Somos muchos los que hemos estado atentos a esta crisis, indignados y apenados, desde el mismo 30J. Los que hemos opinado (con los datos que había), arriesgåndonos a la descalificación y el insulto. Así ha sucedido, de hecho. Pero no importa. A falta de otras herramientas, considerábamos nuestro deber ejercer la libertad de expresión y desafiar la descalificación simplona y sectaria. Ahí está lo dicho (no retiro ni una coma) y ahí el desarrollo posterior

