Se extiende la desconfianza hacia nuestro país a pocos meses de estrenar nuevo gobierno conservador, según dicen en sintonía y plenamente obediente a los dictámenes del pensamiento político-económico imperante en la cúpula mundial que nos afecta. Y sin embargo, no ha sido suficiente. Caemos en picado en una espiral de desconfianza, riesgo, dificultades para refinanciarnos e identificación progresiva como peso muerto – pero gordo y pesado – en la economía común. Aunque demasiado plúmbeo para
