3 thoughts on “El Precio de las Emociones.”
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https://federicorelimpio.com/Ladridos en la NocheEscapar del ParaísoK.O.L. Líder de Opinión
Médico endocrino en Sevilla (España). Pero, además, junto letras y salen historias.
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Me ha encantado esta entrada. En épocas de grandes debacles económicas para algunos sanitarios (y solo para algunos) uno se plantea qué es lo que realmente le impide dar un portazo y empezar una nueva vida muy muy muy lejos de aquí.
Impresionante y desconcertante entrada. Felicidades.
Este post es de lo mejor que ha salido de la Factoría Relimpio. Debe guardarse, anotarse y volver a él. Porque puede servir de guía cuando haya que replantear la reconstrucción. Es uno de los hilos de la madeja que hay que intentar desenredar. Veo en él un salto cualitativo especialmente relevante: la superación en el análisis de los porqués del nivel retributivo de los clínicos de la sanidad pública española del apriorismo, del porque yo lo valgo, del lamento de siempre por los bajos sueldos. Es otro enfoque que, paradójicamente, puede ayudar a dotar de fundamento futuros planteamientos de, precisamente, incrementos retributivos. Y puede afilar nuevas armas de negociación, porque lo afectivo, las emociones, serán entonces elementos de reciprocidad reconocidos: ya hay algo con lo que construir una dialéctica que antes sólo se entendía 'desde el otro lado', a través de las exigencias de compromiso y sentido de pertenencia. Enhorabuena, porque lo afectivo, lo emocional, acaba de salir de esta manera de la cueva sagrada de eso que antes se llamaba relación médico-paciente. Y eso es bueno para todos: sois seres emocionales y a la vez profesionales más allá del contexto meramente terapéutico. Y me gusta (porque ayuda a clarificar el análisis) que esta vez hayas pasado de puntillas, Dr. Relimpio, por el pantano de decretazos, contratos programas y culturas de consigna. Tiempo habrá de diseccionar. Y habrá que hacerlo. Es más, es imprescindible, será imprescindible cuando se apaguen los fuegos, desaparezcan las pancartas y haya que gestionar la realidad cotidiana con un horizonte baldío por delante. Y no estás solo. Hay más gente dándole vueltas a esas cosas que tú planteas, intentando pensar con sensatez, buscando un poco de silencio para, efectivamente, actuar.