Cuarenta años, casi, de la Ley General de Sanidad (en adelante LGS). Se dice pronto. Casi media vida, según las estadísticas actuales. Antes de meternos en harina, me planteo: ¿es relevante? ¿Tenemos que marearnos con esta especie de “memoria histórica” de la sanidad pública de nuestro país? Relevante es, sin lugar a duda. Y ello obliga a plantearnos cosas. Porque el desarrollo de la LGS explica las expectativas de la población española hacia su sanidad

