
Haz clic aquí para acceder al estudio completo: JAMA Health Forum. 2024;5(10):e243383. doi:10.1001/jamahealthforum.2024.3383
Introducción
¡Hola amigos! Hoy os voy a resumir un interesante artículo recién salido del JAMA abordando una cuestión que hasta ahora me parecía inabordable para el método científico: el «altruismo médico» (si ello existe y si puede ser medido) y, más importante aun, su relación con los resultados en salud y en gestión clínica (y por tanto en costes sanitarios).
De todos es conocido el complejo mundo contemporáneo de los terribles costes sanitarios, y de cómo tantos sistemas y organizaciones a través de todo el mundo han intentando incentivar de distintas maneras que el médico recorte costes. Este se ve con frecuencia confrontado entre su propio interés (recortar para conseguir incentivos) o el del paciente (no priorizar el incentivo profesional, si hay un beneficio ostensible para el paciente). Se trata de dilemas tóxicos, tan frecuentes en la práctica clínica.
La tesis de los investigadores es que, en este péndulo, el altruismo del médico (poner en primer lugar al paciente) es crucial e inherente a la profesión. Y la hipótesis del estudio que presento es que los pacientes de los médicos «altruistas» se benefician de una mejor calidad de cuidados y de menores costes asociados.
Métodos
Invito a los interesados a bucear en las profundidades del método. A fin de cuentas, uno creía que eso del «altruismo» no podía medirse. Pues sí que se puede (también se se puede discutir si el procedimiento nos vale o no). Se basa en una entrevista de unos quince minutos al facultativo en cuestión donde se le pregunta acerca de una serie de decisiones que, al final, redundan en la inversión de determinadas cantidades de dinero, bien para el profesional o, alternativamente, para el paciente.
El estudio fue realizado entre octubre 2018 y noviembre del 2019. Se efectuó sobre todo entre médicos de Atención Primaria, Medicina Interna y cardiólogos. Se reclutaron así 250 médicos, y el sistema antes mencionado permitió clasificar a 45 como «altruistas». La variable independiente fue, por tanto, el «altruismo». Como variables dependientes, se consideró la calidad de asistencia y el gasto. Como variable de calidad se valoró la existencia de ingresos hospitalarios o visita a las urgencias en pacientes susceptibles de atención ambulatoria. Los detalles pueden consultarse en el link del trabajo original.
Resultados
Resumo. Ajustando por las características del paciente, del médico y de la práctica, los pacientes de médicos altruistas tenían una menor probabilidad de cualquier ingreso hospitalario potencialmente evitable (odds ratio [OR], 0,60; IC del 95 %, 0,38-0,97; P = 0,03) y cualquier visita a urgencias potencialmente evitable (OR, 0,64; IC, 0,43-0,94; p = = 0,02). El gasto ajustado fue un 9,26% menor (IC del 95%, −16,24% a −2,27%; P = .01).
Conclusiones
Para mí, antes de cualquier conclusión obvia, la más importante es que comportamientos complejos en la práctica médica (como el «altruismo» que nos ocupa) son susceptibles de medida y observación. De conocimiento científico, vaya. Ello abre un melón importante en la perspectiva general de RRHH en Sistemas Sanitarios en general, y en la profesión médica en particular. El laberinto de motivaciones médicas deja, por tanto, de ser una «caja negra» para aportar material medible con que fabricar políticas sanitarias. En una época en que hacen falta. Mucha falta.
Lo segundo es que el altruismo existe (ya le quito las comillas), se puede medir (insisto) y repercute en la práctica médica. Los profesionales identificables como altruistas tienen prácticas con ventajas ostensibles para el paciente (menos ingresos y necesidad de acudir a urgencias) y para el sistema asegurador (menos costes).
La tercera es para reiterar el clásico «last, but not least» de los anglosajones (por último, y no con menos importancia): (cito textual y traduzco) «los diseñadores de políticas sanitarias y gestores de hospitales, consultorios médicos y facultades de medicina tal vez quieran considerar la creación de incentivos, estructuras organizativas y culturas que puedan aumentar, o al menos no disminuir, el altruismo de los médicos».
Como cualquiera de los lectores de este blog sabe a la perfección, llevo más de una década insistiendo en este último punto. La gestión clínica moderna ha convertido la práctica médica en un taylorismo asfixiante y desmoralizador. Un elemento clave para explicar el «burnout» que nos persigue y socava el funcionamiento de las instituciones sanitarias. El estudio actual demuestra que la actitud solidaria del médico existe, que impacta de forma positiva en su actividad y que, por tanto, puede y debe ser incentivada mediante una nueva política de RRHH en medicina clínica.
Firmado: doctor Federico Relimpio (Endocrinología) (@frelimpio), médico y escritor.
