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Cuatro choques

Nos sacude hoy un post del blog “El Gerente De Mediado”, publicado por Sergio Minué, bajo el expresivo título: ¿Confiaría su coche a un mecánico que solo puede dedicarle 4 minutos?

El tema para mí no es nuevo. Sin embargo, no consigo pasarlo por alto. La llaga duele ya, de vieja y encallecida. No voy a repasar el post de Minué, pero sí lo que más duele: que a estas alturas, sea todavía del acervo que Atención Primaria atiende “naderías” toca los bemoles, por no decir el alma. Que así lo asumiera el común, desinformado a conciencia por este o por aquel, se entiende con dificultad, pero que lo digan “los responsables de los servicios sanitarios, en su mayor parte” refleja una enfermedad mortal del Sistema, treinta años después de la LGS y de la fallida reforma de AP.

Un inciso: Sergio Minué no es cualquiera. En su perfil de twitter (@sminue) se presenta como Médico de familia. General Practitioner. Professor. Escuela Andaluza de Salud Pública (Andalusian School of Public Health). Granada. Spain. Un Senior muy senior del cogollo de lo que se ha querido llamar alma y madre del SAS, formadora – en su momento – de doctrina y cuadros. 6801 seguidores. Un blog de los más respetados en el dos punto cerismo sanitario del país. Una referencia, vaya.

Sergio comenta que más de una década después de la puesta en marcha de la gestión por procesos integrados – que pone en manos de Atención Primaria amplias competencias en el paciente complejo y pluripatológico -, “la opinión popular” y el grueso de la oficialidad de los servicios sanitarios piensan que Atención Primaria se dedica a atender a pacientes con patología banal. O poco menos. Con lo cual tenemos, en España, pero sobre todo en Andalucía, un cuádruple choque. Y me explico.

Primer choque. La opinión y la realidad. Siendo endocrinólogo y diabetólogo, nunca he dejado de estar en contacto con los compañeros de Primaria. Por varias razones: por aprecio personal, por estar encargado de formar a residentes de Medicina Familiar y Comunitaria, y por interés acerca de la suerte de tantos pacientes que pasaban por mis manos. Por ello, puedo asegurar que patología compleja ven en Primaria, y más que van a ver. Lo digo con conocimiento de causa – no hacía falta que lo dijera yo, desde luego -. Y no solo de mi especialidad. Si la opinión pública piensa lo contrario, mala fe de los poderes públicos: ya se podían ocupar de difundir de qué va, realmente, la labor de sus trabajadores de Atención Primaria – médicos, y todos los demás – en vez de perderlo de mil inútiles maneras. Pero que lo piensen los de arriba es, simplemente, mala leche: jubilación urgente, o ERE por incapacidad.

Segundo choque. La realidad y la realidad. Y salgamos de líos. En primer lugar, lo dicho: la realidad de sus cometidos, cada vez más complejos. Por la propia exigencia de la ciencia, de esas Guías de Práctica Clínica. De esas Gerencias de Primaria, empeñadas en cuestionar las Guías de Práctica Clínica y poner unos objetivos imposibles, cuando no incomprensibles. De una sociedad que envejece, y acumula patología. De una sociedad cada vez más consciente de sus problemas, y que se los consulta al doctor Google, pero que a la vez desconfía de él – con toda la razón del mundo -, y acto seguido se entera por Canal Sur que Susana Díaz acaba de inaugurar un nuevo PET, y ahí que se planta uno, que porqué no a él, y cuanto antes, mañana mismo, y si no, te machaco a hostias. Y tú, dile que no, que no se le aplica, pero en voz bajita, “toma de decisiones compartidas”, pero en cuatro minutos, como dice Minué, y con un DIRAYA que lo está jaqueando el Putin, o poco menos. Resultado: los vídeos de Carlos Bautista, el médico de Málaga, con pacientes insertados cada minuto, “porque esto es lo que hay”. La realidad de la complejidad, con la realidad de los recursos disponibles. Día a día: cincuenta a setenta caras.

Tercer choque. La realidad de la complejidad – cada vez más compleja -, más la realidad de los recursos disponibles, en el contexto de la realidad epidemiológica, variedad andaluza. Sergio Minué es profesor en la EASP. Ignoro si tienes actividad asistencial, Sergio. En cualquier caso, chapó por sacar el problema a colación. Porque todo lo descrito en las líneas precedentes adquiere un filo hiriente, sangrante, en el cuadrante suroccidental – Sevilla, Cadiz y Huelva – donde se une la menor renta disponible y las mayores tasas de obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedad cardiovascular. Justo donde hay una inversión en Sanidad por habitante que es la tercera parte de las regiones más ricas – y más sanas – del país. Aunque, según el anterior consejero de Sanidad, sacamos más de esta inversión, “somos más eficientes”.

Cuarto choque. Una realidad compleja, en un área deprimida, con pocos recursos sanitarios, de donde se dice que sacamos más… ¿Pero sacamos más? ¿De verdad sacamos más de nuestro inventos de gestión tipo CHARE, o subasta de medicamentos, o son un intento low cost de taparnos las vergüenzas? ¿Se cree alguien, a estas alturas que con menos camas hospitalarias que nadie y con menos personal que nadie en todos los niveles se puede atender medio correctamente a una población más pobre y más enferma que la media?

Federico Relimpio

 

 

 

@frelimpio

3 thoughts on “Cuatro choques

  1. Hakim M´rabet says:

    Ojalá sea así, es cierto que esto acabará claudicando por su propio peso, un saludo

    Responder
  2. Hakim M´rabet says:

    Como siempre Dr Relimpio no se puede decir con mejores palabras e intenciones. Como ex residente y Médico de Familia que soy doy fe de todo lo relatado en este artículo. Y por supuesto que no confiaría mi salud a un médico que solo me pueda dedicar 4 minutos ni siquiera 6, ya que eso varía según el centro de Salud (modo sarcasmo On).

    La Medicina de Familia tal y como esta planteada ahora mismo es un paciente terminal al que ni siquiera se le esta dando una muerte digna. Por eso mismo Familia es la especialidad que mas desertores tiene, mayor tasa de abandonos y más recirculantes en el examen MIR, la realidad habla por sí sola, no hace falta que nadie la defienda porque huele que apesta desgraciadamente. Un sistema que se apoya en la resignación, el sacrificio, el sin vivir y si me perdonan en la cobardía de no poder decir BASTA YA! ,no me merece el respeto.
    No se puede comulgar con el opresor ni ser complice de las injusticias. Hay que valorarse más como profesionales que somos y tener un mínimo caché del cual no deberíamos rebajarnos nunca.

    Por último, Medicina de Familia SÍ y siempre, pero no en estas condiciones tercermundistas, un gran saludo

    Responder

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