Hace cuarenta y ocho horas, El País nos pretendía sorprender con una noticia que, a la vez, era reportaje express: una profesión, la médica, hecha precaria. La medicina española tiene cara de mujer joven, precaria y agobiada. Valiente novedad. O para espetarle a El País el viejo dicho: “¡A buenas horas, mangas verdes!”. Como diciéndole: “¿Ahora te inclinas sobre el problema?”. Dice mi correligionario y amigo Javi Padilla que no seamos corporativos ni nos rasguemos

