Buenos días Federico, y digo buenos días porque conociéndote lo que me ha permitido el tiempo qué roté contigo, sé que estarás leyendo estas líneas en las horas de tranquilidad que te brindará el amanecer de este domingo. Me animo a escribirte este correo a escasos minutos de haber terminado de leer tu libro “K.O.L.” Se me ocurren muchos adjetivos para calificarlo, pero los que más se me repiten son: duro, entrañable al mismo tiempo,
