Una contestación al doctor Pérez de Llano

En fecha reciente, el mundo profesional se ha visto sobresaltado por las declaraciones del doctor Pérez de Llano, jefe de servicio de Neumología del HULA. En ellas (VER AQUÍ), entre otras cosas, se expone el exagerado victimismo profesional y cómo ciertas actitudes de muchos médicos respecto a sus derechos laborales y sociales pueden comprometer la asistencia sanitaria.
El asunto ha desatado una viva polémica en redes sociales, no exenta del intercambio de descalificaciones. Creo al respecto que estas cuestiones avanzan desde el respeto personal y profesional. Y, en segundo lugar, con la exposición razonada de argumentos.
El doctor Pérez de Llano expone con claridad lo que para él constituye la esencia irrenunciable de la profesión. Y que, centrados en las evidentes prioridades del ejercicio de la medicina, cualquier conflicto entre asistencia y derechos laborales debe resolverse a favor del primer elemento de la balanza. O tal se interpreta.
Normas, no exhortaciones morales
En este sentido, discrepo. En sociedades avanzadas, debemos regirnos por leyes y normativas y no por exhortaciones morales. Alabo el sentido profesional del doctor Pérez de Llano, pero me veo en el deber de recordarle que sus convicciones se le aplican solo a él. Son de índole personal. Le ruego, pues, que se abstenga a desacreditar – “victimistas”, “blandengues”, “absentistas”… – a aquellos que nos limitamos a hacer uso de nuestros derechos. Por constituir una falta de respeto intolerable hacia compañeros que, en lo demás, intentamos practicar un ejercicio profesional coherente y responsable (¿o es que un ejercicio coherente y responsable exige la autorrenuncia a los derechos?).
Derechos de los profesionales frente a los derechos de la población a la asistencia sanitaria
Le recuerdo, además, lo peligroso de uno de los asertos que ha subrayado en su reciente entrevista: “que ese derecho a los días libres, a vacaciones, libranzas, bajas, permisos de maternidad, paternidad, lactancia, cuidado de mayores…todo esto colisiona con otro derecho: el de los pacientes a ser atendidos”.
¿Se da cuenta de lo que dice usted en público? Pues poco más o menos que la organización asistencial del Sistema Público de Salud solo puede realizarse prescindiendo de la normativa laboral para un sector concreto: el de la profesión médica. Y que con tantos médicos disfrutando de los derechos del común, no hay quien garantice los derechos de la población a la asistencia sanitaria. Y vincula todo ello a un sentido personal de la profesión que, caso de ser contravenido, se expone a la pública descalificación (“se equivocó usted de profesión, amigo”).
Propuesta
Pero yo no voy a descalificarle. Supongo su compromiso personal (no lo conozco personalmente). Tan solo me limito a exponer mi discrepancia. Y le propongo que dirija sus escritos a la instancias de la administración sanitaria. Exponiendo con claridad lo que viene diciendo: que, con la normativa vigente, no hay responsable que organice la asistencia sanitaria. Pero sin descalificar – le ruego, una vez más – a los que nos consideramos ciudadanos antes que profesionales y nos limitamos, por tanto, a acogernos a la normativa. De un modo tan estricto como los procedimientos de la agencia tributaria. Igual para todos. Un respetuoso saludo.
Firmado: doctor Federico Relimpio (@frelimpio), médico y escritor.
