Está claro que el sobrepeso y la obesidad constituyen uno de los mayores problemas de Salud Pública mundiales en este siglo. Pocas naciones escapan a su impacto, y las razones son tan intrincadas como variopintas. Desde el punto de vista clínico-asistencial, buena parte de las enfermedades que uno puede padecer están favorecidas por el exceso de peso. En consecuencia, su curación o alivio exige como paso previo la pérdida de parte de este exceso de peso.
Así se lo dirá su traumatólogo, que le atiende por una artrosis de rodilla, como su neumólogo, que le diagnostica una apnea del sueño. Cualquier de ellos le dirá, como paso previo a su intervención, o paralela a la misma, que usted tiene que perder peso. Y usted responde con toda la sinceridad: que ya lo intentó una y mil veces a lo largo de décadas, solo para ir ganando cada vez más peso.
Termina usted dolorido o dolorida, enfadada y desesperada, migrando de endocrino en nutricionista, siendo el objeto a veces de estafas como la venta de productos milagro que uno oye aquí o allí, de cuya verdad solo le consta el dinero que le ha costado.
Lleva usted razón: el sobrepeso y la obesidad son fenómenos sociales y económicos muy complejos cuyo abordaje individual, hasta ahora, ha tenido un éxito limitado.
La revolución “ozempic”
Todo cambió hace pocos años, con la comercialización de ozempic (nombre comercial para el medicamento semaglutida). La semaglutida es un fármaco de un grupo más amplio de medicamentos conocidos como agonistas GLP-1. Dicho de forma simple: se trata de una sustancia que actúa al modo de una hormona natural conocida como GLP-1 (glucagon-like peptide 1, en inglés, o péptido 1 parecido al glucagón, que es otra hormona).
En otro momento le cuento cómo se llegó a este descubrimiento y cómo los primeros medicamentos de esta familia — como exenatide — se emplearon sobre todo en diabetes tipo 2. Muy pronto se puso de manifiesto que el perfil de efectos indeseables (sobre todo náuseas) llevaban a una considerable anorexia y la consiguiente pérdida de peso. Este aspecto es muy interesante en la mayor parte de los pacientes que padecen diabetes tipo 2, y conlleva la mejoría del control de azúcar.
El siguiente paso era obvio: puesto que los medicamentos tipo ozempic mejoran el control de azúcar en sangre a través — en parte — de la pérdida de peso… ¿Por qué no utilizarlos directamente para perder peso, aun sin que haya una diabetes tipo 2? Como es sabido, hubo un desarrollo considerable de investigación en este sentido — que sigue activo —, a consecuencia del que las agencias internacionales aprobaron el empleo de los medicamentos tipo ozempic en formulaciones específicas para pacientes obesos sin diabetes.
El desarrollo farmacológico de estos medicamentos puede tildarse, sin temor a exageraciones, de revolucionario. El médico encargado de estas patologías dispone ya de un grupo — creciente — de moléculas de eficacia contrastada — pérdidas de peso de hasta veintitantos kilos —, evaluadas con el rigor que exige el moderno desarrollo científico en farmacología.
El futuro inmediato: diversificación farmacológica y cautela
Se trata de un camino que estamos iniciando. De los agonistas GLP-1 (como ozempic) hemos pasado a los agonistas duales — capaces de interactuar con los receptores de dos hormonas y, por tanto, de mejorar resultados — y, en un futuro, a los agonistas triples.
Claro que avanzamos sobre terreno inexplorado, y así lo señalan los estudios clínicos. El paciente obeso que se trata con cualquiera de estos medicamentos recibe a la vez medicación para otras enfermedades, relacionadas o no con su sobrepeso u obesidad. Por ejemplo, tratamiento para la hipertensión u hormona tiroidea. La pérdida de peso inducida por los medicamentos tipo ozempic es ostensible, y afecta, como es lógico, a la necesidad de los otros medicamentos, pudiendo causar sobredosificación.
Por ello, los agonistas GLP-1 no deben utilizarse a la ligera sino de forma controlada, conjuntamente con medidas dietéticas y de ejercicio, por parte de profesionales habituados a su manejo.
Al final de este artículo se encuentra un vídeo reciente realizado en colaboración con el Colegio de Médicos de Sevilla, donde expreso mis opiniones al respecto. Seguiré informando por esta vía; manténgase conectado.
Firmado: doctor Federico Relimpio (Endocrinología) (@frelimpio), médico y escritor.

