5 thoughts on “De Ejércitos Sanitarios y sus Soldados Desmoralizados”
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https://federicorelimpio.com/Ladridos en la NocheEscapar del ParaísoK.O.L. Líder de Opinión
Médico endocrino en Sevilla (España). Pero, además, junto letras y salen historias.
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Bengoa estuvo hace 2 semanas en unas jornadas en Madrid sobre gestión sanitaria con Salvador Peiró y Jose Ramón Repullo entre otros hablando de estos y otros interesantísimos temas.
Lo más interesante de la jornada, aqui:
http://youtu.be/bmXjzpVh500
Muy recomendable
Las cuestiones introducidas por Enrique son relevantes e inteligentes. No confundir Nivel de Salud – cuestión compleja – de una población, con la calidad de los cuidados que proporciona su Sistema Sanitario. Lo primero depende de muchos factores extrasanitarios – excede este post -, lo segundo nos compete más directamente. De acuerdo: se dan factores socio-sanitarios que nos abocan a perder la guerra – en un esquema asistencialista de la Sanidad -. Si el general sabe que el enfoque asistencialista lleva al fin a la catástrofe, no presiones más a la tropa; demasiado que aguantan. La solución la insinuó el otro día Bengoa (ex-consejero del Osakidetza y actual asesor de Obama): cambiar la estrategia. Es justamente la frase final de la intervención de Enrique la que hay que modificar: sacar la Sanidad de la lucha partidista – en un sistema político envilecido – y potenciar la propia responsabilidad de la persona y paciente sobre su cuidado.
¿Y si la culpa fuera de los generales pero no por lo que la mayoría de los soldados piensan?
¿Y si aunque aunque el ejercito fuera numeroso, estuviera bien pertrechado, entrenado y organizado bajo brillantes mandos estuviera abocado a perder la guerra?
Nos creemos muy importantes, pero esta bien establecido que entre los determinantes de la salud de la población la asistencia médica que recibe es el menos importante (ay, aquellas clases de salud pública en la facultad en la que parecía que los profesores hablaban otro idioma y a las que ninguno prestábamos atención).
España es líder de la OCDE en visitas al médico por habitante y año y en consumo de fármacos, pero también en obesidad y desempleo.
¿Que pesa más en la salud?
Ni los que estamos en la trinchera somos unos despilfarradores sin criterio, ni los generales unos ineptos que no saben dirigir en absoluto este carísimo ejercito. Estamos todos luchando en una guerra que no podemos ganar.
Pero ser soldado es nuestro trabajo y, aunque cada vez menos, aún es socialmente valorado y se siente uno importante salvando vidas. Y el ejercito da votos, muchos votos, sobre todo si se abren acuartelamientos en cada pueblo para que sus habitantes se sientan defendidos.
Gracias por el interés y la participación. Creo que el sistema sanitario español se parece mucho al Verdún de 1916. Los sufridos poilus aguantaron el envite de los alemanes. Fue el Stalingrado de la Primera Guerra Mundial. Pero 1917 estuvo repleto de motines. Y Henri Philippe Pétain – el salvador de Francia en Verdún – fue llamado para sofocarlos. Luego acabó el hombre como acabó, de traidor ante la Patria y ante la Historia, por presidir un gobierno títere de los nazis. Creo que debemos salvaguardar la memoria del primer Pétain: los soldados no pueden más, han salvado Francia. Los sanitarios no pueden más, han hecho muchísimo por la salud de los españoles por sueldos de risa – ahora recortados varias veces – . No les pidan ofensivas imposibles frente a las ametralladoras alemanas.
Ejército bajo de moral, que abandona posiciones. Que marcha sin rumbo, que sería capaz de lanzarse por un precipicio sin dudar. Que no presenta batalla y deja que los nuevos reclutas luchen deseperadamente, mientras los veteranos miran a otro lado. Dejamos a los MIR casi desprotegidos, mientras miramos a otro lado con connivencia. Resignados. O a lo peor maltratando activamente. A fin de cuentas, ya llegará el final de la guerra. Pero… ¿Cómo será el final? Te digo, Federico, que me da miedo. Miedo de lo que pueda pasar. La Primera Guerra terminó, la que sería la última guerra. Y llegó la Segunda con horrores nunca vistos. A ver en qué queda ésto.