Somos una sociedad envejecida, no cabe la menor duda. Nada más hay que mirar la pirámide demográfica. Y lo que te rondaré morena, por otra parte: nuestras tasas de natalidad son las más bajas del mundo, y no hay quien las levante. Como sociedad, hemos cambiado hábitos en los últimos decenios. Podríamos decir muchas cosas, pero vamos a lo incontestable: somos más gordos, en términos generales. Y, como consecuencia de los dos hechos anteriores, hay
