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La Teta y la Guardia

Hola Gloria;
Déjate de coñas marineras y suspende la reu… Sí, esa que tienes sobre participación ciudadana en la celebración de fiestas locales en recinto hospitalario. Que bajes a tierra, tía, que tenemos cosas más graves… Que me escuches. Que si no te has enterado… ¿Que no? Me lo imaginaba. Tú, como todos los jefes, en la luna de Valencia, por los cerros de Úbeda, tocando la lira mientras se quema Roma.
Bueno, a lo que voy, guapa: que se me ha presentao a la guardia la Paqui con el nene. Sí… Lo que oyes… No, ahora no mires para otro lado. Lo que te estoy diciendo: la Paqui, parida hace siete meses, con los tetones como dos camiones, el carrito niño chico y todos los abalorios…  Ya está de alta, como toda hija de vecina… Que no, Gloria, que te dejes de coñas, que tiene al Rubén pegao a la teta, y la Paqui encantá de la vida, que no se lo quita ni pa ducharse, como quien dice… Pero tía, no seas hipócrita… ¿No has dado todas las charlas habidas y por haber de lactancia materna y de conciliación? Tú me dices ahora qué hago con el cuadrante. Sí, ya me lo dices… ¿La Paqui? La guardia entera con el niño encima: de la teta a la cunita de viaje, y de la cunita de viaje a la teta. Que no te veas la que se ha liado a primera hora, que las enfermeras encantadas, que venga a darle consejos, ha venido a verla todo Dios, que qué niño más mono, que si te coge bien el pecho, que a quién se parece, que si te duerme, que si te hace daño, que si te voy a recomendar una cremita para las grietas del pezón. Y lo mejor, las pacientes, venga a darle recomendaciones: no se mueva usted, doctora, que ya me acerco yo, usted no se levante del sitio, que debe estar molesta, que si mejor lo pone usted de lado, que así duerme mejor, el angelito, que si los gases los echa mejor así o asao… Y el silencio, Gloria. No he escuchado un silencio así en todos mis días de guardia, que esto siempre es un gallinero, una casa de locos, todas las mujeres pegando gritos. De repente, no chillaba ni una, Gloria, todas las auxiliares con el índice en la boca, dos metros antes de que la gente entrara por la puerta: que la doctora se trajo al bebé, que se enteró de que la diputada se lo llevó al Congreso, que a partir de ahora se puede, que los bebés tienen que estar con las mamás, que no hay que interrumpir lactancia. Que tienes que verlo, Gloria: los celadores de puntillas, los familiares más callados que en misa, que aquello parecía el portal de Belén, que de trauma venían los resis de Ecuador, como los pastorcitos, a ver al niño Jesús, que solo faltaban los Reyes Magos de la Carmena: “y Gloria alelada en su despacho; por fin paz a los hombres de buena voluntad”.
Que me digas cómo, Glorita, que aquí somos casi todas mujeres, y muchas en edad de merecer. Visto el éxito de tus charlas, la teta está de moda: la salud y lo femenino. Y ahora, visto el ejemplo, todas a dar el pecho al curro… Así que ya puedes pegar un portazo en el pabellón de gobierno, que en el maternal son unas pocas: a cambiar turnos, ensanchar puertas y contratar a cuatro más. Quebraros bien esa cabeza que nada más que sirve para poner objetivos de gestión porculizantes. Y acabar con esa putada de doblar turno por las treinta y siete horas y media que se inventó la Montero, si no quieres que las mamás se nos vengan a vivir con sus retoños, que esto se nos va a poner como la casa cuna.

@frelimpio

5 thoughts on “La Teta y la Guardia

  1. Anónimo says:

    Evidentemente, lo ideal sería disponer de permisos de maternidad largos, incluso más largos que los de los nórdicos. Y de paternidad, ¿o los padres no debemos colaborar en esos momentos en que, entre tomas, pañales sucios y cólicos, es imposible juntar dos horas de sueño ininterrumpido?
    Pero será mejor volver al mundo real: no hay dinero ni voluntad de prolongar esos permisos. Y lo que es peor, el mundo es cruel con las mujeres, porque incluso en el caso de que encontrásemos un lago de petróleo debajo de Móstoles y fuésemos ricos de golpe para permitir bajas prolongadas por maternidad, la mujer que desaparece de su puesto de trabajo durante un año o más si encadena varios embarazos en inevitablemente postergada en todas las promociones: no se pensará en ella para coordinadora de tal o cual unidad o proyecto, no llegará a jefa de sección, otros con menos méritos y más "constancia" le adelantarán en el ascenso a profesor si el hospital es universitario, no se contará con ella para la docencia de residentes… Por desgracia parece que el mundo obliga a la mujer a elegir entre ser profesional de éxito o madre. A mí que soy varón no me lo piden. Aunque sí es verdad que no tengo la simpatía de mi jefe al colocar mi trabajo y el "progreso" de mi servicio muy por detrás de mi vida familiar. Mi mujer y mi hijo siempre serán lo primero, y parece que esa "falta de ambición" no es bien vista. Pero ni de lejos lo que sufren muchas compañeras. Basta con ver la opinión de los líderes de la patronal (féminas incluidas) sobre el "problema" que les supone contratar a mujeres en edad fértil para la prosperidad de sus negocios.
    Por eso mencionaba la guardería como una solución de compromiso, un parche. Algo que permitiría a la madre mantener la lactancia con una mínima flexibilidad en el puesto de trabajo, que le permitiesen esa media hora o tres cuartos para ir a dar el pecho a la guardería localizada en el mismo centro de trabajo. Algo imposible si la guardería está a diez paradas de metro y dos transbordos del hospital.

  2. Federico Relimpio says:

    El debate puede tomarse así, y de otro modo. Primero, no es ya de rentabilidad, sino de la lactancia materna como bien a promover, como salud pública. Y, por tanto, que mamá mejor que guarde, la pague quien la pague. Por tanto, dar opciones en libertad y promover salud y teta. La que quiera, a su casa con su nene y a prolongar permiso. La que quiera, al curro con la teta, y a flexibilizar. Y la que no, lo que usted propone, guarde y variantes. Pero a proteger natalidad, teta, mami, conciliación y que tener familia no sea un infierno

  3. Anónimo says:

    Sin llegar a ese hipotético circo, ¿no sería más rentable para todos, ya que los hospitales son empresas grandes, con mucho personal femenino y en edad fértil, ofrecer la posibilidad de tener guardería anexa al hospital? Yo lo he visto en hospitales del Reino Unido, por ejemplo, en alguno de nuestro país y en otros departamentos públicos como las Universidades. Así yo podría llegar a las 8, dejar a mi hijo en la guardería, irme a trabajar, estar cerca si sucede cualquier cosa… Y no pido que sea gratuita, por supuesto. Pero nos facilitaría la conciliación. No quiero pensar en la cantidad de compañeras que son madres solteras o han pasado por un divorcio con niños pequeños que están obligadas a hacer turnos de tarde y noche y no pueden pedir reducción de jornada porque lo mismo son personal eventual, o simplemente si reduces más el sueldo de una celadora o auxiliar no da ni para pipas. Sólo les queda pagar a alguien para que les cuide a su bebé (con lo cual, lo comido por lo servido) o abusar de los abuelos, si están a mano. Ahora eso sí, desde los gobiernos espantados porque la población envejece y no nacen niños, mientras la (ex)ministra de Sanidad comenta en una entrevista que el mejor momento del día es cuando ve al servicio vestir a sus niños… Supongo que para que luego el chófer los lleve a un colegio pijo en ese Jaguar que no sabía que tenía en el garaje. Así también concilio yo.

  4. Anónimo says:

    por no comentar el ambiente tan favorable que supone el estar el bebe en un hospital, o como en alguna foto subida por la mama, con el bebe mamando bajo la camiseta que identifica a su madre como medico ( para publicitar la lactancia y la conciliación laboral en las sanitarias). Espero que fuera al principio de su jornada, recién puesta, porque sino, las vacunas pueden sobrarle a quien se expone de manera repetida a agentes infeccioso gracias a que mama, tras atender a pacientes variopintos, me da el pecho bajo un caldo de cultivo espectacular. Y encima, propone que quien no lo entienda "se la haga mirar", que país …Aunque seguro, que algún afín al sistema te recuerda que puedes pedirte una reducción de jornada (y de sueldo) para que concilies, que yo ya lo he hecho, y mi relación con el director de mi unidad es todo paz y armonía, por no hablar de mi economía ( para quien no sepa leer entre líneas, es completamente irónico).

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