visite?
-Si, señora, yo mismo; mire mi nombre y apellidos sobre el papel de la cita.

Respondida la pregunta, la sonrisa emerge en la cara de la señora. Antes de marcharse, me puede la curiosidad:

-¿Por qué me lo pregunta, señora?

La señora se toma unos segundos antes de responder. Uno intuye ciertos recelos. Ello viene a confirmar que, por estos lares, largas décadas de aprendizaje han impuesto prudentes cautelas a las sinceridades del ciudadano con el trabajador público. Sobre todo si se expresa una queja respecto al Sistema. No sea que lo anote y luego… Se arranca al fin, midiendo las palabras:

-Es que una está ya harta de ver cada vez una cara diferente y de no saber nunca a qué atenerse.

Tranquilo, muchacho y baja el ego. No eres maravilloso ni el mejor del mundo. Ni siquiera has dado con la tecla particular de la señora. La mujer sólo está expresando una necesidad antigua y elemental: la continuidad de los cuidados. Saber uno a quién tiene enfrente y cómo se llama. Saber si está de humor o si hoy no tiene la cara de otros días. No sé, lo de siempre. Tener su médico.

Lo hilo con lo que me relataba hace días un conocido que fue intervenido hace unas semanas. Todo transcurrió bien, sin incidentes. A la hora del alta, el buen hombre me preguntaba: «a ver si te puedes enterar de quién me ha operado para transmitirle mi agradecimiento». Como lo leen. Pasó por la cadena periquirúrgica como una pieza industrial: consulta, preanestesia, ingreso, visita y alta. Pero sólo conserva un recuerdo nítido: una doctora de acento extranjero y apellido de origen eslavo que acudió a su habitación la víspera de la intervención y se presentó con un simple: «soy la doctora …. , voy a anestesiarla mañana, estaré a su lado todo el tiempo, no se preocupe…»

Hilo todo esto también con lo que me relataba antes de verano una compañera acerca de una conversación con su directora de Unidad de Gestión Clínica. Ésta hablaba de flujo de pacientes y de optimización de recursos asistenciales. Aquélla le respondió – según me decía – que intentaba que resolver ella misma los problemas de sus pacientes. Respuesta – al parecer – del cargo intermedio:

-No son tus pacientes. Son los pacientes de todos.

La mujer añadió que sólo podían resolverse dentro de la perspectiva del equipo.

Al escuchar hoy el comentario de mi paciente, no puedo sino traerlo aquí con la idea de completar un puzzle con el que generar un debate. La medicina pública es lo suficientemente compleja como para que no le falte razón a la directora de la Unidad de Gestión Clínica: los pacientes sólo pueden abordarse desde la perspectiva de equipo, con coordinación y organización de tareas.

Pero no está de más recordar a las altas estructuras asistenciales que el paciente y sus familiares agradecen – y arriba no saben cuánto – la figura del referente clínico, por encima de la del equipo. En la larga lucha de los modernos sistemas asistenciales actuales por migrar de sistemas de prestigio personal – que se hunden si la persona se hunde – a un sistema más organizado y estable, la figura del referente clínico – el médico responsable – no ha sido correctamente valorada – o no se pone en valor -, y es urgente su rescate y su potenciación. Por ser la interfaz entre un sistema complejo y las vidas y padecimientos de una población en momentos críticos.

@frelimpio

5 thoughts on “¿Quién se ha llevado a mi médico?

  1. Federico Relimpio says:

    Gracias por la participación y por el interés. Si cree que las contribuciones son de interés general, es posible que sea una buena idea dar a conocer que esto existe en su red más cercana. Le reitero las gracias.

  2. @emipujadas says:

    Magnífico blog. En ocasiones, nos olvidamos que el objeto de nuestro trabajo en "equipo" no son pacientes, sino personas. Entono el mea culpa, dado que muchas veces nos olvidamos que el 3B que lleva un vac se llama….

  3. Anónimo says:

    No se lo discuto, coincido con usted en que deben cuestionarse muchas cosas. Pero igualmente le digo que por menos de lo que está pasando aquí, de despeñaperros para arriba se lía la de San Quintín. Poco ambiente de reflexión y voluntad de analizar la situación y llegar a avances veo en el SAS. Tanto por arriba como por abajo.

  4. Federico Relimpio says:

    Gracias por el interés y la participación. No me extraño; es lo obvio. Lo habitual. Pero, ¿No le parece que nos hemos acostumbrado demasiado a modos de hacer que dejan que desear? ¿No cree usted que llega el momento en que lo obvio y lo habitual deben ser cuestionado para que nos planteemos si deben seguir siendo lo obvio y lo habitual?

  5. Anónimo says:

    No sé de qué se extraña. Recuerde el caso de los residentes cubriendo bajas maternales (Que por cierto es ilegal)o de otro tipo, haciéndose cargo de las urgencias de hospitales y centros de salud y sirviendo de mano de obra barata, un día en consulta, otro en quirófano, y otro en todos lados; donde haga falta porque no se puede contratar ni siquiera por jubilación. Una cara diferente cada vez.

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