fbpx

Gorrillas sin Gorra: Vivir de Gorra

Señor Zoido;

El otro día le hacía llegar una serie de sugerencias acerca de como mejorar la vida del común de los mortales en el largo y cálido verano en la tórrida ciudad que usted gobierna. Hoy le traigo a colación un problema vergonzoso, y se lo ilustro con unas fotos que acabo de sacar desde mi azotea.

No sé si será usted del Sevilla o del Betis. O si le gusta el fútbol. O la pesca submarina. Me da igual, que me da lo mismo. A muchos de sus conciudadanos sí les gusta el fútbol, y reparten sus lealtades entre Nervión y el final de la Palmera. A ellos, mis respetos y mis condolencias por estar con tanta frecuencia en manos de tantos sinvergüenzas. Pero me voy del tema.

De ir a ver el Sevilla no tengo ni idea. No soy de Nervión, ni voy con frecuencia. Pero soy de Bami – se lo dije en el post anterior – y sé lo que sufren los pobres béticos – afición entregada, donde la haya – por ir a vibrar con sus colores. Hasta ahí, lo normal. Y a partir de aquí, el tercer mundo, don Juan Ignacio. La Cosa Nostra. Lo que yo vi hoy en vivo y en directo. Y dejo constancia para que lo vea usted, para que lo vea todo el mundo. Porque esto no es una ciudad, es un pueblo perdido del Lejano Oeste. O del Oriente Medio, que está más en boga.

Respondo de las fotos porque las he tomado yo mismo hace unos minutos. Día 8 de marzo. A estas horas, el Betis va ganando 1:0 al Valladolid.

Primer paso: dominio del territorio. Expulsión de la competencia. Ahí lo puede ver usted. No hay para todos y no está claro a quién se tiene que pagar. Así que se imponen ciertos códigos no escritos, basados en la fuerza mayor, en el insulto y en las leyes de este micro-hampa – si fuera hampa normal, ya habría muertos – en las que uno o varios son expulsados para que el o los vencedores disfruten del caladero. Vea usted algo curioso: la presa o la víctima espera atentamente que sus acreedores – por llamarles de algún modo – diluciden quién tiene el derecho a cobrar. Y ahí está, tan tranquilo a la espera. No se irá hasta pagar lo debido. Y ahí voy al segundo elemento.

Segundo elemento: aceptación por parte de la víctima de lo inevitable del chantaje. Y ahí no hago más que darle vueltas al asunto desde hace más de una década: ¿Por qué pagamos? Mire al ciudadano del jersey verde. Seguro que se le pone peor cara al pagar a Hacienda, que es su segura obligación. Pero un elemento tan reciente en el paisaje urbano como el gorrilla – por cierto, que ya ni gorra usan -… ¿Cómo se nos han hecho tan indiscutibles? Vean en la foto y en las sucesivas el ambiente palermitano o marsellés creado en torno al simple hecho de aparcar un coche. ¿No diría alguien que se trata del menudeo de droga? Nos hemos rendido colectivamente al hecho de que al lado de un hueco de aparcamiento hay un tipo al que sí o sí hay que darle algo… ¿Por qué? Si el tipo no nos busca el hueco y no permanece ahí cuidando nada. Y en el hipotético caso de que se quedara como un perro guardián, caso de venir un caco a abrirnos el coche… ¿Creen que le echaría narices para defenderlo? Antes de llegar a mis conclusiones, quiero llegar al tercer elemento:

Tercer elemento: carácter local – casi exclusivamente sevillano – de esta forma de explotación. Y ahí voy a admitir opiniones. Lo que usted quiera. Faltaría más. Pero que esto del gorrilla no se ve ni en Madrid, ni en Barcelona ni en Toledo. Que vienen los de fuera y se echan las manos a la cabeza. Esto no hay quien lo entienda Despeñaperros arriba, señor Zoido, y es algo vergonzoso. Con esto no quiero decir que los suba usted a un vagón de tren y los gasee, entiéndaseme bien. Quiero decir que – a buena distancia – esto es como cuando hace cuarenta años veíamos a los padres o abuelos mendigando con los niños con a la puerta de la iglesia. Mire, mis amigos de Badajoz – gentes que socioeconómica andan como nosotros, más o menos – no entienden el fenómeno. Y no le faltan parados. Ni minorías étnicas. Ni problemas sociales. Pero de ahí a fijarle uno al vecino un impuesto por su cuenta y riesgo, va un camino. Y un camino mucho más largo y sorprendente va a que toda una ciudadanía lo acepte sin rechistar. Porque mire las fotos. Sin rechistar, sin decir ni mu. Se paga a tocateja. Esto es lo que hay. Es el balido ibérico o el pesebrismo andaluz. Sólo que ni siquiera ha salido publicado en el BOJA. 
Conclusión: que no sé por qué demonios me ha dado por escribirle a usted, don Juan Ignacio. Debe ser el cortocircuito español, que el gobierno tiene la culpa de todo y tiene que redimirnos de nuestros males, obligatoriamente. Idioteces celtibéricas. Tenemos lo que nos merecemos y si padecemos chantajes es porque nos da la gana. Porque para no pagar – no teniendo por qué – sólo basta decir que no. Que se nos metió en la cabeza en esta bendita tierra de pobreza y paro que la pobreza y el paro son culpa de cada uno de los que no la padecen, o la padecen en menor grado. Y que en este síndrome de la Giralda – perdón, de Estocolmo -, viene uno con una pinta regular a ponerte la mano por lo que sea, y tú vas y te sientes culpable por ser dueño de tu casa – si acaso -, después de veinte años pagándole religiosamente al banco. Memeces colectivas que no son de izquierdas ni de derechas. Son idioteces que mantienen a muchas personas pensando que la pobreza es una culpa colectiva y que, de este modo, aliviamos la conciencia. Porque los que algo tenían que hacer al respecto, se tiraron los cuartos por las alcantarillas en el caso Edu. Que vayan allí los gorrillas a poner la mano, a que los formen en los cursos que nunca se dieron. Y que luego los voten por la excelente formación recibida. Que uno, a estas alturas, sólo se siente culpable de pensar que las cosas en este país y esta ciudad aún tienen remedio. Tenga usted buenas tardes.
Y por cierto, el Betis le encajó 4-0 a los vallisoletanos. Enhorabuena a mis amigotes verderones. Pero que no le paguen un céntimo más a los extorsionadores. Béticos sí, pero ni un pelo de tontos.
@frelimpio

2 thoughts on “Gorrillas sin Gorra: Vivir de Gorra

  1. Federico Relimpio says:

    Creo que debemos abrir el debate acerca de si queremos este paisaje humano y social o si debemos explorar otras soluciones. Creo que esto es un tercermundismo execrable y debería erradicarse con soluciones imaginativas, teniendo en cuenta que quiénes la practican sufren problemas significativos.

  2. Anónimo says:

    El problema no es sevillano, Federico. Es andaluz. En mi ciudad, los gorrillas autóctonos, más entrañables, -muchos de ellos yonkis debilitados-, han sido desplazados por los rumanos, de aspecto más hosco. Uno en cada calle, o en cada bocacalle, donde hay una plaza libre. Hace poco un individuo protestaba en las urgencias por su larga espera siendo "compañero". "¿Compañero?" le interrogó una enfermera del triaje. "Sí, soy el compañero gorrilla que aparca vuestros coches ahí enfrente". Pues eso.

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error

¿Te gusta esta web? Suscríbete y difunde