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Unidades de Gestión Clínica: Cuestionar el Cómo.

El quince de Julio hemos podido leer en El País Andalucía una Tribuna firmada por Tomás Gómez Cía y 338 frmas más exponiendo sus puntos de vista sobre la gestión clínica en general y lo que viene sucediendo últimamente en la comunidad autónoma de Andalucía al respecto de la presentación y posterior retirada del borrador de decreto que extendía y profundizaba las competencias de las Unidades de Gestión Clínica como columna vertebral de la Sanidad Pública de la comunidad.
Sin pretender ni poder dar una contestación extensa, y siendo ésta una matización a título individual más que otra cosa, me gustaría expresar que el disgusto con el decreto, del que sólo conocemos ciertas resonancias, viene por los matices y por nuestras experiencias previas. Nadie discute a estas alturas las bondades de la gestión clínica y de la implicación de los profesionales. En tal sentido, prácticamente podríamos dar por obvia la primera mitad de la tribuna del doctor Gómez Cía y 338 cofirmantes: nadie discute el qué. Sí nos cuestionamos, y mucho, el cómo. Y sobre todo como se ha venido desarrollando en nuestra querida comunidad.
Es de todos sabido que la selección de la dirección de las Unidades de Gestión Clínica se realiza en base a la sintonía y confianza – interprétese de modo libre – con las gerencias hospitalarias o de distrito de Atención Primaria correspondiente. Y que éstos son cargos de elevada sintonía y confianza – permítaseme la reiteración – con la gerencia del Servicio Andaluz de Salud. Es de todos sabido – y sigo reiterando – que la planificación anual de objetivos, prioridades e incentivos se establece centralizadamente a través de algo que se llama contrato programa y que se negocia en sucesivas ondas periféricas con gerencias hospitalarias o distritos de atención primaria y, posteriormente, con las distintas unidades de gestión clínica. El sistema está concebido para la ejecución. Y es singularmente eficaz, permítaseme decirlo. Poco margen queda para que la tímida voz del enfermero o del médico disconforme – o indignado – con esto o con aquello suba en la escala y llegue a ciertos órganos de decisión.
Es por ello que a algunos la confección de un decreto que fortalece, profundiza y extiende los poderes de una persona puesta a dedo, con capacidad de trasladarte, quitarte o ponerte incentivos casi sin darte explicaciones, meterte en un despacho en una encerrona a decirte de todo y negarte lo evidente, y veinte más que no cuento para no aburrir, es algo que nos poner un poco de los nervios. Sin querer cuestionar en absoluto la idea de la gestión clínica. Ni ligarla para nada con lo de la privatización parcial del sistema. 
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1 thought on “Unidades de Gestión Clínica: Cuestionar el Cómo.

  1. epiriz says:

    Otra idea: podemos echarle narices, como el amigo Enrique Gavilan que ha renunciado a firmar e dichoso contrato programa renunciando a sustanciosos incentivos por permanecer fiel a si mismo (citado en Medico Critico)http://medicocritico.blogspot.com/2011/07/firmando-con-tachones-sobre-eticas.html

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