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Hartas, “Las Mejores Manos”

“En las Mejores Manos”, reza el cartel. Y se quedan tan panchos, los de la Junta de Andalucía, al anunciar a sus médicos.

Como si fuera el gobierno de España y dijera “en nuestros tanques, la mejor puntería”. Imagínense: “nuestros buques no hacen agua”. O, mejor todavía: “la Guardia Civil no trafica con droga”. O, tirando por lo autonómico: “nuestros maestros enseñan a leer, oiga”.

Que tiene bemoles, la gente esta. No solo malversa o prevarica – presuntamente -, sino que se ponen la medalla de otros. La medalla que todo el mundo da por supuesta, por si fuera poco. Que ya se sabe que, cuando uno se pone muy malo, allá que se planta en la puerta de urgencias del Hospital General más próximo del Sistema Público. Pero no de ahora, sino desde hace mucho. Mucho antes de Felipe González, por cierto. Que no fuisteis vosotros los inventores del seguro.

“Las mejores manos”, como si fuera mérito vuestro. Hay que tener cara. Las manos, machacaítas con el contrato basura y, luego, a grito pelao. Lo vuestro es desfachatez, ya digo. Poca vergüenza, que se dice en mi tierra. La cara se os tenía que caer, roja como la grana, que sois los que peor pagáis de España, y ahora venís con lo de “las mejores manos” para retenerle tres votos a Susana y seguir trincando.

Hacedme un favor, ya que aireáis “las mejores manos”. Ya que son las mejores – en eso estamos de acuerdo -, dejadlas en paz de una pajolera vez. Dejadlas trabajar y meteros vuestras presiones donde os quepan. Decid a vuestros capataces que dejen de apretarles los callos y que lo de “las mejores manos” también vale para ellos, para que le den a su gente una palmadita en la espalda de vez en cuando, y para que se ahorren una voz o un comentario desfavorable. Ya vienen sobrando por Hospitales y Centros de Salud, ¿no os parece?

Y vosotros, por favor, haced la propaganda electoral con otras cosas. Con la Atención Primaria como la tenéis y las urgencias como están, no está la cosa como para estar todo el día dando la tabarra. Que si nuevos medicamentos para la diabetes – que serán o no, pero dentro de diez años –, parches para medir el azúcar a cuatro chavales – estupendo, sí, pero solo a cuatro chavales -, unidades de referencia regionales y otras cosas que son noticias a celebrar, sin lugar a dudas, pero una gota en una marea negra de listas de espera y terribles deficiencias.

Si Susana está asustada y quiere elecciones anticipadas, que haga la propaganda electoral con otra cosa. A “las mejores manos” las deja tranquilas, sin darles la monserga. Preferimos privada tranquilidad que pública alabanza, si esta va acompañada del porculo habitual.

Y sí, hablo en nombre propio. Que me desmienta el que sea. Pero es que estoy tan harto de vosotros…

Federico RelimpioDe K.O.L. Líder de Opinión:

En resumen, un libro sublime, una pequeña joya muy recomendable para cualquier médico. Debería ser de lectura obligatoria en las Facultades de Medicina.”   Mónica Lalanda (@mlalanda) (picar aquí)

 

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10 thoughts on “Hartas, “Las Mejores Manos”

  1. Manuel says:

    Cuando ya la denuncia tras denuncia no sirve de nada¿qué hacer?.cuando ya la palabra no tiene fuerza …..¿hay algo que sirva?

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    1. admin says:

      Tranquilo. El muro de Berlín cayó y Franco se murió. Y ambos parecían eternos. Y también, Fidel Castro.

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    2. Dr. Hell says:

      Dejar caer el sistema. A base de pura medicina defensiva. A base de lex artis y a golpe de evidencia irrefutable. Y a golpe de ley en la mano.

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      1. admin says:

        La medicina defensiva no es una práctica deliberada. Es una realidad. Consecuencia de ciertas circunstancias sociales y económicas. Nace en los Estados Unidos, por la litigiosidad. Pero allí tenía una lógica: la medicina es muy cara, y los profesionales cobran mucho. El cine y las series nos traen el fenómeno; lo importamos, poco a poco. Pero aquí, el fenómeno recae sobre un campo muy diferente: es una medicina “social”, sustancialmente más barata, y el médico es un pobre diablo. Se trata de un proceso largo y costoso, que le arruina la vida profesional al que sea. Y la vida personal, de paso. El efecto son los mil compañeros que miramos, espantados, el efecto, y pensamos, mañana podría ser yo, y este que entra el denunciante. La práctica basada en el miedo potencial a la denuncia. Práctica tóxica y cara, muy cara, basada en unos “por si acaso”, que terminarán con las bondades de un sistema que, comparativamente, era “bueno, bonito y barato”. Hecho sobre el sacrificio de unos cuantos, pero “bueno, bonito y barato”.

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  2. ppcam says:

    ,,,,,eso si, publicidad para su autobombo TODA!!…pero a la hora de votar la equiparación de sueldos con las otras autonomías, PSOE vota NO ( y los Ciudadans, callan, otorgan y se abstienen)

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    1. admin says:

      Tiempo tenemos para recordárselo. Cada vez que renueven el autobombo o la propaganda institucional.

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  3. Dr. Hell says:

    De manos callosas. Agrietadas, con heridas regadas con sal por la gracia del comisario político. De manos con grilletes, de manos cansadas, de manos a las que se les dá un hipócrita apretón cuando conviene. Manos jóvenes, manos curtidas, manos que desean ayudar… Y que son pisoteadas de manera inmisericorde.

    Cuídese el cortijo del momento en que las manos dejen el fonendo y el bisturí y empuñen todo el poder que tienen.

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    1. admin says:

      Cuídese. Y estamos en ello. Porque mecanismos hay. dr. Hell… ¡Vaya si los hay!

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  4. Manuel says:

    Las mejores manos,pero atadas .El microscopio de “papel”,el “gran hermano” del SAS,han conseguido que nuestras manos ya solo se quieran relajar con un horizonte próximo :la jubilación en cuanto antes.

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