Cualquier tiempo pasado fue mejor. Así reza el famoso sofisma. Así, se lee con frecuencia acerca de unos tiempos pasados en que nuestro Sistema Sanitario Público rayó la excelencia y fue, por tanto, la envidia de tantos países. Leo también que el ostensible deterioro obedece a políticas sanitarias descreídas – por decirlo de algún modo – del papel de lo público en la asistencia sanitaria poblacional. No lo niego. Con todo, me gustaría aportar otro

