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Errores que he cometido…

Errores que he cometido… Y los que seguiré cometiendo, claro. Me dijeron: “estudia, las notas, el expediente”. Flexo, codos y memoria. Y abajo en la calle discurría la vida. Pues yo me lo creí, miren ustedes. Me salió medio bien, como muchas cosas en la vida. El vaso medio lleno: soy funcionario y tengo trabajo fijo. Un bien escaso en los tiempos que corren. En vacas gordas, un albañil sin especializar me igualaba el sueldo – tras seis años de licenciatura, superar el M.I.R., cuatro años de mano de obra barata y once de interinidad -. En vacas flacas soy carne de cañón para los recortes y calladito, que eres un privilegiado. Tienes trabajo fijo.

Curioso país éste. Y, particularmente, curiosa comunidad autónoma. Alguien dejó ahí, en una cenicero, la idea de que estudiar es un placer. Vamos, que si yo pasaba los mejores años de mi vida memorizando enzimas, músculos, huesos, nervios, enfermedades de nombre impronunciable y una lista de fármacos inabarcable por la guía telefónica, sí mis compañeros de tantos años fueron el flexo y los apuntes mientras el chavalerío brioso disfrutaba de la calle y de sus jóvenes años, si yo pasaba horas enteras en masificadas aulas y soporíferas lecciones de pésima calidad docente, tenía que salir al final por Joan Báez: “Gracias a la vida… que me ha dado tanto…”· Segunda idea infundida sagazmente al colectivo: se ejerce la Medicina por vocación, hacerlo es un placer, pura recompensa. Vamos, que me puedes levantar la voz, insultar, empujar, tenerme en la precariedad, pagarme poco y otras cosas más, que al fin tengo que salir de nuevo por Joan Báez. Que afortunado soy que he estudiado una hermosa profesión y la ejerzo. Debe ser que soy un quejica irrefrenable. Necesito una reeducación a lo Mao. Ahora que tengo una amplia mayoría de izquierdas en esta región en la que nací y vivo, igual pido destino en Marinaleda. Falta me hace. Es más, me es urgente. A ver si me entero de una pajolera vez.

Decía al principio eso de errores que comete uno. Y lo digo porque mi vida pudo ser diferente. Muchos que me conocen dicen que soy un poco ingenuo. Tal vez me tengan lástima y no me dicen a las claras que soy un completo gilipollas. No se preocupen de escribírmelo abajo, que ya lo hago yo, y en negrita. Dos errores: en el 82, estudiar Medicina. Porque podría haber cogido algo más liviano, de dos-tres años, con informática e inglés y, sobre todo, apuntarme a la UGT y al PSOE. Hubiera vivido la calle. Como ellos, como los que nos gobiernan. Ahora, el recuerdo del flexo y los apuntes me atormentan. De haberme olido las cosas medio bien, de haber tenido quien me orientara correctamente, otra cosa sería de mis huesos y no le estaría a usted aburriendo con esta estúpida lamentela… ¿Verdad? Y no aspiro a mandar. Aspiro a un carguillo intermedio, sin demasiada responsabilidad. Algo tranquilo. Ganaría lo mismo que hoy, más o menos. Pero hubiera vivido más y mejor. Y no vería ahora en el espejo un tío con cara de idiota.

El segundo error: en el 89, quedarme en España. O al menos, en Andalucía. Conecta con mi sempiterna ingenuidad: el creer que podían cambiar las cosas. Que Europa nos podía hacer cambiar. Toda mujer enamorada cree inicialmente poder cambiar vicios de origen de un novio de carácter oscuro. No señor, el francés es chovinista y le gustan las huelgas, el alemán suele ser organizado, disciplinado y pelín soso, caótico el italiano, aunque por contra, divertido – y según parece, infiel por naturaleza -. Y el británico insular, monárquico, imperial y tradicional. Nosotros, como somos, que no me atrevo ni a insinuarlo. Pero del andaluz sí digo algo, ya que hoy me expatrio interiormente. Llevan razón Amparo Rubiales y Concha Caballero: esta es una tierra de izquierdas. No lo intenten más los del PP, que no sale. Antes sale el mismo Fidel a sus ochenta y tantos. Ésta es tierra de izquierdas, y eso no cambia. Que puede que sea mejor así, que no entro. Que forma parte de su denominación de origen. Nos gusta la igualdad, que es un valor. Lo de la fraternidad es más difuso. Lo de la libertad es depende. Era más fácil decirlo contra Franco o ahora en Cuba, contra el yanki. Dice Tony Judt que la socialdemocracia sufría una esquizofrenia inherente. Nosotros no somos autoritarios […] Pero hoy esa retórica es incoherente […] En la Europa de hoy los socialdemócratas no tienen nada distintivo que ofrecer […] El problema actual no radica en la política socialdemócrata, sino en su lenguaje agotado (“Algo Va Mal”, 2010). En fin, en cualquier caso, Tony Judt no analiza la socialdemocracia versión mediterránea.

Y vuelvo a lo de antes. Vivo en una tierra que apostó firme por la Igualdad. Y por encima de ello, por el Igualitarismo. Y lo mejor todo es que acepto que todo ello sea lo adecuado y lo aceptable. Que el marciano soy yo, después de todo. Tal y como le pasara a la reina de Inglaterra en la excelente película “La Reina” (The Queen), protagonizada por una formidable Helen Mirren, probablemente pertenezco a otra época, y ya los meritócratas como Mercedes Alaya o yo carezcamos de sentido. O carezcamos de sentido aquí, claro.

Termino, que ya aburro. Lectura final y conclusión: soy yo el equivocado. Me equivoqué de planeta o recibí las influencias erróneas. Pido sólo una cosa, particularmente a mis superiores: apártenme sin estrépito al desván de las cosas viejas y – sobre todo – no pidan a este abuelo esfuerzos extraordinarios. Tiene los nervios delicados.


https://twitter.com/#!/frelimpio 

9 thoughts on “Errores que he cometido…

  1. Federico says:

    Me da verdaderamente dolor causar influencia negativa en gente joven y con ilusiones. Yo también las tuve. Yo creí que las cosas podían cambiar. Me encontré un Sistema frío, cínico. hostil y lejano que va a acompañar al médico desde primero de Medicina hasta la jubilación. Que jamás reconocerá nada ni dará una palmadita en la espalda. Pero hay futuro. El problema es que nos lo tenemos que construir y hay que exigirlo, colectivamente. Gracias por el interés, José Luis, para ser de Barcelona, llevas dos apellidos muy andaluces y – sin connotaciones de ningún tipo – muy calés. Gracias y tampoco me eches demasiada cuenta.
    Federico Relimpio Astolfi

  2. Anónimo says:

    Hola, soy estudiante de quinto año de Medicina en Barcelona y me ha llamado enormemente la atención tu artículo. Seguramente coincide con el sentimiento de muchos y muchos médicos a los que he podido ir conociendo a lo largo de la carrera. Aunque alguno ama esta profesión quizás, desde su experiencia, no hubieran empezado este camino. No por una crisis vocacional sino por una confrontación entre las propias expectativas y la "cruda" realidad. Particularmente me preocupa llegar a esto, pero quisiera apuntar que ya que no has decidido ser constructor, banquero, político-sindicalista, o cualquier otro tipo de profesión desvergonzada; puedes unirte al resto de trabajadores que más que trabajadores son no-parados. Casi todos ellos están tan desesperanzados como tu… Sólo decirte que aun existen personas que como yo, admiran y respetan el esfuerzo de personas como tu.
    José Luis Heredia Cruz.

  3. Jose Luis. Estepona says:

    Excelente artículo que refleja la realidad de los médicos que nos consideramos verdaderamente enamorados de nuestra profesión y que sufrimos la cruda verdad andaluza

  4. Federico says:

    Gracias por el interés Antoni. Se trata de la frustración ante el poder de los ni-nis, tan presentes en el aparato de ciertos partidos, y que vienen a hacernos una mueca burlona a los que nos creímos la vieja historia del flexo, los codos, el inglés, las publicaciones y todo eso.

  5. antoni says:

    Animos. No es poco internet y nuestra imaginación. Entiendo tu frustación Federico, tantas veces vivida personalmente, y no solo en noches electorales , cuando en los sistemas políticos menos malos, se pueden canviar cosas. No es poco poder disponer de un medio como internet donde además de consuelo muchas veces encuentras interesantes reflexiones .
    Antoni Agustí.Olot

  6. Federico says:

    Gracias por el interés, Cristina. Tengo el ánimo triste esta noche. Llevas toda la razón. Ni siquiera escribo bien. Tal vez clame contra el igualitarismo a ultranza cuando la verdad es que expreso mi tristeza ante la convicción profunda de que por fin reina una versión maligna de la igualdad. Que igual da que trabajes, como que no. Que te esfuerces, como que no. Que votes, como que no. Todo da igual. Da la impresión de que es lo que nos ha gustado siempre, la igual..dá. Por eso le pusimos un ministerio con el Zapaterismo.

  7. cristina carralero says:

    Me ha impresionado tu entrada que has llamado con cierto cinismo tierno “Los errores que he cometido”, te comprendo casi perfectamente porque me encuentro en una situación idéntica a la tuya solo que proyectada especularmente, en resumen simétrica.

    También yo recuerdo esa sensación de primaveras, flexo y la vida bulliciosa por la calle, horas de estudio, oposiciones, trabajos eventuales de mayor o menor pelaje y puesto fijo.

    Quizá al nacer y vivir en la fría Castilla, me predispuso con mas facilidad a las horas de estudio, el ambiente no dejaba lugar a dudas, o estudias o trabajas, y si no encuentra nada emigras y punto, por eso mis paisanos ejercen sus profesiones y negocios por todos los lugares del mundo, y que conste que somos cuatro gatos y el 75% viejos.

    Los últimos tiempos nos han bamboleado de tal manera, que el que estudiaba y se preparaba era poco mas que tonto del culo, y estoy de acuerdo contigo que un año por la universidad o menos y un carnet del partido reinante según que zona, ha rentado mas que una consolidada profesionalidad, que se lo digan algún/a político/a en activo.

    Pero no es la “igualdad” lo que repudias, si lo analizas te darás cuenta que en lo que estas en contra, es del caciquismo, el nepostimo, la falta de una verdadera igualdad de oportunidades, la falta de estímulos y de la ramplonería de igualarnos por debajo.

    En la Comunidad en que vivo llevamos 25 años con un partido cada vez más hegemónico, en las últimas elecciones autonómicas se reforzó aún mas, con la única virtud de ser discreto a tenor de los escandalazos de otras comunidades, del mismo color político o diferente me da igual. En la practica gozamos de partido e ideología única sin esperanza de alguna débil renovación que erradica grandes vicios adquiridos con el poder, no se a que se dedica la oposición pero ni se la ve ni se la espera, yo también he pensado que tendría que haber cambiado de Comunidad o de país, pero después de leerte pienso que es igual, como decía Kavafis por mucho que huyamos siempre nos llevaremos la ciudad y sus vicios

    Porque es esa la cuestión, la profesionalización de la política, su crecimiento desmesurado en Comunidades, Ayuntamientos, Diputaciones, Consejos Comarcales Consejos Consultivos y demás órganos, la toma en rehén de la justicia, caso Garzón, por poner un ejemplo sangrante, su manejo clientelistico de la población sea PAC, PER, Instuctores lingüisticos, amaño de oposiciones de 3º o 4º nivel, para los mas tontos de sus seguidores, su legión de asesores pesebreros, y demás matrimonios con constructores, banqueros (un libro entero no bastaría para describir el robo de 150 años de ahorros comunitarios que eran las Cajas de Ahorro), la reducción a la nada de la libertad de prensa hasta el extremo que esta en vías de transformación-desaparición de la figura del periodista

    Resumo ¿Es esta la democracia que soñamos? Hemos llegado a un punto que lo mismo me da que me da lo mismo y eso que para hablar de no democracia habría que mirar a la Unión Europea, donde ese punto se les paso, y se han hecho expertos en derrumbar gobiernos, desobedientes con el neoliberalismo reinante.

    Solo nos queda Internet y nuestra imaginación

    Salud y anarquía

  8. josé javier says:

    Siempre nos quedan los paseos por la Sevilla de antaño, la barroca, la de las piedras…

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