Tengo que reconocer que la reciente entrada de Norberto González de Vega en El País me ha llegado muy adentro. Creo que su lectura es de interés para cualquier ciudadano, sobre todo en estos tiempos. Pero es de particular interés para los trabajadores sanitarios, especialmente los jóvenes. Porque, hace unos cuarenta años más o menos, no es que esto fuera una maravilla – que no lo era ni por asomo -, pero bebíamos de otros
