Soy crítico con el sionismo – entendido como patria geográfica confesional del judaísmo -. Si ya en sus inicios fue una idea cuestionable, a la altura del tiempo se ha demostrado una experiencia catastrófica, y a los hechos me remito. En este momento muchos hebreos – de Israel y de la diáspora – están de acuerdo con este punto de vista. Instalado el laicismo en Occidente, relegado el hecho religioso a la esfera privada o

