Category: Blog
Tres dosis de insulina rápida y una de retardada. El tratamiento de la diabetes se completa con «la inyección semanal» — el nombre no viene al caso — y dos tipos diferentes de pastillas, además de dos medicamentos para la tensión, uno para el colesterol, varias para su enfermedad coronaria, la medicación anticoagulante y el antidepresivo. La señora lleva años haciéndolo. Ella y miles como ella. Cada vez más pacientes saben lo que se


Gracias. Se me han saltado las lágrimas leyéndote. Yo soy una de esas de las que hablas en tu artículo. La primera médico en llegar todos los días al centro de salud, algunos días antes de que esté abierto, y casi cada día la última en irme, siempre, desde hace más de un año, después de que termine mi horario laboral. Triste, apresurada porque le voy fallando a mi familia que almuerza tarde a diario por esperarme, con sensación de trabajo mal hecho, angustiada por si he olvidado o se me ha pasado algo importante con algún paciente, y enumerando en mi cabeza las cosas pendientes que intentaré resolver por la tarde en mi casa o mañana a primera hora… Sintiendo que tengo que estudiar más, que no sé gestionar bien la consulta, que me he equivocado de profesión… Me he sentido identificada con todas las situaciones que relatas… Tristemente hasta lo de la invalidez y la prejubilación se me pasa por la cabeza desde hace unos meses . Y no soy una mujer triste ni nada de eso, no te vayas a creer; tengo 50 años, dos carreras en mi haber (una de ellas medicina, claro desde los 8 años tengo corazón de médico), ciclista federada, corredora aficionada, madre de una adolescente extraordinaria, senderista, lectora, interesada en el teatro, en la fotografía… Y muchas cosas más, ah! Y tengo un físico estupendo. Me siento contenta por todo. Pero desde hace un tiempo… Pienso que no sé cuánto tiempo más voy a poder soportar esta situación que vivo, en el trabajo, que de verdad me está convirtiendo en alguien desconocido para mí.
No me quiero extender, solo decirte que te agradezco que hayas dedicado un poco de tu tiempo a escribir sobre esto, que me ha llegado a través de un mensaje de WhatsApp del grupo del trabajo (que he abierto a las 10 de la noche de un viernes no fuera a ser la última actualización sobre protocolos covid o algo parecido) y que me ha hecho sentirme un poco menos sola aunque sea por un rato.
Nada más.
Muchas gracias.
Y salud!
Extiéndete. Este es tu sitio, tu casa. Solo decirte que el sentido que tiene todo lo que escrito es ser útil a compañeras como tú, dar sentido a un sentido, dar compañía a una lucha. Te dejo con el aria de André Chénier “La mamma morta” ( https://youtu.be/5oZi2fovnZQ en la versión de María Callas )
«Fue entonces, en mi dolor,
ese amor vino a mí.
Una voz llena de armonía dice:
«Debes vivir, ¡yo soy la vida misma!
Tu cielo está en mis ojos!
No estás sola.
Recogeré todas tus lágrimas
¡Yo caminaré contigo y te apoyaré!»
Un abrazo cordial
Y que esto te de ánimos
Federico Relimpio, compañero y escritor.