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Canal Interno de Comunicación Institucional: una necesidad ineludible

Algo se va moviendo por las alturas. Parece que la ola de críticas contra DIRAYA ha cundido su efecto y por fin se ponen manos a la obra.

Para el que le coja de nuevo, DIRAYA es un programa inevitable para el trabajo en el Sistema Sanitario Público de Andalucía. Con sus defensores y sus detractores. Con flexibilidad, DIRAYA podría ir ya camino de ser una buena herramienta. Con arrogancia y «esto es lo que hay», una pieza más de lo que he llamado «medicina basada en el cabreo». Saludo, pues, que se decidan por fin cambiar las cosas. Aunque tuvo que organizarse el malestar para que se plantearan enmendar la plana.

Los cambios DIRAYA van en un pilotaje. Y, desgraciadamente, estoy en la institución donde se hace el pilotaje. Eso significa que todos los día va cambiando el programa. Imagínense.

Pero hoy no voy a despotricar más. Hoy quiero aportar. En el único sitio en el que puedo, por otra parte.

De otras entradas, saben que tengo un conocido directivo en una empresa energética, batallado en estas lides. Él sabe de cambios informáticos y de pilotajes. Y hay una cosa que todavía escapa a estos señores del SAS. Cosa que he puesto negro sobre blanco en otras entradas y que rescato, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

Cuando se hace un cambio informático, especialmente si éste afecta a muchos indios, y con más razón todavía si el indiecito en cuestión trata al público, el pilotaje no sólo debe ser limitado, sino estrechamente monitorizado y sometido a una cuidadosa vigilancia. Con un canal de comunicación abierto de abajo a arriba, fluido y amable. Para que reportemos de la menor incidencia en tiempo real y ésta sea corregida sobre la marcha, sin afectar el ritmo de la actividad. Imagínense si la actividad es clínico-asistencial.

En unos días, he tenido varias incidencias. No quiero aburrirles con los detalles. Ni siquiera sabía que estaba en un pilotaje. He hablado con otros compañeros, médicos y de otros estratos; tampoco lo sabían. Acostumbrados como estábamos al funcionamiento habitual de nuestra institución, hemos hecho lo de siempre: apañárnoslas de un modo u otro. O retrasar el problema. Ya la llamaremos. O ya le enviaremos la cita.

¿Qué ha faltado esta vez? ¿Qué ha faltado otra veces?

Lo que vengo diciendo por activa y por pasiva. Ha faltado algo que vendría a erradicar este tipo de posts de la faz de la tierra: UN CANAL INTERNO DE COMUNICACIÓN. Una autopista fluida, dentro de la institución, donde decirle a quien sea: «¡Valiente churro!» o «¡Cambia esto!» o «¡Demasiados clicks!» o «¡Hay que meter usuario y contraseña muchas veces!» o «¡Se cuelga el Sistema!»

Claro que una herramienta como ésa puede valer para muchas cosas más. De ahí puede venir un cambio verdadero del la estructura mental del Sistema. De Sistema dirigista a Sistema articulado, comunicado. Es como la Web 2.0, pero institucional y aplicada a las cosas del día a día. No sé, a mí me parece una buena idea. A ver a ustedes lo que les parece.

4 thoughts on “Canal Interno de Comunicación Institucional: una necesidad ineludible

  1. Federico Relimpio says:

    Justamente de eso va la entrada. De la necesidad de contar con el indio que caza búfalos en la pradera. Porque entonces ni se cazan búfalos y hasta perdemos frente al general Custer en Little Big Horn. Que hay que decir una vez y otra que no nos vamos a callar hasta que nos dejen los pocos minutos de que dispongamos para hacer medicina y no estar pendiente de una estúpida pantalla colgada. Y tenerlo que decir aquí, en abierto, porque nadie te escucha en el edificio Arena de la avenida de la Innovación – el nombre suena a cachondeo – tiene mandanga. En fin, que los indios, aquí reunidos, queremos decirle a Toro Sentado que con pencos cojos no hay quien cargue contra Custer. Que vaya él y sus pelotilleros. Los que le dicen que aquí todo va bien. ¡Pues no va bien! ¡A ver si sale de la tienda y se entera de una pajolera vez!

  2. Federico Relimpio says:

    Pues no te lo niego, anónimo. Me ha pillado blandito. Va para viejo uno. O es que quizás me estoy planteando un cambio transitorio de táctica, yo qué sé! Algo se nos tiene que ocurrir…

  3. Anónimo says:

    El DIRAYA CANAYA es de todo menos flexible. Porque NO SE CUENTA con el usuario forzoso del programita de marras para su desarrollo. Es simple: Una millonada gastada en un sistema que se va a la m… porque NI EXISTE NI EXISTIRÁ COMUNICACIÓN. No interesa, aunque debería. Porque probablemente dejaría al descubierto las miserias de este perro flaco, macilento y esquelético llamado SAS al que últimamente todo se le vuelven pulgas… Y al que quieren volver a poner a dieta forzosa. A ver cuanto aguanta el jamelgo la carga hasta reventar.

  4. Anónimo says:

    El DIRAYA es horroroso en cualquiera de sus variantes. Te veo contemplativo, loco.

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