Sin remedio. Al menos, con los mimbres actuales. Atención Primaria no tiene arreglo y, sin ella, se nos desmorona el Servicio Nacional de Salud. Que de nacional le queda poco, dicho sea de paso. Pero vayamos por partes. El problema no es la pandemia, vaya eso por delante. El COVID19 ha sido la puntilla para un toro estoqueado que agonizaba desde hace décadas, buscando las tablas. Entiendo que, en estos tiempos, esta metáfora taurina no

No dejéis de luchar
Lo que no han conseguido gerentes, gerentes, oficialidad al mando ni elementos internos… Lo ha conseguido un bicho. Que la Sanidad en general dé un golpe en la mesa, con amenaza de portazo. Hartazgo, cansancio de puteo diario por dos frentes (Institucional y “usuarios”, con un aumento sin precedentes de las agresiones a médicos, tanto “oficiales” como no denunciadas). Cóctel molotov.
Si el sistema no funciona, dinamítese. Destrúyase y quémese hasta los cimientos. Ignis renovatur. Ciérrense filas. El juramento hipocrático no contempla la esclavitud a la que se somete a los médicos en España y el maltrato, como digo, doble. No se puede esperar ni empatía ni comprensión por parte de los que han contribuído a esta situación. Ni por parte de una ciudadanía carente de cualquier tipo de empatía (Ni quieren ni creen que vaya con ellos), con todos los derechos y ningún deber, que cree que el médico es poco menos que el tontolhaba de turno que tiene que hacer “lo que yo le diga que para eso pago su sueldo”, meretriz pública, sujeto pasivo sobre el que mearse y cagarse a placer, que es lo que han visto que hacen los mandamases, y lo que les han vendido los politicastros de turno, que son una clase “privilegiada” (Algo tal vez cierto en el siglo XIX, ahora más bien lo contrario). Les importa un bledo que no den a basto, o que estén sobreexplotados. Egoistamente, quieren “lo suyo para ya, o te pongo una reclamación/denuncia”. Sin condiciones. No quieren ver realidades, o “excusas”, de sobrecarga, antes bien, las consideran como un intento de no trabajar más. El sanitario es el enemigo acérrimo, como ya dije y alentaron los políticos interesadamente. Y además, como los imbéciles médicos y sanitarios, ni pían… Son presa fácil para deahogarse, ya que no se puede ir a zarandear del pescuezo a la clase realmente privilegiada (¿O tal vez sí?). Y si tienen la desfachatez de quejarse, “Pues no sea médico y dedíquese a otra cosa”, “Váyase a su casa si no está conforme”, “Hay muchos médicos esperando a trabajar en su puesto”, espetaban y espetan muchos “usuarios”. Y mire usted por donde, les han hecho caso. Concedido su deseo. Pero la tozuda realidad pone las cosas en su sitio. No había “muchos médicos” dispuestos a cobrar dos duros por maltrato continuado. Y ahora, busque médicos, a ver si encuentra. Al menos no los encontrará en España como médicos en ejercicio. Auguro un Octubre Rojo… Sanitario.