Mujer, cincuenta y muchos. Docente veterana de secundaria. Su discurso atropellado evidenciaba nerviosismo, angustia casi. La desesperación de la que ve venir el tsunami desde la orilla de las aulas, y no puede hacer nada por impedirlo. Ni siquiera por huir a tiempo. Ahí está, inerme, a lo que suceda. A lo que le suceda.             La enseñante me describía las condiciones reales de la docencia en un IES tipo de la corona metropolitana de…