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Medicina Privada: Sistema Público 2.0

Medicina Privada, en nuestro entorno. El dilema ya no es ser o no ser, sino hasta qué punto va a ser. O, si lo prefieren, de qué manera va a ser. Hace apenas unos meses, el diario de referencia de la socialdemocracia fue taxativo, al respecto: «en España, la Salud es cada vez más privada», para añadir, bajo el titular: «la sanidad particular mueve en España casi 30.000 millones, un 30% del total, y ha encontrado en los seguros una nueva vía para crecer».

La Medicina Privada es una realidad de la que apenas hablamos, un poco por casar mal con nuestro ideal de Medicina. Y por hablar tan poco de ella, también hemos generado un ideal acerca de la Medicina Privada: nos hemos imaginado una panacea que nos solucionaría todos los males que aquejan al Sistema Público, por un módico precio. Y como todo ideal, resiste mal el análisis de la realidad.

El ejercicio de la Medicina Privada, en nuestro entorno, hace ya tiempo que no es el clásico ejercicio libre de la profesión, salvo excepciones. En su mayor parte, se trata de un aseguramiento privado ejercido por las múltiples compañías que trabajan el sector. Son estas compañías las que les ofrecen las pólizas variopintas que cubren más o menos contingencias. Sin embargo, cabe sugerir que, en general, los asegurados saben poco del trato que aquellas dispensan a los profesionales.

Para atender a los pacientes cubiertos por tal o cual compañía, esta tiene que conceder la clave al médico. Es como un permiso de ejercicio, finamente regulado; demasiadas claves en una localidad se conciben como algo perverso: los pacientes recirculan de un médico al otro, incrementando el gasto. Es por ello que la compañía restringirá las claves, expulsando a un porcentaje de médicos y, al fin, concederá las claves progresivamente a los grandes grupos hospitalarios privados, como veremos a continuación.

El siguiente problema es el pago por acto médico. Siendo autónomo el médico y sin conexión con los demás compañeros, estando en manos de las compañías — que pueden expulsarlo sin dar explicaciones —, el profesional tiene que aceptar las condiciones que le impongan aquellas. En concreto, un pago ridículo por acto médico que, limpio de polvo y paja, se va a quedar en 9 a 10€, aproximadamente. Y si se revisa al paciente a corto plazo, es muy frecuente que no se perciba nada. Todo ello congelado desde hace décadas y sin capacidad de interlocución ni negociación.

No es menor el problema generado por los grandes grupos hospitalarios privados, como apunté más arriba. Al extinguir todo tipo de claves privadas, las clínicas u hospitales ocupan un lugar de predominio y casi monopolio para el aún llamado — irónicamente — ejercicio libre de la profesión. Los grandes grupos hospitalarios negocian de tú a tú con las compañías de seguros e imponen las condiciones — dura lex — a los médicos de a pie. Si poquísimo pagaban las compañías tras décadas de congelación de emolumentos, un cuarenta por ciento de ese poco se lo llevan las clínicas/hospitales, tajada mayor para dejar ese ridículo 9-10€ que le queda al pobre obrero de bata blanca.

Se incorpora a este panorama la figura del jefe o coordinador médico primus inter pares que organiza y distribuye trabajo a sus… ¿compañeros? ¿subordinados? —, exigiéndoles un peaje nada desdeñable de un 10% de la paguita congelada de las compañías.

Todo ello, al modo de una vaca escuálida en origen que, a cada paso, es ordeñada para que, al final, solo le queden dos gotitas de leche. El resultado es que el doctor o doctora que tiene usted enfrente, ese señor o señora sonriente del que usted espera algo más que en el Sistema Público, construye un salario de supervivencia a costa de jornadas maratonianas con varias decenas de pacientes, rogando al cielo que el motivo de su visita sea sencillo.

Al final, tenemos algo muy parecido al Sistema Público de Salud. Igual de masificado. Igual de mal pagado. Profesionales igual de insatisfechos. Igual de quemados. Con parecidas dificultades burocráticas. Y los pacientes y sus familiares, igual de decepcionados con la calidad asistencial. Gentes que esperaban más, mucho más, de las pólizas que pagan.

Firmado:

Federico Relimpio

 

Federico Relimpio, Observatorio de la Sanidad del RICOMS.

 

 

K.O.L. Líder de Opinión. Una novela sobre la profesión que he vivido y he amado.

Cada comentario nuevo lo subraya: “todo médico la debe leerClic aquí

Twitter: @frelimpio

 

7 thoughts on “Medicina Privada: Sistema Público 2.0

  1. Tizon Carbón Renegrido says:

    Estimado Federico: Como siempre, un análisis certero e incisivo. Pero yo me pregunto… ¿Es que a los pacientes no les resulta raro un seguro médico por 14.45 euros al mes (Caso de una renombrada compañía), o de 20 euros al mes (Otra famosa compañía)? ¿Creen acaso que por ese precio van a tener una sanidad de calidad? ¿Esperaban tal vez alfombra roja? Cuando la gente va a comprar algo de calidad, no le cuesta gastarse 90 euros en una triste camisa, sólo porque la misma tiene un caballo cada vez más hipertrófico, un cabeza de cocodrilo o cualquier otra marca de renombre. Pero protestan y exigen una atención de clínica Ruber por dos perras gordas. En definitiva, concluyo mi análisis con tres certezas:
    a) Los pacientes, o mejor dicho, los clientes, SON conscientes de que se paga poco al médico, muy poco, y NO LES IMPORTA. No es su problema, allá el médico, que “es un señorito bien” (Gran mentira enarbolada por poderes fácticos que nos ha hecho gran daño).
    b) Igualmente, las compañías de seguros, y los hospitales y clínicas privadas, han promovido un sistema vil, perverso, en el que la sartén ya no la tiene el médico, sino ellos. Un monopolio, o si se prefiere un secuestro de la actividad privada bendecido por Dios sabe qué oscura mano negra, que recuerda a los señoritos a caballo y a los manijeros. Tú trabajas, tú no, tú si no quieres estas condiciones ahí tienes la puerta… Y los sindicatos, que han engordado rollizos al amparo de la sanidad pública, y que parece que sólo piensan en los fijos con plaza en propiedad en el SAS, callados. Como siempre. Si esto mismo se hiciese en el SAS, rodarían cabezas. O en otro tipo de empresa. Pero claro… Como por lo visto los médicos privados somos empresarios, no contamos… Menudos empresarios estamos hechos. Esclavos más bien.
    c) Si nosotros, los médicos, no luchamos, NO LO VA A HACER NADIE. Sobre todo desde los colegios de Médicos, porque ya en los sindicatos no se puede confiar. La ley dice que no se pueden pactar honorarios profesionales desde los colegios… Pero también que el pactar precios entre compañías y entre clínicas privadas es delito. Desde el RICOMS algo se ha empezado a mover, pero… Creo que hay que tomar medidas drásticas. Que el colegio puede hacer más. Y que ya está bien de tanto pisoteo

    Firmado, Tizon Carbón Renegrido, de profesión esclavo.

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    1. admin says:

      Perfecto análisis. Voy más allá. La responsabilidad es nuestra, por aceptar. Primero, hay que trasladar a la sociedad española lo que cuesta esto. Hay que trasladar lo que son costes profesionales. Tenemos que hacer un esfuerzo en decirles lo poco que pagan y que nos pagan. Y en consecuencia, que sus exigencias vienen estando fuera de lugar.

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  2. Alberto Aliaga Verdugo says:

    Completamente de acuerdo con el análisis realizado Fede, solo algunas apreciaciones:
    – El % que percibe el hospital por trabajar en el no es del 40%, puede variar desde 0% en algunos casos, 25% cómo caso más cercano e incluso en algunos hospitales los médicos están contratados con un fijo + variable en función de actividad.
    – La organización de Servicios entorno a Sociedades médicas no consiste simplemente en pagar un peaje del 10% (que en algunos casos es mayor y no puedo hablar por todos), es empleado para potenciar el equipo mediante publicidad, redes sociales, divulgación científica, ayudar a contratar personal administrativo propio que optimice las agendas de los médicos, compra de equipamiento médico y material de papelería corporativo, y la retribución de económica del jefe o coordinador del Servicio. Si todos estos aspectos debería costearlo el hospital, es otro discusión.
    Un abrazo.

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    1. admin says:

      Gracias por tu intervención. Por mor de la brevedad he tenido que resumir. No podía ser exhaustivo ni recoger todas las situaciones posible. Me ha amparado, eso sí – gracias a todos -, el Comité de Redacción del RICOMS, al que recurrí para respaldar la solvencia del texto. De acuerdo en que esto es mucho más complejo. No he querido entrar, por ejemplo, en el asunto del “falso autónomo” y otros vericuetos. La pretensión no es otra que sacar el tema a la palestra dado que la Privada tiene que dar mucho más de si. Y de otra manera.

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  3. Eugenio Fernández says:

    No se puede hacer mejor análisis. Gracias Federico.

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  4. Eva Gonzalez Caballero says:

    Muy bien descrito, rubrico el articulo punto por punto, basado en mi experiencia profesional. La mal llamada sanidad privada, no es mas
    que un sistema de cobertura alternativo “low cost”. La sanidad privada pura y dura, prácticamente no existe en España.

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    1. Marisa Rodríguez says:

      La sanidad privada si existe pero es muy cara hay que pagarlo todo de nuestro bolsillo.
      De la que estás hablando es la sanidad concertada, la peor elección

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