Reconozco que el titular me dejó sentado frente al ordenador, incapaz de reaccionar: «la Junta limitará a 30 Pacientes al Día para los médicos de familia».

Veamos, que esto es Andalucía y no Dinamarca. Durante décadas, pacientes y profesionales hemos padecido agendas de 40 a 60 o más actos médicos diarios en Atención Primaria. Por tanto, la noticia parece agua de mayo para una Sanidad Pública para la que me he atrevido a emplear los anglicismos low-cost (por el abuso del contrato basura) y low-quality (por el deterioro secundario a la masificación sistemática, especialmente en Primaria y Urgencias).

Tan bonito sonaba que enseguida pensé que se trataba de un bulo, de los muchos que corren a diario. Pero no: se trataba de un medio que verifica las fuentes. Y, en este caso, la fuente era autorizada: nada menos que el director general de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud, Diego Vargas. En el desarrollo de la noticia, el alto cargo adjuntó cifras: dinero y contratos. Me abstengo de aburrir al lector con los detalles. Voy directo a la reflexión.

Traspasada la euforia inicial, no pude evitar caer en el escepticismo. A estas alturas, sonrío ante la posibilidad de que a alguien se le ocurra la feliz idea de tildarme de nostálgico del antiguo «régimen sanitario de Andalucía». Dicho lo cual, afirmo que tan falso es que los de antes fueran unos inútiles de solemnidad, como que los de ahora sean capaces de hacer magia potagia con problemas de calado. Y me explico.

Llegamos a la situación actual por una dejadez gravísima de décadas que afecta a casi todas las Comunidades Autónomas, pero especialmente a la nuestra. Entre otras cosas, como consecuencia de repetir — boquilla melosa y facilona — que Atención Primaria es importantísima, pero no prestarle la menor atención. O hacerlo solo para intimidar a sus abnegados profesionales. Y, de este modo, llegamos a la tercera década del siglo con una población envejecida y cargada de enfermedades crónicas, medicada en exceso, con una clase política y directiva agobiando a nuestros médicos de Atención Primaria para que pongan orden en el caos sin darles apenas medios para trabajar. Sin dignarse siquiera a cubrirles las bajas o las vacaciones. A pura patada en la boca, vaya.

Que por andar uno escaso de tiempo, lo mandan al frente — es un decir — armado con un talonario de recetas, cuando lo más efectivo es un rato de charla con el paciente. Claro que a ver qué médico consigue un rato de charla con su gerente de distrito para trasladarle su opinión acerca de lo que es más efectivo. Con mucha suerte, conseguirá el remedio más efectivo en gestión sanitaria: la palmadita en la espalda. Y las gracias de no ganarse un bufido desmoralizante.

Me pregunto en qué estaría pensando Diego Vargas cuando soltó lo de treinta pacientes máximo en Atención Primaria, por más que la medida sea un sueño acariciado por largo tiempo. ¿Por dónde va a empezar a aplicarla? ¿Por los que están ahora en 50 ó 60 pacientes al día? ¿O por los que se ponen en 90 cuando la playa se atesta y el compañero se coge las vacaciones? ¿Con qué presupuesto cuenta para desdoblar las agendas y adaptarlas a los 30 diarios? ¿Duplicará el número de Centros de Salud? ¿Para dotarlos con qué médicos y qué enfermeros? ¿Los que están a punto de jubilarse por la excelente previsión de dos décadas de gestión de recursos humanos? ¿O invitará al regreso a los miles que tenemos en Europa por el uso y abuso del contrato basura, los sueldos raquíticos y el «trato exquisito»? ¿Acaso conoce Vargas el número de médicos que pidieron en 2019 la acreditación para marcharse al extranjero hartos de todo lo que llevo escrito en estas líneas? ¿Sabe el hombre que los gerentes de tantos lugares se las ven y se las desean para encontrar sustitutos para las bajas? ¿O planea hacer un «Barrio Adentro», como hicieron los venezolanos con médicos cubanos — considerados ya abiertamente mano de obra esclava —?

Una Sanidad como la nuestra requiere cambios estructurales, inversiones sustanciales en Atención Primaria con cerebro frío y un buen plan de recursos humanos. Hablar de 30 al día de máximo en Atención Primaria suena no bien, sino a música celestial: es como hablar de ternera de Ávila para una población hambrienta de minutos con su doctor. Pero no nos arrulle al oído con lo que ya sabemos, señor Vargas. Díganos cómo, dónde y en qué plazos, por favor. Explique, sobre todo, cómo abordará el colapso inminente de recursos humanos en la Sanidad Pública andaluza. De lo contrario, pensaremos que se trata de algo parecido a los sueldos a las amas de casa, que prometió en su día Carmen Hermosín. Por citarle un simple ejemplo.

Firmado:

Federico Relimpio

 

Federico Relimpio, médico y escritor

Twitter: @frelimpio

«Adiós a Rubén y a su Nuevo Orden. A sus vigilantes y sus chivatos. A sus colas repletas de gente famélica serpenteando por calles decrépitas. Y a tantas otras cosas…».

«Escapar del Paraíso»: novela en PAPEL y eBook por Federico Relimpio, página 329. LINK: bit.ly/2Xk78L5

Escapar del Paraíso