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Pero, ¿De verdad estamos cabreados los sanitarios?

Llevo algunos días pensando en lo enrarecido que está el ambiente profesional que habito a diario. Algunos compañeros se han acercado a decirme que estas entradas en nada contribuyen a traer aire fresco. Más bien al contrario, echan leña al fuego del cabreo y nos llevan un callado enconamiento. Por mor de mi aceptación de tales críticas, hoy no voy a recrearme en las comparaciones bélicas o cinematográficas que se me vienen a la cabeza. Vamos a darle un giro a la cuestión.

Así que me voy a la mayor y me cuestiono de arriba a abajo. Me planteo hoy, tranquilamente, si es verdad que hay tanto cabreo en el mundo sanitario andaluz como yo pienso que hay o como me llega a diario. Que a lo mejor puede que todo sea mentira. O que sea verdad, pero con muchos matices que no alcanzo a sopesar con la debida sutileza. O que sea una realidad a valorar adecuadamente en el contexto de las agonías diarias de una sociedad que las pasa como las está pasando. Se plantea uno que a lo peor está obcecado en ver lo gris oscuro casi negro de la vida profesional. Puede que le sea preciso ir a por Gracián y su «nada es verdad ni mentira…», y buscar luego con urgencia un cristal de otro color a través del cual analizar las cosas. Me da la impresión de que, en estos momentos, lo mejor es tirar de lo de siempre y viajar al Ágora ateniense del siglo quinto antes de Cristo, donde los antiguos filósofos nos enseñaron a pensar. A plantear correctamente una pregunta. Eso voy a intentar hoy, con el permiso de todos ustedes.

Me gustaría abrir un debate que creo de calado. ¿Es relevante el nivel de satisfacción en el puesto del trabajador del Sistema Sanitario Público? ¿Es importante tener un Sistema Sanitario Público donde una mayoría significativa de su cuerpo laboral – de celadores a directivos, pasando por enfermeros o cirujanos – acudan razonablemente motivados a trabajar? Reitero que hoy no he cogido el teclado para hacer comparaciones imaginativas, sino para hacerme y hacer preguntas.

Manejo la tesis de que nuestro Sistema Sanitario Público es importante y hace cosas muy importantes – y no es exactamente lo mismo -. Los altos responsables del mismo reiteran que es una organización de profesionales. Lógico, por otra parte: se dan servicios a la población con alto nivel de calidad y sofisticación – aunque siempre cabe la mejora -. Creo que acerca de todo lo anterior puede existir un grado importante de consenso. Lo siguiente es más polémico: propongo la tesis de que los profesionales que trabajamos en el Sistema Sanitario Público lo hacemos en un ambiente enrarecido, de crispación o tensión indebidas. Ello no ha nacido ayer por la mañana y, en otras entradas, lo he denominado medicina basada en el cabreo. Me pregunto aquí si es relevante para el Estado del Bienestar de un país como el nuestro el hecho de que una proporción significativa (¿Cuál?) de la fuerza de trabajo de su Sanidad Pública acuda diariamente a sus puestos de trabajo con grado notable de descontento, que varía del gris perla al negro azabache.

Pero, aun así, parto de una premisa que estoy dispuesto a cuestionar: ¿Es un hecho real y constatable? ¿Estamos tan cabreados como yo detecto, oigo, noto y siento? ¿O es humo, imaginaciones mías, reflejo de un conflicto propio a digerir conmigo mismo y cuatro más que quieran compartir las hieles?

No quiero prolongar este post que hoy está dedicado sólo a esto, al qué. Sólo quiero hoy poner sobre el tapete la conveniencia – o no – de abordar adecuadamente preguntas que, según el punto de vista, pueden ser de máxima prioridad o cuestiones de quinto orden: ¿Tenemos los trabajadores sanitarios un grado razonable de satisfacción? ¿La pregunta es relevante? ¿Es prioritaria? ¿Es oportuna? ¿O creen ustedes que está mal planteada y que debo atender asuntos de otro calado dentro de la cuestión sanitaria?

Porque, dependiendo del movimiento neuronal que consiga este modesto post más allá de esta pantalla, en la nube, seguirá una propuesta de debate acerca de cómo responderla adecuadamente. Si no, con la música a otra parte.

14 thoughts on “Pero, ¿De verdad estamos cabreados los sanitarios?

  1. Federico Relimpio says:

    Gracias por el interés y por la participación. Mi post se refiere al mundo sanitario por que es el que conozco y vivo a diario. Pero, como usted bien dice, podría aplicarse a cualquier consejería o ámbito. Somos una democracia a medio hacer y no gustan las críticas en público, aunque me guarde de abordar cuestiones personales. Se me ha dicho muchas veces eso de: "Si estuviéramos en El Corte Inglés, ya estarías en la calle". Sin duda, pero la citada empresa es privada y podría acudir a la de enfrente. Sistema Sanitario Público sólo hay uno y es de todos. Y no tiene mecanismo hábil y funcional de crítica interna – o al menos, que yo sepa -. Por otra parte, las empresas poderosas, las competitivas, tienen encuestas periódicas a sus empleados para detectar puntos negros de insatisfacción que contaminen el ambiente. En ésas estamos. Gracias.

  2. Anónimo says:

    Buenas noches Doctor: no soy personal sanitario, en todo caso paciente y contenta con el trato que he tenido cada vez que acudo a una consulta, que no son pocas, solo una vez me han tratado mal, pero en muchas ollas, alguna vez hay un garbanzo negro, pero mire soy empleado puiblico y tambien voy cabreada cada mañana al trabajo por ese ambiente hostil que hay, que unos jefecillos politicuchos que estan con el carnet en la boca se creen que son dueños y señores de las conserjerias, de las delegaciones, de los departamentos… y se encargan de amargarte el día, de hacer mobing de muchas maneras, haciendo cuadrantes inhumanos en lo que menos que se hace es la conciliacion familiar, al contrario, se creen que tu puesto de trabajo es tu casa ya que te deja el minimo tiempo libre entre turno y turno con el unico fin de volverte loc@ y no saber ni cuando te toca trabajar, en fin que no sois unicamente el personal sanitario los que estais cabreados y hastiados,esspero y deseo que alguna vez veamos toda luz que hay al final de cada tunel, aunque este tiene de kilómetros…

  3. María José says:

    http://www.juntadeandalucia.es/salud/export/sites/csalud/galerias/documentos/p_6_p_7_contrato_programama/Contrato_Programa_CS_SAS_2010_2013.pdf

    Sólo quería dejarte bibliografía, que quizás conozcas: el contrato programa 2012. En la página 28 en el apartado "los valores que compartimos" se señalan EL RECONOCIMIENTO PROFESIONAL Y LA MOTIVACION "… la motivación profesional es esencial. Los entornos de trabajo de calidad, la participación y la autonomía profesional son énfasis de nuestra organización,convencida del protagonismo activo de sus profesionales en su configuración"

    El problema para mí es que cada vez están más alejados los planes de la realidad. Con la connivencia de muchos profesionales. Deberíamos hacer un ejercicio de honestidad y ponernos manos a la obra con lo fundamental con los medios que tenemos ahora (materiales y recursos humanos) y dejar de maquillar los resultados aunque sea con buena intención. Echar el fonendo y ver lo que no está sano/bien hecho del sistema es deber de todos y es preciso para la mejora. Lo debemos hacer los que lo queremos sostener y mejorar y los gestores también.No hay que tener miedo, es imprescindible: lo que tú dices de al pan pan y al vino vino. Eso es prioritario ahora.
    Un saludo

  4. Federico Relimpio says:

    Gracias por el interés y por la participación. Pero no debes extrañarte. Es la conducta habitual de los poderes con las iniciativas molestas (bueno "antes" te encarcelaban o te hacían cosas peores). Mira el mutis por el foro que está haciendo el ABC y la Cope ante el rumor de fondo que surge tras la renuncia del Papa. No pasa nada; en el Vaticano no pasa nada. No pasa nada; en el PP no pasa nada. ¿Lo de Bárcenas? ¿Y ése quién es? No pasa nada; en Andalucía no pasa nada. ¿Lo de los EREs? Cuestión de cambiar jueces y aburrirlos. No pasa nada: nunca pasa nada.

  5. Anónimo says:

    Estimado Federico: HAY un problema, y SI, indudablemente es relevante. Analizable. Diseccionable. Pero… ¿No te resulta "raro" que algo tan clamoroso apenas tenga "ruido" mediático? La Sra. Consejera, en un artículo del ABC, acaba de negar la mayor: Que exista problema alguno. Sólo reconoce "malestar por la bajada de sueldos". Todo marcha como la seda, al parecer. Y nosotros sin enterarnos. Y he aquí que surge la duda, la pregunta: Si "No pasa nada"… ¿Qué debatir?¿Buscar soluciones para lo que se han empeñado en negar?¿En tapar?… Al final quien protesta es poco menos que un enemigo del pueblo, un agitador, exaltado o cualquier otro "apelativo cariñoso". HAY QUE HACER QUE RECONOZCAN LA SITUACIÓN. Y eso, lamentablemente, sólo ocurrirá cuando se dé un escándalo tan supino que no haya quien lo pare. Loable tu inciativa.

  6. Federico Relimpio says:

    Estimado Antonio;

    En primer lugar gracias por el interés y la participación. Coincidimos en el punto de vista que, a tenor de lo que voy recogiendo, va cuajando para un segundo post: que SÍ es relevante nuestro nivel de satisfacción (o falta de ella) y que por tanto sería cuestión de dar un paso adelante como organización, como sistema o como empresa y medir adecuadamente qué falla para avanzar en un mejor compromiso con la misma. La idea está clara: salir del suspiro y del gruñido del pasillo para ir al foro abierto a intercambiar ideas. ¿Hay un problema? ¿Es relevante? ¿Puede analizarse? ¡Propuestas sobre la mesa!
    Gracias.

  7. Un médico indignado. Antonio Pintor Alvarez says:

    Estimado compañero,
    Al igual que mi compañera Mª José considero que la respuesta es Sí, en lo relativo a la importancia de la satisfacción de los trabajadores en el puesto de trabajo.
    En cuanto al malestar o cabreo de los profesionales, pienso que existe pero que se manifiesta de una manera "atenuada", no queriendose señalar y actuando en muchos casos con mucha hipocresía y falta de sinceridad. Por mi experiencia en puestos de gestión en el sistema he vivido situaciones muy beligerantes por parte de sindicatos y profesionales ante situaciones que comparadas con loque nos está cayendo podrian considerarse nimiedades, sin embargo había una actitud de rebeldía que hoy no existe, aunque de manera callada suelen expresar descontento en la mayoría de los casos.
    Considero importante buscar los datos objetivos aunque sea con una encuesta con limitaciones, pero algo es mejor que nada.
    Saludos y a seguir aportando ideas

  8. Federico Relimpio says:

    En primer lugar gracias por el interés y la participación, María José. En segundo lugar, gracias por la sinceridad que se desprende de la intervención. No es frecuente en estos tiempos. Como verás, digamos que mantengo una dialéctica no exenta de un punto de crítica con la línea oficial de la organización para la que trabajamos. Ello me viene acarreando algunas críticas – cuando no descalificaciones – en la intimidad laboral. Es por ello que he decidido poner mis convicciones en tela de juicio, pensando en que a lo mejor soy yo el equivocado y ellos estén en lo correcto. Simplemente, deseo promover un debate constructivo. Pero, para ello, el tema debe ser relevante. No puedo promover un debate público en torno, por ejemplo, si Julio César se afeitaba todos los días o a días alternos. Poner sobre el tapete el descontento y sacarlo de los pasillos es algo que interesa. Y mucho. Porque, como profesional de la Salud que es, sabe perfectamente que no podemos sanar al enfermo si negamos la enfermedad, si negamos siquiera el síntoma y si, en consecuencia, nos negamos a ir al médico, que nos eche el fonendo a ver si es grave. De nuevo gracias.

  9. María José says:

    Estimado Federico:

    – mi respuesta a tu pregunta de si es relevante el nivel de satisfacción en el puesto del trabajador público en el Sistema Sanitario Público es SÍ.
    No es que sea mi opinión, es la de cualquiera que conozca el A,B Y C del rendimiento de un trabajador en una empresa y la nuestra también lo sabe. Por eso el manual de acreditación de los profesionales de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía se inicia con unas palabras de nuestra consejera, que dice :
    ”Este Programa de Acreditación de Competencias ha sido diseñado por los propios profesionales, pues son ellos y ellas quienes, desde su visión cercana a la práctica diaria, mejor pueden enunciar y poner en valor las necesidades y expectativas de los ciudadanos y ciudadanas a los que atienden”
    En la introducción del manual además se dice: ”El profesional es una clave para la modernización y calidad del sistema sanitario, mucho más que las tecnologías o las formas de trabajo.” Y más adelante dice también : “Para que el profesional desarrolle las Buenas Prácticas, es decir, los comportamientos observables asociados a una competencia (hacer), es necesaria la presencia conjunta de los cinco componentes de la competencia: saber (conocimientos); saber hacer (habilidades); saber ser (actitudes), querer hacer (motivación) y poder hacer (aptitud profesional y medios).
    Todo lo anterior es “la teoría” que debe de conocer el buen gestor de una empresa. La nuestra la conoce, pero ahora actúa como si no se lo creyera tomando decisiones que dificultan el “poder hacer” y afectando por tanto a la motivación.

    – mi respuesta a tu pregunta sobre si conocer la satisfacción de los profesionales es algo relevante, prioritario y oportuno es SÍ. Me baso en lo anterior. En que yo SÍ me creo de verdad toda la teoría anterior. En que yo SÍ estoy convencida de que sin el empuje y la motivación interna de muchos profesionales del sistema público sus logros no habrían sido posibles. Afortunadamente no sólo lo pienso yo, también muchos profesionales como tú y muchos gestores anteriores que actuaron en coherencia con lo que creían y decían.

    – otros muchos compañeros y yo nos hemos planteado como tú si es un hecho constatable el descontento y la desmotivación de los profesionales en la actualidad. Por eso hemos elaborado una encuesta para conocer esa opinión.
    https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dHJ2TWd4a3NxU2EtaXJtd3dESXRBMUE6MQ
    Por supuesto es una encuesta que cuenta con el sesgo del voluntario pero es más que no tener nada. Así que te respondo que SÍ, que merecería la pena un estudio de mayor envergadura y animo a nuestra empresa a que lo haga.

    – Por último te diré que lo que tú escribes en tu blog para mí SÍ es aire fresco y SÍ que contribuye a que las cosas mejoren. He leído varias entradas tuyas y en algunas he aportado mi humilde opinión. Tus palabras parecen siempre sinceras, las de alguien que conoce bien su trabajo y le gusta y le importa lo que hace. Que escucha con respeto las distintas opiniones y pone en cuestión sus propios pensamientos y está dispuesto a abrir debates constructivos. Tus palabras me animan a trabajar y a contribuir a mejorar lo que hacemos.
    Gracias y a seguir debatiendo de forma constructiva.
    Una compañera médica de familia.

  10. Federico Relimpio says:

    Me voy considerando respondido. No os perdais el siguiente enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/15/andalucia/1360941784_156370.html
    Antonio Vergara, 34 años en la trinchera de la defensa de la Sanidad Pública. Mejor leer la entrevista que cualquier comentario que yo pueda hacer. De todo lo mucho, muchísimo que él dice y a propósito del tema de este post sólo quiero extractar lo siguiente:

    P. ¿Y esa lucha fue fundamental para conseguir mejoras?

    R. Claro. Nosotros conocíamos que las cosas funcionaban mejor en otros países. La idea nos entusiasmó. Fueron muchos miles de profesionales los que se implicaron. Eso es, quizá, lo que falte ahora. La sociedad por sí sola no puede cambiar. Hay que empujarla. La sanidad pública necesita una pelea permanente porque los intereses privados están ahí. Y lo que pasa ahora es una muestra.

    P. ¿Y qué pasó después con todos esos profesionales que estaban detrás de esta batalla por mejorar la sanidad?

    R. A medida que fueron pasando los años, fueron mejorando las cosas y muchos de los que formaban parte de la asociación se pasaron a la Administración. Eran los mejores porque conocían la política sanitaria. Hubo un sentimiento generalizado de que se había conseguido todo y que nuestro colectivo no tenía ya sentido. El tiempo, desgraciadamente, les ha quitado la razón y nos la ha dado a los que pensábamos que había que seguir luchando.

    P. ¿Es grave el retroceso que vivimos ahora?

    R. Muy grave. Quizá en Andalucía se note menos porque es cierto que el Gobierno andaluz se opone a algunas medidas, aunque sí se está recortando y hay que tener cuidado con el cabreo de muchos profesionales.

    Comienzo a darme por respondido, ¿No les parece?

  11. Federico Relimpio says:

    Cid Campeador ("¡Qué gran vasallo, se oviesse buen señor!"). Para mí no cabe la menor duda y te agradezco tu contribución. Pero a diario tengo que recibir reproches velados o abiertos. Demagogo, agitador, blog destructivo y veinte lindezas. Hoy quiero simplemente saber si testar mi hipótesis – la que tenemos en este momento – puede ser tan importante como para ganar prioridad. Quiero recurrir al método científico, vaya, y ser desmentido. Y tener que callarme y modificar mi punto de vista. Pero lo peor, lo peor – al estilo de la doble moral burguesa que tanto se criticó en su momento – es silenciar un problema de trascendencia. El problema debe examinarse a la luz pública. Y ver si hay o no y hasta qué punto.

  12. Cid Campeador says:

    Estimado Federico:
    Creo que el cabreo ha llegado al grado 9 de la escala Ritcher (terremoto devastador), pero eso no me preocupa. Lo de menos es ir al trabajo cabreado porque te pagan tarde y mal, no te dan medios para hacer tu trabajo, tus directivos son unos ineptos y tu jefe ha sido puesto a dedo para que diga "sí bwana" a todas las estupideces de las diferentes agencias, grupos de trabajo, directivos… Lo más importante es que los médicos queremos hacer bien nuestro trabajo, que es CURAR ENFERMOS y nos vemos envueltos en un entorno donde es más importante que el papelito dichoso diga que los curas, que el hecho cierto de curarlos.
    Pero siendo todo esto grave, creo que estamos entrando en una fase aún más preocupante, la fase de la INDIFERENCIA. Empieza a darnos igual todo. Comenzamos a pensar que esto no tiene remedio. Y esto es gravísimo. Esto acabará con nuestra vida (profesional) y la de nuestros pacientes (real). Y estos ineptos, no quieren darse cuenta…

  13. Federico Relimpio says:

    Isabel gracias por el comentario y la participación. Gracias por tu análisis. La cuestión es si es preciso conocer el grado de satisfacción (o falta de ella) de los trabajadores del SNS en gral., o del SAS en particular. He expuesto mis tesis ahí arriba, pero las declaro abiertas, no probadas. Y pienso que podría ser interesante contrastarlas con la evidencia, a pie de calle.. ¿Qué les parece?

  14. Isabel says:

    La respuesta es SI!. Rotundamente SI. Pero el grado de individualismo secular que hemos tenido los galenos, unido a la dispersión de las tropas llevada a cabo por el enemigo ( Administración) en los últimos 15 años en forma de : Titulares de plaza, interinos vacantes, interinos sustitutos, eventuales estructurales, no estructurales, plantilla colchon, buhos….Sigo?? ha hecho que sea materialmente imposible llegar a nada concreto y que cada uno haya decidido hacer la guerra por su cuenta: No participo en comisiones, no me quedo ni un minuto más, me cojo todos mis salientes, me voy a la privada, emigro…Sigo??

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